Manolo, un buen colega, trabaja de comercial en el gremio de los saneamientos. Cuando nos juntamos los amigos frente a unas copas, y comienza el inevitable reparto de estopa indiscriminada (todos contra todos), es muy común que a Manolo siempre le caiga algún: «tu calla vende-váteres». Él, en cambio, siempre se defiende adoptando un aire muy digno y aclarando que lo que él vende son «Inodoros».
Es curioso el poder de engaño de las palabras, algunas resultan mucho más limpias que otras aunque se traten de sinónimos. En fin, si Manolo algún día viajase a la India se podría forrar, porque por lo que acabo de leer en NBC News, lo de aliviarse en cuclillas al aire libre es una costumbre tan enraizada en aquel exótico país, como lo es aquí criticar a la corrupta clase política mientras se le pide al fontanero, codazo cómplice mediante, que no nos haga factura.
En fin, la fundación Bill y Melinda Gates está tratando de ayudar – mediante una especie de concurso que ellos financian cuya intención es la de reinventar el váter – a los más desfavorecidos en el subcontinente indio, y lo cierto es que la dificultad de este loable desafío está a la altura de los más grandes a los que se haya enfrentado la humanidad.
Y no solo lo digo por lo difícil que debe resultar hacer cambiar de hábitos a poblaciones enteras sumidas en la pobreza más absoluta y con bajos niveles de educación, es que además muchas veces los que padecen esta injusta situación viven en zonas rurales azotadas por la sequía y sin fuentes de agua salubre en los alrededores. Como vemos, sin váteres (perdón, inodoros), sin agua y sin costumbres higiénicas establecidas ni conocimientos sobre sus nefastas consecuencias, el trabajo por delante va a hacerse muy cuesta arriba.
Si os fijáis en la imagen que ilustra este post, por ejemplo, encontraréis que se trata de «instrucciones para usar un váter indio»… tal es el desconocimiento muchas veces por aquellos lares. Ahí van algunos datos muy duros sobre el problema de saneamiento en la India, datos que seguramente os harán entender mejor su dimensión:
* Para el Banco Mundial, los costes anuales provocados por una pobre sanitarización en el mundo ascienden a 260.000 millones de dólares. Solo a la India le corresponden 54.000 millones de esta factura.
* En la India, los 640 millones de habitantes que tienen por costumbre defecar al aire libre producen una impresionante cantidad diaria de heces de 72.000 toneladas (el equivalente a 10 Torres Eiffel, o a 1.800 ballenas jorobadas).
* Defecar al aire libre es tan aceptable que muchos indios lo hacen en las aceras o en los descampados.
* Cada año, en la India mueren 700.000 niños por diarreas. La mayoría de los casos podrían evitarse si se contase con mejores medidas sanitarias.
* En muchos lugares de la India el problema no es que no existan retretres públicos, sino que nadie quiere limpiarlos. En una sociedad de castas, existe cierto estigma sobre quién debe hacer esta tarea, ya que muchos consideran que solo los más bajos entre los más bajos deben hacerlo.
Al hilo de este último problema, leo sobre la feliz idea de una compañía del estado sureño de Kerala llamada Eram Scientific Solutions, que ha creado un modelo de retrete automatizado que se auto-limpia al introducir una moneda. Con 450 prototipos de este sistema diseminados por toda la India y ya en funcionamiento, los ingenieros eléctricos que lo han diseñado buscan ahora técnicos de mantenimiento y según puedo leer: «ahora si que están orgullosos de sus trabajos».
La anécdota me ha recordado de nuevo al (denigrante pero afectuoso) chistecito que le hacemos a Manolo y a su digna respuesta, y es que por mucho que el trabajo que Eram ofrece consista esencialmente en fregar retretes, es comprensible que uno esté mucho más dispuesto a convertirse en «técnico en mantenimiento de sistemas higiénicos electrónicos automatizados».
Siempre me gustó el dicho de Borges que sostenía que «la derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce». Irónicamente, en este otro caso parece que es la propia dignidad la que está conduciendo a la victoria.


O sea… que la solución del saneamiento en un país con una tasa de desnutrición alarmante pasa por pagar por el uso de los retretes… A ver si lo he entendido… A los indios les causa tal problema la limpieza de los inodoros que toda la sociedad tolera que se haga de cuerpo en cualquier lugar, pero esta mentalidad va a ser erradicada con los inodoros de pago. Los indios, por supuesto, prefieren desviar dinero de su ya maltrecha alimentación que seguir haciendo de vientre en la calle.
Mis aplausos al iluminado que ideó esto
Hombre Beatriz, la solución al saneamiento del país no es esa, eso solo es una posible solución al último punto que señalo en el recuadro, el de la gente que se niega a limpiar váteres porque creen que eso es trabajo de los intocables, los más bajos entre los bajos…
Como digo en el artículo encontrar una solución global va a ser algo muy complicado.
Creo que no se aborda el fondo del problema:
-Hemos cazado/matado a todos los animales que se mean/cagan en el campo.
-Hemos dejado de mear/cagar en el campo.
LOS CAMPOS NO SE ABONAN de manera natural.
Y nos gastamos millomes en fertilizantes. ( somos tontos).
El inodoro es una nefasta invención, antinatural y que te provoca almorranas.