Araña de mar Foto de Timothy R. Dwyer (PolarTREC 2016) cortesía de ARCUS
Araña de mar Foto de Timothy R. Dwyer (PolarTREC 2016) cortesía de ARCUS

En clase de biología nos enseñan que todas las criaturas hacen circular la sangre a través del cuerpo gracias a cierta bomba muscular (o bombas, los pulpos tienen 3) a la que llamamos corazón.

Sin embargo acabo de descubrir que hay un grupo de artrópodos con una filosofía de vida más “visceral”, y no hablo en sentido figurado. Al parecer, estas criaturas llamadas picnogónidos (más conocidos como arañas de mar) aprovechan su sistema digestivo para bombear sangre con él.

Por lo que puedo leer, los biólogos responsables de este hallazgo inyectaron un tinte en las arañas para poder observar el flujo de sangre. Al hacerlo se dieron cuenta de que los corazones de estos artrópodos palpitaban débilmente. Sin embargo, su sistema digestivo (que es inusualmente extenso ya que recorre cada pata) se contraía en ondas, moviendo alimentos en el intestino, pero también sangre en la cavidad celoma circundante, el equivalente en arañas a nuestras venas y arterias.

Experimentos adicionales en las que se emplearon 12 especies de arañas marinas de la Antártida y de los Estados Unidos han confirmado que las contracciones intestinales impulsan el flujo de sangre y oxígeno en este grupo de artrópodos marinos.

¿Por qué desempeña esta función el sistema digestivo en los picnogónidos? Los biólogos no lo tienen claro, aunque elucubran con la posibilidad de que lo hagan para ahorrar energía. Después de todo, su tu intestino mueve el alimento y al mismo tiempo mueve la sangre, eso que le ahorras al corazón ¿verdad?

Esta no es la única particularidad de las arañas marinas. Por lo visto también tienen una necesidad inusual de mover oxígeno desde sus extremidades al núcleo de su cuerpo, algo que necesitan hacer porque carecen de branquias y la mayor parte del oxígeno es absorbido pod difusión a través de la superficie de sus largas patas.

Esta es la primera vez que los científicos descubren un sistema de bombeo de sangre alternativo en la naturales, aunque los autores del trabajo sospechan que otros animales también podrían realizar este particular truco.

El trabajo de estos investigadores acaba de publicarse en Current Biology.

Me enteré leyendo Science

candy-crush y reactor nuclear Reconozco que estoy enganchado al Candy Crush. Llena mis horas de aburrimiento en la cama cuando soy incapaz de conciliar el sueño, aunque en realidad tal vez sea este popular juego el auténtico culpable de mis desvelos. A juzgar por las peticiones de vidas, se que muchos otros colegas de Naukas juegan con esta App lúdica, en el fondo una variación del popular tres en raya de toda la vida.

Si como yo, alguna vez habéis jugado al Candy Crush, sabréis que cuanto menor sea la variedad de caramelos que intervienen en un nivel, más sencillo resulta realizar combinaciones y por tanto obtener puntuaciones más altas. De hecho, en ocasiones, al concluir un nivel uno se encuentra con una pantalla despejada de obstáculos en las que las pocas variedades de caramelos que intervienen se combinan entre sí nada más irrumpir en la pantalla, provocando una especie de reacción en cadena incontrolada en la que al jugador solo le queda observar como los caramelos explotan, puntúan, caen desde el cielo, y vuelven a combinarse automáticamente en un ciclo que parece no tener fin, mientras el marcador echa chispas sumando más y más puntos.

candy-crush caramelos de parada de reacción en cadena De pronto, cuando uno está a punto de apagar el móvil aburrido de ver como el juego se ha vuelto loco, caen desde la parte superior de la pantalla unos pocos caramelos redondos y azules que previamente no intervenían en las combinaciones del nivel en cuestión. Estas bolitas azules aparecen en un número bajo y distanciadas entre sí, y es entonces cuando se obra el milagro. Al no poder combinarse el resto de caramelos en presencia del estorbo del extraño caramelo azul, la reacción incontrolada acaba y uno puede pasar el siguiente nivel.

Cuando lo observé por primera vez no le di importancia, pero ayer mientras jugaba se me encendió la bombilla. Los diseñadores del Candy Crush emplean esos caramelos del mismo modo en que los operarios que controlan un reactor nuclear usan las varillas de control.

Barras de control en un reactor nuclear (todavía envueltas en plástico) - imagen vista en National Geographic Si no conocéis este concepto, estas barras de control se intercalan entre las barras que almacenan el combustible (habitualmente uranio) que consume un reactor nuclear. Realizadas normalmente de acero al boro, más una aleación de plata y cadmio, estas varillas tienen una gran capacidad de absorción de neutrones, y como su propio nombre indica resultan fundamentales para vigilar la reacción de fisión nuclear sin que se alcance nunca una “reacción en cadena” incontrolada que pueda fundir el propio reactor.

La rapidez con la que un reactor nuclear puede insertar estas varillas de control en su núcleo es fundamental para la seguridad del mismo. De hecho, según puedo leer en nuclear.5dim.es, la lentitud con la que se introdujeron y el mal estado de los filtros de estas barras, tuvieron mucho que ver con el fatal accidente de 1986 en Chernobyl.

Me pregunto si en el equipo de diseño de la popular saga de juegos para smartphone hay algún físico nuclear. Sea como sea, me ha parecido interesante compartir mi reflexión, tal vez a alguno le ayude a visualizar la importancia de las varillas de control mientras mata las horas muertas combinando caramelos.

Nota: La tercera imagen, que muestra unas barras de control todavía envueltas en plástico en un reactor nuclear, la encontré en National Geographic.

Fotograma de la película Rise of the Planet of the Apes
Fotograma de la película Rise of the Planet of the Apes

De entre todos los grandes simios, que como sabéis agrupan a gorilas, orangutanes, bonobos, chimpancés y humanos, parece ser que los más debiluchos somos nosotros, los Homo sapiens. Y eso que bonobos y chimpancés son más pequeños físicamente que nosotros. ¿Pero por qué los chimpancés son mucho más fuertes que nuestros mejores atletas? Hasta ahora los científicos no lo tenían del todo claro.

A pesar de que la “súper fuerza” de los chimpancés ha venido observándose desde la década de 1920, nunca se había cuantificado científicamente esa fuerza en comparación con la de los humanos. Un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad Estatal de Michigan acaba de establecer que, kilo por kilo, los chimpancés son 1,5 veces más fuertes que los humanos en tareas como el salto o el tiro de cuerda.

Esta fuerza no es el resultado de la forma física en la que se encuentre el chimpancé, su rango de movilidad, o a una recientemente descubierta afición de estos simios por los bancos de pesas o la halterofilia, sino que es el producto de la distribución de las fibras musculares en el cuerpo del chimpancé.

Ya que los chimpancés son nuestros parientes vivos más cercanos, este descubrimiento ofrece datos interesantes sobre la evolución humana y sobre el por qué somos los más débiles de los grandes simios.

Parece clara la razón de esta diferencia entre nuestras fuerzas. Desde una perspectiva evolutiva, los chimpancés están adaptados a la vida en el bosque, donde suben a los árboles y viven entre las ramas. Los humanos en cambio abandonamos el bosque hace ya un largo trecho, y para realizar ese cambio de escenario tuvieron que darse unas cuantas adaptaciones físicas y cognitivas. Con el paso del tiempo, cada vez fue menos necesario confiar en nuestra resistencia física a la hora de sobrevivir, mientras que los chimpancés han retenido los rasgos que les permiten ascender por los troncos, balancearse y saltar de rama en rama.

El trabajo del equipo de científicos de la Universidad Estatal de Michigan acaba de publicarse en PNAS.

Si ojeáis el abstract veréis que más técnicamente, los autores del trabajo explican que:

Nuestros resultados demuestran que el músculo del chimpancé excede al músculo humano en fuerza dinámica máxima y en producción de energía aproximadamente unas 1,35 veces. Esto se debe principalmente al contenido más alto de fibra muscular de contracción rápida del cuerpo del chimpancé, y no tanto a una fuerza isométrica máxima excepcional o a velocidades máximas de acortamiento. Sugerimos que la capacidad de rendimiento muscular disminuyó durante la evolución de los homininos en respuesta a la selección de comportamientos repetitivos, de bajo costo contráctil.

En fin, que si pensabas que los humanos tendríamos alguna oportunidad de resistir una pelea física con César y sus peludos congéneres del Planeta de los Simios, vete olvidándote del tema.

Me enteré leyendo Gizmodo.

Kuri el robot Kuri, el robot adorable que Mayfield Robotics espera tener listo para estas navidades es para Cracked.com el más importante de los avances tecnológicos que están a punto de cambiar nuestra vida. Obviamente esta elección es muy subjetiva, e incluso podemos llegar a pensar que la start-up responsable de su creación (propiedad por cierto íntegramente de la casa alemana Bosch) ha pagado por ocupar este espacio de privilegio, pero lo cierto es que esta criatura robótica (casi una mascota) puede convertirse en un éxito ya que está diseñada para que no puedas evitar adorarla.

Según explican sus creadores Kuri (nombre femenino) está equipada con sensores que reconocerán tu caricia en su cabeza y su pecho y que también la ayudarán a esquivar los objetos mientras se mueve. Además de con 4 altavoces, estará equipada con cámaras que te permitirán ver a través de sus ojos cuando no estés en casa (a través de una aplicación para smartphone). Esto es importante si uno quiere saber a qué hora llega el operario del servicio de limpieza, o el profesor de clase particular. Kuri puede además despertarte a la hora que le pidas, leerle libros electrónicos a tus hijos, o poner tu música favorita (para eso cuenta con conexiones wifi y bluetooth). Y no te preocupes por recargarla, ella misma se conectará a la red cuando su batería esté próxima a agotarse.

Con un look diseñado tras consultar a los expertos de Pixar, Kuri mostrará sus sentimientos a través de sus ojos y de un conjunto de sonidos ya que no cuenta con pantallas. Por lo que puedo leer están trabajando para mejorar sus habilidades de reconocimiento de comandos de voz (al estilo Siri) y de reconocimiento facial. Lo mejor es que su precio no parece exorbitante: 699 USD, y al parecer quieren ya lanzarlo para finales de año (de hecho admiten reservas si adelantas 100 USD como señal a través de su web).

Como con cualquier avance tecnológico, seguramente sus usuarios terminarán por encontrarle utilidades que aún no imaginamos. Sin duda, algunas serán también negativas, no hay que esforzarse mucho para adivinar que algunas personas obsesivas y controladoras podrán llegar a emplearla erróneamente como espía para ver qué hacen sus hijos o su pareja, cuando uno no está en casa. No obstante, quiero imaginar que serán muchos más los que la empleen para comprobar si su mascota, o la abuela nonagenaria, se encuentra bien mientras estamos fuera.

Si Kuri triunfa, apuesto que este pequeño robot de 7 kilos de peso y 40 centímetros de alto irá ganando funcionalidades con cada actualización. Sería aparentemente sencillo dotarla de un módulo aspiradora, o programarla para que avise a la policía si los cacos se cuelan en nuestra casa.

¡Espero que venga equipada con un geo localizador por si es ella misma la que resulta sustraída!

Edouard BenedictusÉdouard Bénédictus (1878 – 1930) fue un pintor, escritor, compositor y químico francés que comenzó su carrera como artista en el periodo Art Nouveau. Amigo personal de Maurice Ravel, Bénédictus destacó por sus diseños coloristas en sedas y satenes, que realizaba por encargo para empresas de gran prestigio en Francia.

Sin embargo, no pasó a la historia por sus innegables dones artísticos, sino por su curiosidad, capacidad de observación y sin duda, por saber aprovechar las oportunidades. Sucedió que en 1903 se encontró por accidente en su laboratorio de química un matraz de vidrio roto, que sin embargo aún mantenía la forma. Le preguntó a su asistente que era lo que contenía el matraz, y por él supo que contenía un celuloide líquido que se había evaporado.

Se trataba del colodión, una solución amarilla obtenida por la disolución de un producto derivado de la celulosa en un disolvente orgánico (éter o alcohol por ejemplo). El colodión, aunque es bastante tóxico, se empleaba en aquella época para sellar heridas tras la cirugía y para fabricar explosivos.

Bénédictus entendió que aquel producto se había adherido al cristal antes de evaporarse, formando un film que recubrió las paredes internas del matraz de cristal, lo cual evitó que se fragmentara a pesar del golpe que sin duda había recibido. A pesar de encontrarlo interesante, no le dio más importancia y continuó con su trabajo. Sin embargo días después leyó una historia en el periódico que relataba la muerte de una mujer a causa de la rotura de la ventana de su vehículo en un accidente de circulación. Tras la noticia, el polifacético Bénédictus se dirigió apresuradamente a su estudio y al día siguiente había inventado el primer cristal de seguridad de la historia, para lo cual unió (como en un sandwich) dos capas de vidrio separadas por una fina lámina intermedia de colodión.

Recibió la primera patente de su vidrio laminado en 1909 tras varios experimentos, y aunque por lo que puedo leer la industria automovilística no mostró demasiado interés en primera instancia a causa de su elevado coste, la idea terminó por imponerse cuando en 1919 Henry Ford comenzó a instalarlos en su cadena de producción. Hoy todos los vehículos del mundo lo emplean en sus parabrisas y ventanas. No hay forma de calcular el número de vidas que ha salvado su creación desde entonces, pero sin duda se encuentra entre los inventos accidentales más prácticos de la historia de la ciencia.

Seguramente ya os habréis dado cuenta de que me encantan las historias de serendipia. Hace poco hablé precisamente de otro caso relacionado con la nitroglicerina. Y si os quedáis con ganas de más, siempre podéis leer la historia del malva de Perkin o también esta lista de 10 grandes descubrimientos casuales.

Imagen de 1902  del barrio europeo de Hanoi
Imagen de 1902 del barrio europeo de Hanoi

En economía, se habla de un efecto cobra cuando al intentar encontrar la solución a un problema, este en realidad lo empeora. Parece ser que el ejemplo con el que las facultades económicas de medio planeta ilustran este efecto, que suele darse en sistemas complejos, poco tiene que ver con las cobras, sino con las ratas.

Todo comenzó en la capital de la Indochina francesa (hoy Vietnam), Hanoi, que era la perla del colonialismo galo a finales del siglo XIX y principios del XX. En 1897, Francia envía a Paul Doumer como gobernador de Hanoi, donde entre otras cosas se encarga de construir infraestructuras modernas para los colonos franceses. Así, se levantan avenidas arboladas flanqueadas por señoriales casas coloniales, que contaban con todas las comodidades europeas de la época, incluyendo un baño con su oportuno inodoro. Obviamente aquello obligó a construir una red de alcantarillado de unos 14 kilómetros de longitud.

Y sucedió lo impensable. Las ratas descubrieron un habitat maravilloso en el que reproducirse lejos de los gatos y demás depredadores de la superficie, y pronto prosperaron por centenares de miles, trayendo con ellas las pulgas, las enfermedades y finalmente la temida peste bubónica.

Paul Doumer contrató entonces a cazadores profesionales de ratas, a los que pagaba un céntimo por cada cadáver de roedor. Los métodos de caza (desconocidos por desgracia) se fueron perfeccionando hasta el punto de que el 21 de junio de 1902 se alcanzó el record de capturas: 20.112 ratas en un solo día.

Pero finalmente el gobierno de la colonia llegó a la conclusión de que incluso con un pequeño ejército de cazadores de ratas bien remunerados, la población de roedores seguía siendo insoportablemente grande.

¿Qué hacer? Llamar a filas a los propios colonos, gente emprendedora que recibieron encantados la opción de poder sumarse a la oferta de 1 centavo por rata capturada. Para hacer el conteo y el pago más sencillo, los funcionarios a cargo del gobernador Doumer decidieron que bastaría con recibir únicamente la cola de la rata para pagar la captura, lo que evitaba el engorroso (y antihigiénico) proceso de manejar cadáveres completos.

Este “plan B” parecía estar funcionando bien, pero entonces los funcionarios coloniales comenzaron a divisar por toda la ciudad miles de ratas vivitas pero no “coleando”, ya que alguien se la había amputado. Pronto comprendieron que los cazadores de ratas preferían cortar la valiosa cola de rata y liberar al animal vivo, que de este modo se reproduciría y mantendría activo el negocio, a matarlo y acabar así con la gallina de los huevos de oro.

Un poco de investigación extra reveló que los aldeanos de los alrededores de Hanoi traían a ratas de lugares alejados de la ciudad para comerciar con ellas. En última instancia, los funcionarios franceses se vieron obligados a finalizar la política de “abono por cola de rata” al descubrir granjas de cría en las afueras de la ciudad.

Las ratas terminaron por quedarse más tiempo que los franceses, cuyo protectorado apenas duró 40 años. Por lo que puedo leer, cuando finalizó la época de la “masacre de las ratas” (como se conoce a aquel episodio histórico hoy en día), los roedores continuaron reproduciéndose de forma exponencial, provocando varios brotes de peste bubónica. Uno de ellos en 1906 dejó 263 muertos.

En el fondo este episodio es un ejemplo aleccionador de la arrogancia de la modernidad. En ocasiones ponemos tanta fe en la ciencia y la razón, y en que nuestra industria nos permitirá encontrar soluciones a todos los problemas, que nos negamos a ver las evidencias que a todas luces indican que en realidad lo estamos empeorando.

Otro ejemplo claro de este racionamiento fallido lo encontramos con la invención de la ametralladora, arma que en primera instancia se creyó que contribuiría a acortar las guerras con su potencia destructora. La Primera Guerra Mundial se encargó de echar por tierra esta idea.

¿Qué fue lo que aprendimos en Hanoi? Que los cuentos no existen. La naturaleza y la picaresca humana se encargaron de matar al Flautista de Hamelin.

Me enteré leyendo Atlasobscura.

Pareja de topillos de la pradera Las hembras de los topillos de las praderas (Microtogus ochrogaster) se enamoran de por vida. La naturaleza ha configurado sus cerebros de tal manera, que en presencia de cierta clase de machos y en el momento correcto, se genere una especie de lazo de emparejamiento que dura “hasta que la muerte los separa”. Es algo tan inapelable como la impronta que hace que un pollito siga al primer animal que ve tras romper el cascarón.

Pura neurociencia, y de verdad que lo siento por todos aquellos que vean algo romántico en todo esto del emparejamiento de por vida en estos animales. Lo cierto es que la actividad neuronal que se da en este neuro-proceso de “enamoramiento” no solo es rastreable, sino que a partir de ya incluso es “replicable” de forma artificial . En otras palabras, los científicos acaban de descubrir cómo convertirse en Cupido activando ciertos circuitos en los cerebros de las hembras de estos roedores, sea quien sea el macho que les pongan delante.

Previamente los investigadores habían instalado electrodos en el cerebro de las hembras de topillo para identificar los circuitos que se activaban cuando una hembra se emparejaba de por vida. Así fue como descubrieron que las conexiones en un circuito específico se hacían más fuertes justo después del emparejamiento y cada vez que la pareja se juntaba.

Una vez identificado el “circuito del amor” fueron capaces de idear un modo que les permitía activarlo por sus propios medios empleando una técnica llamada optogenética. Básicamente esta técnica consiste en insertar genes en las neuronas del cortex prefrontal que hace que las neuronas se conecten cuando se ven expuestas a la luz. Para iluminar estas neuronas a modo de interruptor, envían pulsos de luz al cerebro a través de una fibra óptica muy fina.

Al final no se pierde del todo la poesía. Las hembras realmente “ven la luz” cuando el que será su pareja para siempre se presenta ante sus ojos. Seguramente los topillos de las praderas feos, jorobados y con halitosis, muevan el rabillo la mar de contentos con este descubrimiento.

Esperemos que el proceso no sea extrapolable a humanos, de lo contrario habremos dado por fin con el filtro de amor que los antiguos libros de brujería se afanaban en encontrar. ¿Quién leerá a Bécquer entonces?

El hallazgo se lo debemos a un equipo dirigido por Robert Liu de la Universidad Emory en Atlanta, Georgia, y acaba de publicarse en Nature.

PD. El amigo Peláez ya nos había hablado de la optogenética en Recuperan memorias perdidas en ratones mediante optogenética.

Blake Huxley Morrison En el pasado, la “caverna” conservadora se ocupaba de crear estereotipos que afectasen negativamente a todo aquello que se alejaba de sus estándares. Se dijo por ejemplo que las estrellas del rock no eran personas brillantes. Después de todo alguien que se contonea dando alaridos sobre un escenario, y que en su vida personal se abandona al alcoholismo y al consumo de las drogas, no puede de ningún modo ser culto, o inteligente.

Pero sucede que esta interpretación es en múltiples ocasiones del todo errónea. Sin ir más lejos ahí está el ejemplo de la banda de mi admirado y malogrado Jim Morrison, los míticos “The Doors”.

Morrison, uno de los músicos más famosos de la historia y en la actualidad uno de los huéspedes más visitados de Père Lachaise, era una mente inquieta, y extremadamente inteligente como demuestran sus letras. Tal es así, que incluso el nombre de la banda, algo tan aparentemente sencillo como “Los Puertas” tiene un origen literario.

Como es bien sabido, sucede que Morrison (fascinado desde joven por la literatura y la poesía) tuvo en su época hippie un acercamiento a las drogas psicodélicas, lo que le llevó a leer un ensayo de Aldous Huxley sobre la mescalina titulado “Las puertas de la percepción“.

Al comienzo de aquel trabajo, el autor de la celebérrima novela “Un mundo Feliz” (lectura obligatoria para cualquier adolescente con curiosidad) cita un verso del poeta, pintor y grabador inglés William Blake, que a su vez aprovecha para dar título a su ensayo.

La cita de William Blake, tomada por cierto de su obra de 1793 “El matrimonio de cielo e infierno”, decía:

“If the doors of perception were cleansed every thing would appear to man as it is, Infinite. For man has closed himself up, till he sees all things thro’ narrow chinks of his cavern.”

Que podríamos traducir como:

“Si las puertas de la percepción quedaran depuradas, todo se habría de mostrar al hombre tal cual es: infinito. Porque el hombre se ha encerrado hasta que ve todas las cosas a través de las estrechas grietas de su caverna”.

Curiosamente, si uno lee la traducción al castellano que circula por internet de esa obra (Ediciones elaleph.com, podéis descargarla aquí) uno descubre que el traductor se ha tomado una tremenda licencia con esa cita en concreto, que pasa a decir:

Si las ventanas de la percepción estuviesen limpias, cada cosa aparecería al hombre como es, infinita. (página 20).

Afortunadamente Jim Morrison leyó la obra de Blake en su idioma original, gracias a lo cual su mítica banda se llamó “The Doors” y no “Las Ventanas”. ¡Pa habernos matao!

Podéis obtener una copia en PDF del ensayo de Huxley: “Las puertas de la percepción” desde este enlace.

Me enteré leyendo Mental Floss.

PD. En la imagen que abre el post aparecen de izquierda a derecha: Blake, Huxley y Morrison.

La característica sintonía de la Unión Europea de Radiodifusión, que todos asociamos inmediatamente al Festival de Eurovisión (el preludio instrumental del “Te Deum” de Charpentier) es solo la parte sonora del “conjunto”. La otra, más visual, corresponde a un intrincado y “viejuno” logo, el de la Office de Radiodiffusion Télévision Française que aparecía en el centro de un auténtico “encaje de bolillos” cuyos nodos de unión se encastraban circularmente entre las letras de EUROVISION.

Logo RTF 1954

El logo de la RTF se construyó en 1954, mucho tiempo antes de que los ordenadores permitieran crear toda clase de imágenes dinámicas, con sensación 3D, de forma rápida y sin más límite que la imaginación. Ahora resulta difícil pensar como era la vida antes de la llegada de los ordenadores, cuando los canales de televisión contaban con verdaderos artesanos que construían físicamente todo lo que la cámara debía captar.

El magnífico ejemplo de la foto superior, nos devuelve a aquella época “antediluviana”, anterior incluso al festival, que comenzó a transmitirse en 1956 (España no debutó hasta 1961), y nos recuerda que hubo en tiempo en que los manitas lideraban los procesos creativos.

Me enteré leyendo Fastcodesign.com.

Piscina Morning Glory El icónico géiser de Yellowstone Viejo Fiel (Old Faithful) es para muchos el aforamiento hidrotermal más famoso del mundo. Visitado por una legión de turistas cada año, este surtidos envía agua por los aires cada 90 minutos aproximadamente, y el chorro hirviente puede alcanzar hasta 75 metros de altura. Este géiser es por tanto un espectáculo natural al que los vándalos no pueden sustraerse.

Regularmente, los guardias forestales de Yellowstone tienen que limpiar el entorno de los géiseres y piscinas hidrotermales del parque, ya que los turistas tienden a arrojar cosas a su interior. El delicado ecosistema de los afloramientos geotermales de Yellowstone, poblado por microbios extremófilos, se ve por tanto amenazado por nuestra aparente necesidad de ver que sucede cuando se arrojan cosas al interior de un geiser.

La idea no es nueva, de hecho existen relatos de los primeros exploradores blancos a la zona bastante sorprendentes. En 1877 por ejemplo, se produjo una expedición “literaria” al por aquel entonces recién declarado Parque Nacional de Yellowstone, y es que protegido por ley en 1872 (con la rúbrica del presidente Ulysses S. Grant), este tesoro natural es por tanto el parque nacional más antiguo del mundo.

Pero volvamos a aquel viaje, en el que participó el escritor Frank D. Carpenter, y que inspiró su posterior libro The wonders of geyser land. A trip to the Yellowstone National Park of Wyoming. En esa obra se puede leer su relato del peculiar uso que los expedicionarios le dieron al Viejo Fiel: el de lavadora.

Según el relato, Frank D. Carpenter y sus compañeros de viaje llegaron al emplazamiento del Viejo Fiel y decidieron experimentar con él “hirviendo” su ropa para limpiarla. El grupo metió su ropa sucia en una funda de almohada y la arrojó al cono del géiser. Cuando entró en erupción, la ropa fue enviada por los aires volando a más de treinta metros de altura. Cuando recuperaron la funda, el agua revuelta y caliente había lavado la ropa. En el libro se cuenta como, después de ese experimento, los miembros de la expedición se “divirtieron” largo rato arrojando piedras, troncos y cuantas cosas se les ocurrió al interior del géiser, y esperando a ver como este las arrojaba por los aires.

La imagen que abre este post corresponde a una piscina natural llamada “Morning Glory”, a la que según puedo leer en Smithsonian, los constantes vertidos de objetos por parte de los turistas han terminado por alterar su color.

Me enteré leyendo Atlasobscura.