Broussard y la historia del hipopótamo estadounidense

Un cowboy montando a un hipopótamoHasta que los humanos caímos en la cuenta de que los problemas que le causamos a la naturaleza al introducir una especie foránea en un nuevo ecosistema (digamos una planta acuática), no se solucionan introduciendo una nueva especie que la deprede (digamos un hipopótamo africano), pasó bastante tiempo.

Y si el ejemplo que acabo de ponerte te parece una aberración, es que no conoces el modo en que pensaba el congresista demócrata estadounidense Robert Broussard, el cual representaba por cierto los intereses de Louisiana en el Capitolio.

Vayamos por partes. En 1884, algún estadounidense introdujo plantas de jacinto de agua (Eichhornia crassipes) proveniente de Japón, para adornar con ella algún estanque próximo al río Mississippi. ¿El resultado? En 1910, un cuarto de siglo después, la plaga de jacintos en el río había generado un problema monumental.

Al mismo tiempo, Estados Unidos se enfrentaba a una enorme carencia de carne fresca con la que alimentar a su población. Ya sabemos que críar conejos no era una idea que fuesen a considerar… los americanos suelen pensar a lo grande.

De modo que si sumas uno más uno llegarás a la misma conclusión a la que llegó el político Broussard. ¿Por qué no introducimos hipopótamos en el río Mississippi para que se coman los jacintos de agua, y ya de paso después nos los comemos nosotros a ellos?

Dicho y hecho. El congresista, desconociendo tal vez que el hipopótamo es el animal más peligroso de África y que provoca cada año unas 50 muertes, decidió proponer en el Capitolio que se importase un buen número de estas bestias desde África para liberarlas en el río al que Mark Twain tanto amó.

Por ello, ese año de 1910, presentó la así llamada “Hippo Bill” (podríamos traducirlo como la “Propuesta de Ley Hipopótamo”) por la que solicitó fondos por 250.000 dólares para hacer frente a los gastos de traslado e importación de estos mamíferos artiodáctilos.

La propuesta fue lo suficientemente seria como para que el Washington Post pensase que podría ser aprobada. Afortunadamente no fue así, ya que desde el Ministerio de Agricultura se criticó ferozmente la solicitud.

Una pena, eso libró a los norteamericanos de emprenderla a tiros con estas bestias cada vez que fuesen a dar un paseo en canoa por el río. ¿Os imagináis la cantidad de películas de serie B que habría generado Hollywood al respecto? La idea también evitó que se pudieran organizar rodeos sobre hipopótamos como se observa en la caricatura de la época con la que la prensa se burlaba del cowboy Broussard.

Y por supuesto eso impidió también que en los menús del McDonalds uno pudiese encontrarse un MacHippo de 3 kilos de pura carne.

En Colombia el rey de los narcos Pablo Escobar no tuvo tantos miramientos. En su famosa finca en Antioquia, llamada Hacienda Nápoles, el capo tenía un zoológico con toda clase de criaturas exóticas, hipopótamos incluidos. Cuando cayó Escobar, el gobierno colombiano envió a la mayoría de los animales que albergaba a zoológicos, pero los hipopótamos se quedaron allí, a la rivera del río Magdalena.

¿El resultado? Hoy en día hay toda una manada compuesta por varias decenas de ejemplares moviéndose libremente por las plantaciones, donde ocasionalmente siembran el caos. Al parecer las autoridades locales están planeando castrarlos. Si no lo hacen y siguen reproduciéndose libremente, la plaga de jacintos de agua del Mississippi va a parecer una broma en comparación a lo que podría suceder en el Magdalena.

Me enteré leyendo Earth First y Cracked.



4 Comentarios

  1. En Puerto Rico paso una situacion similar. Durante la decada de los 70’s del siglo pasado, varios de los lagos de la isla presentaban una infestacion de jacinto, actualmente continua. Un legislador propuso introducir hipopotamos para resolver la situacion. En Puerto Rico los lagos, en especial los cercanos a la cuidad capital son la principal fuente de agua potable. Al menos la medida nunca paso y no se introdujeron los animales. No fue asi con una especia de mangosta que se introdujo para supuestamente el control de los ratones en los cultivos. Las mangosta no atacan a los ratones y en cambio atacan las aves de corral y son portadoras del virus de la rabia.

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Por maikelnai
Publicado el ⌚ 3 enero, 2018
Categoría(s): ✓ Bichos