Feynman y la ‘regla’ de la fragilidad del conocimiento

curva-francesa

De críos todos hemos tenido en nuestros estuches una regla curva (o plantilla Burmester), que no sabíamos muy bien para que emplear. Los anglosajones las llaman “curvas francesas”, aunque yo es oír ese nombre y pensar en Brigitte Bardot. Bien, en la web Quora he encontrado una anécdota del gran Richard Feynman relacionada con este objeto, y no he podido evitar acabar sonriendo con el profesor bromista. De hecho, me he sentido identificado con su sentido del humor porque reconozco que yo soy muy dado a esta misma clase de bromas, aunque menos elaboradas claro está.

Bien, la anécdota está contada en primera persona, por lo que deduzco que debió de extraerse de alguna autobiografíá del sabio estadounidense, de quien no hace mucho tiempo – por cierto – os conté otra simpática historia. Y dice así:

 

richard-feynman“Solía hacerle bromas a la gente cuando estaba en el MIT. En una ocasión, en clase de dibujo técnico, algún gracioso cogió una curva francesa (una pieza de plástico con una forma divertida, empleada para dibujar curvas suaves) y dijo: “¿Me pregunto si las curvas de esta cosa tendrán una fórmula especial?”

Pensé durante un momento y dije: “Claro que la tiene. Las curvas francesas son muy especiales. Dejadme que os lo enseñe”, y cogí mi regla curva y comencé a girarla lentamente. “La curva francesa está hecha de tal manera, que en el punto más bajo de cada curva, y no importa como la gires, su tangente es horizontal”.

Todos los chicos de la clase sostenían sus reglas curvas en la mano en ángulos diferentes, acercando sus lápices al punto más bajo y uniendo ambos objetos, para descubrir, con total seguridad, que la tangente era horizontal. Realmente se les veía excitados por este “descubrimiento”, incluso aunque todos habían aprobado varios exámenes de cálculo y todos sabían ya que la derivada (tangencial) del mínimo (punto más bajo) de cualquier curva es cero (es decir horizontal). No habían sido capaces de sumar 2 y 2. En ese momento ni siquiera sabían que “sabían”.

No se cuál es el problema que tiene la gente, no aprenden comprendiendo las cosas, aprenden de otra manera: memorizando, por repetición, o a saber cómo. ¡Su conocimiento es tan frágil!

Como os decía, y por supuesto poniendo una distancia sideral ente este pollino que os escribe y el grandísimo Richard Feynman, yo mismo he sido testigo de este hecho. Una de mis bromas favoritas consiste en sorprender a la gente con lo mal de fechas que cae nochevieja. Les digo: “¿Has visto que mala suerte? ¡Este año nochevieja cae de martes y trece!” Invariablemente me dicen: “Vaya por Dios, mejor no salimos” (si son supersticiosos) o “A mi me da igual, no creo en esas cosas” (si no lo son). En ambos casos, no caen en que es imposible que nochevieja se celebre un día trece. No atan cabos.

En fin, de algún modo me alegra saber que el común de los mortales, al igual que los brillantes alumnos del MIT que aprendían con Feynman, realmente tiene problemas de fragilidad con todo lo que sabe. Eso debería mantenernos siempre humildes.

Me enteré leyendo Quora, gracias a la aportación de un alumno de física teórica por la Universidad de Princeton llamado Siddharth Subramanian.

NOTA 21/04/2016: Gracias a los comentarios de Aupa y Manuel, me he enterado que esta anécdota aparece recogida en el recomendable libro “¿Está usted de broma Sr. Feynman?”.



3 Comentarios

  1. Hola

    Creo haber leido esta anécdota. Aparece en su biografia “¿Está usted de broma Sr. Feynman?” por cierto muy recomendable y curiosa

    Saludos

  2. Y por si alguien tiene ganas, la biografía de Feynman tiene una segunda parte preciosa que se llama “¿Qué te importa a ti lo que piensen los demás?”. Los dos libros son extremadamente recomendables!

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Por maikelnai
Publicado el ⌚ 20 abril, 2016
Categoría(s): ✓ Curiosidades