De como las heces humanas podrían reducir la pobreza energética

Por , el 3 noviembre, 2015. Categoría(s): Educación/Opinión

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Casi mil millones de personas en el mundo en vías de desarrollo no tienen acceso a aseos y defecan al aire libre (como estos niños en Bangladesh). Pero un nuevo estudio sostiene que esos residuos no deberían de echarse a perder. En lugar de contaminar el medio ambiente y transmitir enfermedades, esos desechos podrían en realidad aprovecharse para dar calor o energía a millones de hogares.

Según un informe publicado hoy mismo por el Instituto para el Agua de la ONU, si todos los desechos humanos defecados en campo abierto pudieran depositarse en letrinas, y esos lodos fueran luego recogidos y se calentaran en hornos (a temperaturas superiores a 300°C) para producir briquetas similares a las del carbón vegetal, se podrían producir hasta 8,5 millones de toneladas de combustible vegetal. Los investigadores señalan que, Kilo por kilo, esas briquetas de heces tienen el mismo contenido de energía que el carbón.

Mejor aún, si esos residuos defecados al aire libre pudieran depositarse en letrinas y más tarde fermentarse con microbios productores de metano en grandes tanques, el gas producido de este modo (que alcanzaría un valor de 376 millones de dólares) podría emplearse para generar electricidad en grado suficiente como para alimentar a unos 18 millones de hogares.

Según los investigadores, el valor medio del gas producido por un sistema de fermentación higiénico, probablemente cubriría los costes de construcción y mantenimiento del sistema durante un par de años. Los hallazgos llegan justo a tiempo para el Día Mundial del Inodoro, que se celebra el 19 de noviembre, un esfuerzo reconocido por las Naciones Unidas que ayuda a impulsar la salud y la seguridad en los países en vías de desarrollo mediante la reducción de las defecaciones en campo abierto.

En algunos países como la India, ya se están tomando medidas para atajar el problema de salud que suponen los millones de personas que defecan al aire libre. Más información en la web del Instituto para el Agua de la Universidad de Naciones Unidas.

Me enteré leyendo Science Shots.



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