Grosseteste, el hombre del medievo que imaginó el Big Bang

Por , el 18 marzo, 2014. Categoría(s): Ciencia ✎ 2

Ayer fue un día grande para los que encontramos belleza en la ciencia, para los que terminamos reconfortados con el ingenio que el hombre demuestra al explicar poco a poco el misterio de un cosmos sumamente complejo, con medios casi siempre escasos. No voy a tratar de explicar el hallazgo del «fósil» de las primeras ondas gravitacionales que sacudieron al universo primigenio, ni el empuje casi definitivo que ello supone para la teoría inflacionista (para ello recomiendo leer esta entrada en Cuentos Cuánticos) pero sin embargo no puedo obviar la histórica ocasión sin dejar un recuerdo en esta especie de diario que me acompaña desde hace tantos años. La física será distinta a partir de ahora, y gracias a los datos obtenidos desde el Laboratorio Dark Sector, en pleno polo sur, a lo mejor en unos años encontramos la esquiva y perseguida Teoría del todo.

Ayer, tras horas y horas de lecturas fascinadas para acabar de entender la importancia de las ya famosas microondas con polarización-B, me maravillé con un detalle poético del sacedorte belga que un poco empezó todo esto, George Lemaître, quien lejos de bautizar al acto de destrucción y nacimiento que dio origen al universo, con el nombre por el que lo conocemos hoy en día: Big Bang, se refería a aquel histórico instante (precedido de ningún instante) con la poética expresión de «el día sin ayer«.

Lo del «Big Bang» actual se lo debemos por cierto al astrónomo británico Fred Hoyle, quien lo empleó por primera vez en 1949 durante una radioentrevista en la BBC. Según puedo leer, Hoyle empleó ese término de forma despectiva – «Gran Explosión» – pues no encajaba con su teoría (más tarde falseada) de universo estacionario.

Pero si todo este maremagnun informativo sobre un universo inflacionario, que creció a velocidades superlumínicas durante los primeros instantes de su existencia (apostad a un próximo Nobel de Física para Andrei Linde) me ha dejado fascinado, el pasado ha tenido un guiño soprendente al presentarme un nombre que desconocía por completo: Robert Grosseteste.

Aunque no lo creáis, siete siglos antes de que Lemaître propusiera su «día sin ayer», este estudioso inglés escribió un tratado llamado en latín «De Luce» (Sobre la luz) en el que exploraba la naturaleza de la materia y el cosmos. En aquel documento, Grosseteste describió ideas que no parecen propias del siglo XIII, ni de la edad media.

«El nacimiento del Universo en una explosión y la cristalización de la materia para formar estrellas y planetas en un conjunto de esferas anidadas alrededor de la Tierra».

Vale, es cierto, el Terracentrismo estropea la frase de una manera innegable (Copérnico no publicaría su obra sobre el heliocentrismo hasta 1543) pero no podéis negar que este hombre fue un precursor. Tal y como Tom McLeish y sus colegas acaban de dejar escrito en un precioso artículo en Nature llamado Historia de un multiverso medieval, el tratado de Grosseteste fue: «el primer intento de describir los cielos y la Tierra usando un conjunto sencillo de leyes físicas». En cuanto al Big Bang, Grosseteste propuso una explosión inicial de una especie de luz primordial llamada lux, que después expandió el universo hasta formar un enorme esfera que contenía materias más finas.

¡Caray con la edad media!

Me enteré leyendo Nature.



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Por maikelnai, publicado el 18 marzo, 2014
Categoría(s): Ciencia