Zahara Aboutalibm a sus 75 años

Reconozco que me enganchan las series médicas con personaje “peculiar”. Me pasó en su día con “House“y me pasa ahora con “The Good Doctor”. En ocasiones, tras un capítulo, me pongo a buscar información sobre la técnica novedosa de turno empleada en el capítulo, para ver si es cierta. (Como ejemplo el tratamiento para quemados con piel de tilapa).

El hombre de la foto, que posa orgulloso junto a una maqueta de un módulo lunar hecha por él, se llamaba Eugene Shoemaker (que siendo lo mismo, parece sonar mejor que llamarse Eugenio Zapatero). Bromas aparte, su verdadero apellido te sonará y es que en 1994 hubo un cometa que se estrelló contra Júpiter con al menos la mitad de su nombre honrándole – la otra mitad honraba a David Levy – ya que ambos lo habían codescubierto justo un año antes. Pero el bueno de Eugene, que en realidad era geólogo, no fue simplemente el codescubridor del cometa Shoemaker_Levy 9, sino que además se le recuerda por ser uno de los padres de un campo científico novedoso y fascinante: las ciencias planetarias.

¿Caramelos a base de cerumen humano? WTF!

No se vosotros, pero entre mis temas favoritos de conversación no se encuentra el de las secreciones cerúleas del interior del oído. Aún así, confieso que muy a menudo consigo encontrarle el punto interesante a casi todo, por lo que me propongo averiguar si soy capaz de contagiaros también en esta ocasión. ¿Sabíais que en realidad, los humanos nos dividimos en dos clases en función al color y consistencia de nuestro cerumen?