Comed fruta ‘corazones’

Por , el 3 septiembre, 2014. Categoría(s): Ciencia ✎ 4


Por fin de regreso tras unas agradables vacaciones veraniegas en el Mediterráneo, me encuentro ante la disyuntiva de elegir un tema sobre el que hablar. ¿Y qué mejor que la propia experiencia? Lo cierto es que durante el viaje de vuelta, me propuse buscar información sobre un fenómeno que me sucede cada vez que viajo: la des-regulación del tracto digestivo. No se a vosotros, pero a mi me cuesta dos o tres días retomar «mi juego de tronos» habitual. Vamos, que siempre empiezo enfadado con el señor Roca… ya me entendéis.

¿Por qué? Bien, según leo por ahí el problemilla puede venir del estrés (que no es mi caso), del cambio en la alimentación (que tampoco, porque básicamente he comido como en casa) o de la falta de agua. ¡Bingo! A pesar de que en Valencia he bebido lo mismo que en casa, el calor allí no es igual al de Asturias, ergo mi cuerpo absorbía más agua, ergo quedaba menos para el intestino… y de ahí el «taponcito». Nada que no arreglase un poco más de agua de la cuenta, y unos zumitos de fruta en el desayuno gracias a mi atenta esposa.

Con todo esto he pensado: genial, ya tengo tema para hablar en mi columna de hoy: la fruta y su fabulosa influencia en todos los aspectos de la salud. Sin duda algo estamos haciendo mal cuando nuestros niños prefieren una pieza de bollería industrial a una nectarina o a unas deliciosas peras de agua, y por desgracia creo que serán ellos quienes lo paguen más adelante.

Las cifras sobre el influjo benefactor de la ingesta de fruta diaria son de las que hacen pensar muy mucho. Según un reciente estudio realizado en China, con una muestra estadística de casi medio millón de participantes, el consumo diario de fruta puede reducir el riesgo de muerte (no accidental) en nada más y menos que un 32%. No solo eso, si nos centramos en las enfermedades cardiovasculares (la principal causa de muerte en España en 2012 con un 30,3% de incidencia) vemos que la reducción del riesgo de fallecimiento que se obtiene simplemente comiendo fruta cada día llega al 40%.

Estamos en septiembre, y con el nuevo curso llegan los tradicionales buenos propósitos. «Estos kilitos que me he traído del viaje deben desaparecer, tengo que empezar a moverme más». Bien, cambiar de hábitos alimenticios y de estilo de vida se antoja fundamental para cuidar nuestro corazón, pero hasta el momento toda la información científica que apoyaba esta afirmación llegaba de países occidentales, donde el sedentarismo y el sobrepeso se han convertido casi en una epidemia. Sin embargo, el nuevo estudio China Kadoorie Biobank viene de Asia, de ahí su importancia. Durante siete años se hizo un seguimiento a 451.681 participantes (que no tenían historial de enfermedades cardiovasculares o hipertensión) repartidos en 10 áreas diferentes de China, cinco rurales y cinco urbanas.

En la web de Business-Standard leo declaraciones de uno de los investigadores participantes en el estudio, el doctor Huaidong Du, de la Universidad de Oxford.

«Durante los siete años que duró el estudio se dieron 19.300 casos de cardiopatía isquémica (CI) y 19.689 infartos. Un 18% de los participantes consumía fruta a diario, mientras que un 6,3% jamás la consumió. La media diario de consumo de los participantes fue de 1,5 porciones (150 gramos).»

Los datos indicaron que aquellos que consumieron fruta redujeron el riesgo de enfermedad cardiovascular, con respecto a quienes no la comían, entre el 25% y el 40%.

Según el doctor Du, parece claro que comer fruta fresca cada día reduce todos los tipos de enfermedad cardiovascular (en particular los infartos hemorrágicos). Y no solo eso, lo cierto es que «cuanta más fruta comes, mayor es la reducción del riesgo». De regalo, los investigadores descubrieron que aquellos que consumían fruta a menudo tenían una presión sanguínea significativamente más baja.

¿Es o no es como para salir corriendo a la frutería?

Por cierto, los resultados de la investigación se han dado a conocer estos días en Barcelona durante un congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.



4 Comentarios

  1. Seguiré poniéndome hasta el culo de tabajo, alcohol, azúcares y grasas saturadas. Y sedentarismo a tope.

    Y comeré mucha fruta para compensarlo, gracias a la relación causa-efecto que da a entender este artículo.

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