En tiempos de mis padres los «niños pijos» no existían, me refiero al término claro, no al concepto. Personas que encajaran en el perfil «posh» las ha habido siempre, pero en aquellos tiempos más que presumir de marcas carísimas (aunque el zapato Castellano lo rompía) lo que se llevaba entre los niños de papá era fardar del rancio abolengo de la familia, especialmente si podía presumirse de los logros militares en África de algún antepasado. Como digo, a aquellos precursores de Tamara Falcó por aquel entonces no se les llamaba niños pijos, sino que se les etiquetaba con una hermosa expresión castellana que lamentablemente ha dejado de circular: «niños peras«.
A mi no me cabe ninguna duda, resulta mucho más bonita una pera que un pijo, salvo que seas Jorge Javier, claro. En fin, sea como sea la expresión «niño pera» murió, y dudo mucho que te topes más con ella, a no ser que trabajes en la hemeroteca de ABC escaneando ejemplares amarillentos del Blanco y Negro. ¡Avisado quedas! Si se te ocurre usarla ahora pocos te entenderán, y el que lo haga pensará de ti que más que viejuno debes ser el verdadero Doctor Who, ya que conoces el secreto del viaje en el tiempo.
¿A qué viene esta barrila arqueo-lingüística? Pues a los chinos, ya veis, que mira que son especiales hasta para comer fruta. ¿Véis la foto de arriba? Aunque parezca mentira lo de la bandeja son dos peras expuestas en un supermercado de Pekín. Apuesto que si en los 60 le hubieras regalado una de estas a cualquier chavalete te habría partido la cara. Especialmente si el elegido luciera atado al pecho y reposando sobre los hombros, un auténtico e «ideal» jersey Burberry a rombos.
Y seguramente ahora te estés preguntando cómo coño hacen los chinos que una pera se parezca a un niño, a un buda, o a Kiko Rivera ¿verdad? Pues la respuesta es: usando moldes. Cuando la pera aún cuelga del árbol y es pequeñita, se le coloca un molde alrededor que va forzando a la fruta, a medida que esta crece, a tomar la apariencia deseada. La paciencia da sus frutos… y ahora además les da forma.
¿Llegará la moda aquí? ¿Veremos algún día en el Mercadona peras con forma de pijo, o manzanas con la cara de Froilanín? Solo Dios lo sabe, pero a lo mejor la idea sirve para que los niños olviden de una vez la bollería y se pasen a la comida sana. Si no es por las buenas, por las malas: «Niño, cómete esa pera antes de que crezca y se te coma a ti».
Me enteré leyendo Neatorama.


Hola!
Pues yo esto, si que lo he visto antes… quizas no en los supermercados, pero en en puestos de mercado más rurales, y no con forma tan complicadas. Vamos, he visto calabazas con forma de botella y cosas asi, pero eso viene de hace muuucho tiempo…
Parece que tambien hacen melones cuadrados (cubicos), metiendolos en una caja, porque eran mas faciles de almacenar.