Biomorfos, cuando la química inorgánica se pone creativa


La imagen superior es sobradamente conocida. Se trata de una microfotografía de una muestra del meteorito ALH84001 en el que parece distinguirse una forma alargada que tiene apariencia orgánica. Se cree que este meteorito, descubierto en 1984 en un campo de hielo de la Antártida, salió despedido de Marte hace unos 16 millones de años cuando un enorme meteorito impactó contra su superficie, arrancando trozos del planeta rojo que fueron a parar al espacio.

Estudiando las grietas y fisuras del meteorito ALH84001, los científicos (entre ellos la española Carmen Ascaso) encontraron estructuras minerales nanométricas como la de la imagen, formadas por cristales de magnetita unidos entre sí como las cuentas de un collar de perlas.

En base a estas imágenes y otras similares, en agosto de 1996, investigadores adscritos a la NASA informaron sobre el descubrimiento de microbios marcianos fosilizados que parecían tener 4.500 millones de años. Otros, más escépticos, creían que estos depósitos de magnetita podrían haberse formado mediante procesos químicos inorgánicos que, casualmente, dieron como resultado algo que parecían recordar a moneras terrestres. Desde entonces el debate y la controversia no ha cesado.

Pero ¿puede la química inorgánica crear estructuras que se asemejan a las típicas organizaciones que caracterizan la vida? Pueden, y de hecho otro científico español, el cristalógrafo sevillano Juan Manuel García Ruiz, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, sabe mucho sobre lo que los cristales pueden hacer aquí en la Tierra. (Foto superior).

En marzo de 2017 el profesor García Ruiz publicaba junto a su colega Oliver Steinbock (profesor de química en la Universidad Estatal de Florida) en la revista Science Advances un trabajo que mostraba que durante las primeras fases de creación del planeta Tierra, antes de que surgiera la vida, en los manantiales de agua se formaron químicamente multitud de objetos que parecen ser fósiles, pero que en realidad tienen un origen inorgánico.

El hallazgo representa sin duda todo un problema añadido para los investigadores encargados de datar el instante en que surgió la vida en el nuestro planeta, y complica de paso la tarea de los astrobiólogos que, tal vez en un día futuro, se enfrenten por primera vez a la identificación de vida extraterrestre fósil.

En Phys.org el propio García Ruíz decía: “las microestructuras inorgánicas pueden resultar potencialmente indistinguibles de las trazas de vida antigua, tanto en morfología como en composición química”.

 

En este video se muestra un biomorfo (microestructura totalmente inorgánica) creciendo lentamente en una solución de cloruro de bario y silicato de sodio, a medida que estos compuestos reaccionan con iones de carbonato. La imagen, captada por microscopía óptica, muestra el crecimiento de una hélice policristalina sencilla que recuerda a un gusano. Esta estructura se forma por auto-ensamblaje de nanotubos de carbonato de bario (no visibles a este nivel de magnificación). (El vídeo fue grabado por el equipo de Steinbock).

Y es que, a pesar de que tendemos a creer que los cristales se forman siempre en líneas rectas, formando ángulos perfectos y estructuras poliédricas, lo cierto que también son capaces de construir curvas armónicas similares a las generadas por los seres vivos.

Los biomorfos no solo son interesantes desde el punto de vista científico, también son realmente bellos desde un punto de vista estético, tal y como puede observarse en esta galería que National Geographic dedicó en 2009 al trabajo de Juan Manuel García Ruiz.

¿Para cuándo una entrevista a este “maestro cristalero” en un evento Naukas? Yo lo dejo caer…



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Por maikelnai
Publicado el ⌚ 26 septiembre, 2018
Categoría(s): ✓ Ciencia