¿Es seguro cortar la parte con moho y comerse el resto?

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Seguramente hay más moho en ese trozo de pan pasado, que ese parche verde y «peludo» que ves en su superficie. Y lo mismo se aplica para esa pieza de frutas que olvidaste fuera de la nevera, y que aparentemente solo tiene unos puntos aterciopelados en la piel. Resulta que los coloridos parches que vemos a simple vista son las esporas, o partículas diminutas que dan al hongo su color. El resto del moho, sus ramificaciones y raíces, son difíciles de ver y algunas veces se adentran profundamente en tu comida.

Como esas coloridas esporas de moho que ves en la superficie de tu comida son solo parte del hongo, arañar o cortar esa parte de tu rebanada de pan no evitará que te metas en la boca un buen bocado de fungi.

Como afirma Nadine Shaw, especialista en información técnica del Ministerio de Agricultura de los EE.UU. (USDA) en su podcast: “La mayor parte de los mohos son inofensivos, pero algunos son peligrosos. Y es que hay mohos que contienen micotoxinas, que son sustancias venenosas que pueden causar reacciones alérgicas o problemas respiratorios. Hay una en particular, llamada aflatoxina, capaz de provocar cáncer”.

Según informa la USDA, las micotoxinas se encuentran principalmente en los mohos que crecen en los cereales y los frutos secos, aunque también se las puede encontrar en el zumo de uva, apio, manzanas y otros productos. La temida aflatoxina es más común en las cosechas de maíz y cacahuete, razón por la cual hay varios organismos oficiales que analizan regularmente su presencia en estos cultivos.

Por mi experiencia personal como Agente de Aduanas sé que de este cometido, en España, se encarga el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) para las cosechas propias. No obstante para las partidas importadas también existen controles de Sanidad Exterior, dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (Msssi).

Para acabar unos consejos prácticos para intentar evitar que el moho invada nuestra comida:

• Cubrir la comida para evitar que entre en contacto con las esporas de moho que flotan en el aire.
• Emplear recipientes con tapa para almacenar alimentos perecederos y mantenerlos en el frigorífico.
• Consumir la comida sobrante antes de tres o cuatro días.

En fin, reconozco que en materia de hongos, en alguna ocasión he “cortado por lo sano” y consumido el resto. Ahora veo que no ha sido una buena idea. Después de escribir este post creo que todo irá a parar a la basura en cuanto vea asomar la primera espora.

Me enteré leyendo LiveScience



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Por maikelnai
Publicado el ⌚ 6 abril, 2016
Categoría(s): ✓ Educación/Opinión