Antigua imagen de el Thames Embankment con el obelisco ya erigido en su ubicación londinense
Antigua imagen de el Thames Embankment con el obelisco ya erigido en su ubicación londinense

Si algún día tenéis la suerte de caminar por la ribera del Támesis, podréis encontraros con un obelisco egipcio al que los lugareños llaman “Aguja de Cleopatra”, pese a que la mítica faraona nada tuvo que ver en su construcción. Dado que mi profesión tiene mucho que ver con los barcos (tercera generación ya en mi familia) me vais a permitir que os hable hoy del modo en que ese monolito egipcio viajó desde la lejana tierra de las pirámides hasta el gallego puerto de El Ferrol, y más tarde hasta su definitivo emplazamiento londinense.

Eric Siegel El doctorado en informática por la Universidad de Columbia (Nueva York) Eric Siegel, donde también impartió clases como profesor, es un renombrado experto en el análisis del Big Data y autor del libro “Predictive Analytics: The Power to Predict Who Will Click, Buy, Lie or Die”. Muy conocido como conferenciante, colabora puntualmente como columnista en muchos medios estadounidenses de prestigio como: The New York Times, The Financial Times, The Wall Street Journal y The Washington Post. Además de en medios generalistas, Siegel es responsable también de un blog en Scientific American donde trata temas relacionados con la ciencia. El siguiente artículo, el cual traduzco, se publicó hace unos meses en su blog.

David Livingstone Smith
David Livingstone Smith

Los siguientes párrafos son una traducción parcial a una entrevista a David Livingstone Smith (profesor de filosofía en la Universidad de Nueva Inglaterra en Biddeford, Maine, EE.UU.) publicada en Huffington Post en mayo de 2016. David Livingstone Smith es además de profesor, autor de varios libros sobre deshumanización, raza, y propaganda. Este texto se relaciona con el lanzamiento de su libro “Less than human” (menos que un humano).

Craig Cobb Ahora que el señor Donald Trump la ha liado tan parda al respecto de su tardía y descafeinada respuesta a los recientes ataques racistas por parte de supremacistas blancos, conviene recordar que la humanidad lleva cientos de miles de años migrando y mezclándose con otros pueblos, y que puede seguirse el rastro de todo esto gracias al ADN mitocondrial que nuestras incontables madres guardan en su código genético. Por ello la ciencia puede en ocasiones jugarle malas pasadas a aquellos blancos que presumen de pureza racial. La locura de Hitler y los millones de muertos que trajo debería haber hecho que estas ideas propias de la extrema derecha desaparecieran, pero por desgracia no es así.

El gas de la risa era un divertimento Entre las historias de serendipia más trágicas se encuentra la del descubrimiento de la anestesia, que se atribuye al dentista estadounidense Horace Wells (1815-1848). Con todo, el inicio del relato es en cierto modo humorístico, ya que las dotes de observación de Horace se iniciaron en una feria, mientras presenció el uso del oxido nitroso (o gas de la risa) de forma lúdica. Por aquellos tiempos la gente se desternillaba de risa observando los efectos que este gas provocaba en quienes lo inhalaban, que comenzaban a aullar como hienas para diversión de quienes lo presenciaban.

Niño soplando las velas sobre una tarta vegana Esto de regresar de vacaciones le pone a uno de un humor de perros. Y ya que la depresión post-vacacional me está atacando severamente ¿por qué no compartir actitudes negativas con los lectores? Lo hice ayer atemorizando a mis lectores de Yahoo! al advertirles de los peligros del estropajo, y lo haré hoy con vosotros para que ni el día de vuestro cumpleaños podáis relajaros… ¡Muahahaha!