Descubren células de niño viviendo en el cerebro de sus madres

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Parece claro que la conexión entre las madres y sus hijos podría ser mucho más profunda de lo que intuíamos. Un nuevo trabajo de investigación publicado recientemente en PloS One, sugiere que existe una conexión física basada en el intercambio de células. Los profundos lazos fisiolóficos y físicos que comparten madres e hijos comienzan de hecho durante la gestación, cuando la madre lo es todo para el feto en desarrollo, al que aporta calor y sostén. El ritmo cardíaco constante de la madre contribuye también a dormitar al futuro niño.

La conexión física entre madre y feto sucede a través de la placenta, un órgano construido por células tanto de la madre como del embrión, que sirve de conducto para el intercambio de nutrientes, gases y residuos. Las células pueden migrar a través de la placenta entre ambos organismos, estableciéndose en algunos casos en múltiples órganos del cuerpo ajeno, incluyendo pulmones, tiroides, músculos, riñón, corazón, hígado y piel. Todo esto podría tener un amplio rango de impactos que ahora solo podemos imaginar. Podrían ir desde la reparación de tejidos a la prevención de cáncer, pasando por una incitación a la aparición de trastornos del sistema inmune.

Lo que resulta notable es que esta migración de células de un individuo, que se integran en los tejidos de otro, resulte tan común. Tendemos a pensar en nosotros mismos como individuos autónomos y singulares, y estas células “extranjeras” parecen desafiar esa noción y sugerir que la mayor parte de las personas llevan consigo remanentes de otros individuos. Esta chocante y asombrosa conclusión es lo que se desprende del trabajo científico antes mencionado, que muestra que nuestro cerebro también da albergue a células venidas de otros seres humanos. En el caso concreto del estudio, se descubrieron células masculinas en el cerebro de una mujer que habían estado viviendo allí, en algunos casos, durante varias décadas.

¿Qué impacto pueden tener estas células en el cerebro que les da alojamiento? Es algo en lo que por el momento solo podemos especular, pero este estudio reveló además que esta clase de células eran menos frecuentes en los cerebros de mujeres que padecían la enfermedad de Alzheimer, lo que podría sugerir que en cierto modo esta forma de quimerismo está ligada a la salud del cerebro.

Mas información sobre quimerismo en este viejo post de 2007.

Me enteré leyendo Scientific American.

3 comentarios

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Oleg Oleg

Buenas tardes,
Acabo de leer el artículo, aunque este ya lleve algún tiempo publicado.
En primer lugar, no tengo ningún tipo de formación médica ni estoy relacionado de ninguna manera con estas investigaciones. Sin embargo, en base a una experiencia que me ha tocado muy de cerca, me surge una duda al respecto de toda esta investigación.
Estoy seguro de que el que está equivocado soy yo y no los investigadores de este estudio pero, ¿la presencia de estas células en el cerebro de la madre no podría estar relacionado con lo que se describe en los estudios del Empolismo de Líquido Amniótico? solo que en cantidades muy inferiores, que no llegan a generar problemas de embólia.

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