De onomásticas blogueras, tetas, leches y quesos «humanos»

Daniel Angerer, su mujer, el niño y el queso de las sobrasLa verdad es que no actualizo mi blog muy a menudo, pero esta tarde tenía marcada la fecha en el calendario porque el blog cumple en unas horas 7 años, y no era cuestión de dejar pasar la onomástica.

Bien, pasado el momento Loreal, empecemos con el contenido. Acabo de pasarme por Straight Dope a echar un vistacito. Los que me leéis sabéis que siento debilidad por este consultorio científico dirigido por un borde cachondo como pocos, Cecil Adams.

A Adams lo que más le gusta es reírse a la cara de sus lectores, lo cual no es complicado vistas las preguntas que le llegan, aunque luego hay que reconocer que el tío se documenta y responde con rigor y abnegación cristiana (sea lo que sea eso). La preguntita destacada de hoy se las traía: ¿Alguien ha hecho queso alguna vez con leche materna humana?

Pues resulta que sí. Miradle en la foto. ¡Qué cara de felicidad! No es para menos. Es un chef neoyorquino de cierto éxito, con local en la zona pija de Chelsea, y que responde al nombre de Daniel Angerer. La vida le sonríe. Está casado con una hermosa mujer, que le ha dado un bebé pelón (casi como el propio papá) y que viene equipada con dos glándulas mamarias que – ahí está la clave – producen un exceso de alimento para enanos. Y claro…. están los tiempos como para tirar, mirusté.

Por eso al bueno de Angerer se le ocurrió aprovechar esa «leche que no has de beber» para hacer un postre a base de queso humano. En realidad la idea no se le ocurrió ahora, sino en 2010, pero una cosa tan genial merece la pena seguir siendo tomada en consideración. Por cierto, si tienes conocimientos de cocina y una mujer con superavit lácteo cerca, aquí tienes la receta del postre, a la que en un alarde de originalidad ha llamado: «Mommy’s Milk». Mejor eso que irte al restaurante en Chelsea porque el niño ya ha crecido, la teta se ha secado, y según puedo leer además Sanidad le pidió en su día (supongo que al poco de hacerse famoso con el postrecito) que cesara en su empeño, por lo que el «Mommy’s Milk» ya no está en la carta.

Por lo que leo en un artículo de la época publicado en el New York Post, un crítico de cocina describió al postre (que por cierto también aparece en la foto familiar) como: «bastante blando, ligeramente dulce. Lo que resulta desagradable es su inesperada textura, extrañamente blanda, elástica, como la de la panna cotta«.

En cambio la donante de la leche creía que el queso no estaba del todo mal, sobre todo si se le maridaba con una buena copa de Riesling (vino blanco alemán). Una pena que el niño no haya tenido ocasión de probar el postre una vez adulto, me atrevo a apostar que la receta habría triunfado seguro, porque ya se sabe que como lo que prepara mamá no hay nada.

En fin, nunca he sido muy fan de los requesones con miel, ni de las leches poco fermentadas. Eso sí, adoro el queso en todas su variedades, cuanto más curado mejor. En España tenemos la fortuna de poder acceder a posiblemente la mejor selección de quesos del mundo. Entre otros: Manchego, Idiazábal, Cabrales, Torta del Casar, etc. Y sabéis qué, este hombre podría haberse ahorrado el experimento viniendo aquí y pidiendo una buena ración de Tetilla Gallego. ¡Dónde va a parar la diferencia, leches!



1 Comentario

Deja un comentario

Por maikelnai
Publicado el ⌚ 20 noviembre, 2013
Categoría(s): ✓ Curiosidades