El fin de la inocencia de las anémonas

Mas allá de hacerse conocidas para muchos por servir de refugio a Nemo y su padre, las anénomonas son criaturas curiosas. Uno tiende a pensar en ellas más como plantas que como animales, debido entre otras cosas a su inmovilidad y a las coloridas formas «florales» de estos pólipos, pero si os fijáis en la brutal foto estaréis de acuerdo en que hemos llegado al «fin de la inocencia de las anémonas».

Porque vale, la anémona marina gigante verde de la instantánea (Anthopleura xanthogrammica) que por cierto es muy común en zonas costeras rocosas y poco profundas desde Alaska a Panamá, tiene unas dimensiones considerables. Solo su corona de tentáculos puede medir hasta 25 centímetros de diámetro, lo que le permite alimentarse de peces pequeños de hasta 15 centímetros de largo, mejillones, cangrejos, erizos de mar… ¡Pero atreverse con un ave marina!

Imaginaos la sorpresa de la investigadora Lisa Guy, de la Junta de Washington del Intituto para el Estudio de la Atmósfera y Océanos, cuando descubrieron a este ejemplar de anémona gigante devorando un polluelo de cormorán. La cabeza del ave ya ha desaparecido por completo dentro de la faringe de la actiniaria, e imaginamos que la digestión será lenta y pesada.

Si queréis ver una filmación del curioso hallazgo, Youtube cuenta con este video.

La referencia científica del hallazgo se publicó en Marine Ornithology.

Ahora que había quedado claro que las avestruces no entierran la cabeza en el suelo nos enteramos de que los cormoranes entierran la cabeza en las anémonas marinas. ¿Lo habrá hecho por curiosidad? Mira que muerde…



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Por maikelnai
Publicado el ⌚ 8 mayo, 2014
Categoría(s): ✓ Bichos