La asombrosa capacidad de almacenamiento de oxígeno de una sal de cobalto

Por , el 6 octubre, 2014. Categoría(s): Tecnología ✎ 2

Un equipo de investigadores de la Universidad del Sur de Dinamarca acaba de sintetizar un material cristalino capaz de capturar y almacenar oxígeno en altas concentraciones. Lo bueno del invento es que además, el oxígeno atrapado en el cristal puede liberarse luego a voluntad simplemente calentándolo durante cinco minutos a una temperatura de 80 grados (o sometiéndole a condiciones bajas de oxígeno).

El cristal es una sal hecha con cobalto y parece capaz de almacenar oxígeno en concentraciones 160 veces más altas que aire que respiramos. De hecho, el paper publicado por los químicos daneses con Christine McKenzie a la cabeza, advierte que «un exceso» de este cristal podría capturar el 99% del oxígeno de una habitación. Esta investigadora, explica además que el cristal viene a funcionar un poco como la hemoglobina de nuestra sangre, que emplea hierro para capturar y liberar oxígeno dentro de nuestro cuerpo.

Vayamos con sus posibles aplicaciones. ¿Recordáis la famosa escena de Abyss, cuando Ed Harris inunda voluntariamente sus pulmones con una solución líquida oxigenada para respirar bajo el agua? Pues eso es lo primero que ha venido a mi mente tras leer la noticia, ya que la propia McKenzie reconoce que bastan unos pocos granos para almacenar el oxígeno necesario para una inspiración.

Eso si, dado que los cristales son algo peligroso y difícil de tragar, lo lógico es que el empleo de estas sales dependa de dispositivos externos al cuerpo. Imagino gafas de bucear sin tubos de conexión a la bombona, que incluirían un repositorio de este cristal oxigenado y una pequeña resistencia eléctrica que lo fuera calentando poco a poco liberando su preciada carga gaseosa. ¿Cuánto tiempo podrían durar las inmersiones? Añádase cristal al gusto. ¡Lástima que Cousteau no esté vivo para verlo!

Y ahora ya un poco más alejado de mi pasión sci-fi, estos cristales podrían venir estupendamente para alimentar de oxígeno en altas concentraciones a las pilas de combustible, uno de los dispositivos llamados a revolucionar el parque móvil jubilando a los motores de explosión (siempre que la famosa economía de hidrógeno termine por hacerse realidad).

Así mismo, todos hemos visto a personas que padecen enfermedades crónicas de las vías respiratorias pasear con sus pesadas bombonas a cuestas. Estos cristales de cobalto podrían reducir mucho el volumen de sus equipos de respiración asistida, dándoles una mejor calidad de vida.

¡A ver en que queda la cosa!

El estudio acaba de publicarse en Chemical Science.

Me enteré leyendo Popular Science.

PD. La imagen que ilustra el post corresponde a una obra de Jason De Caires Taylor, famoso por sus conjuntos escultóricos sumergidos y de quien ya os hablé en mi post Evolución silenciosa, un museo sumergido.



2 Comentarios

  1. Llevamos siguiendo este tipo de investigaciones un tiempo en el mundillo submarino. No pretendo parecer pretencioso ni nada, pero en la escuela lo primero que nos enseñan es que no son bombonas sino botellas jajaja. Es como si leyera una fraseh y vierah cientos de faltas hortograficas ezcritah, yatusabeh

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