Oda a una tortilla de patata que se me fue

Ellos no podían saberlo, pero mi decepción de hoy nació en América en el siglo XVI. En efecto, cuando los incas mostraron a los españoles aquel tubérculo al que en quechua llamaban papa, se dio el primer paso para una historia de amor que acabaría de forma abrupta el 14 de enero de 2010, en un bar de la avilesina Avenida Conde de Guadalhorce próximo al apeadero de FEVE.

El garito no es ni amplio ni silencioso, y cada vez que pasa el ferrocarril hay que agarrarse a la barra para no sufrir mareos. La camarera brasileña tiene un “algo” que hace que todos deseemos pagar, para que se de la vuelta hacia la caja en busca del cambio. Y sin embargo yo no voy por la linda mulata, ni por un café realmente aceptable, sino por mi rueda de molino dorada como aquel oro del Perú que deslumbró a Pizarro.

O al menos eso hacía – un par de veces a la semana – de regreso de la aduana hacia la oficina. Hoy, cuando las imágenes de la tragedia de Haití ya me habían dejado matrecho el cuerpo y la conciencia. Cuando ya había superado el ataque de los merengues por la eliminación copera de mi Pep Team (caer por gol average, ganando a domicilio a un equipo Champions con un portero en estado de gracia no es comparable al Alcorconazo). Me encuentro con esto.

No me dejó ni una triste nota, simplemente se fue. Solo conservo un par de fotografías de su obra de arte (tomadas por cachondeo unos días antes, para enseñarle a un amigo mi flamante iPhone) y el olor a tortilla en el alma. Se que se llamaba Paqui, que casi nunca salía a atender la barra (reino de la sambera) y que la han fichado en un restaurante de San Miguel de Quiloño, demasiado lejos para ir andando en busca de su ambrosía.

“De otro, será de otro como antes de mi plato” diría Neruda si el adorado chileno le hubiera dedicado alguna vez un poema al pincho de tortilla que se nos fue. Yo se que Paqui nunca tendrá su estrella Michelin. Era una gran profesional si, pero el glamour de la haute-cuisine es cosa de hombres bien afeitados, adictos a los platos de nombres imposiblemente largos e inversamente proporcionales al tamaño de la ración. No verás una mancha de aceite en sus asépticas cocinas, repletas de frascos de diseño que contienen esencias, reducciones y caramelizados de ígnota procedencia.

Y ahí va detrás su legión de seguidores, haciendo cola con la esperanza de que el profeta Adriá les conceda plaza en el Bulli. Rememorando aquella tasquita en París en la que probaron por vez primera la mousse de escargotts con nuez de macadamia al nitrógeno líquido, insuperablemente maridada – además – con su botella de Château Haut-Brion. Ellos nunca conocerán a Paqui. No ya a la mía, sino a la que elabora cada día desde hace incontables años, cerquita de su oficina o domicilio, la humilde y socorrida tortilla santo y seña del garito español.

Párate un momento a pensar y ubica a la tuya. ¿Verdad que también conoces a una de estas reinas del fogón, que atraen a su experta audiencia por la contundencia, sobriedad y aterciopelada consistencia de su tortilla? Su fama viaja a lomos del boca a boca.

Son ellas quienes nos regalan esa tortilla caústica que cauteriza la heridas del hambre mañanero. Que cura las caras de lunes y la úlcera duodenal. Que devuelve el equilibrio y la elasticidad a los dormidos estómagos. Que nos quita 20 años y nos devuelve al bar del instituto. Al primer beso, a la primera borrachera.

Y eso, nada más y nada menos, es lo que he perdido yo esta mañana. Al señor Sabina le habrán robado el mes de abril… que a ver quién coño se hace un bocata de metáforas, pero a mi me han robado el trampolín al Walhalla del sobrepeso. ¡Mis 5 minutos favoritos del horario laboral!

Cantaba otro chileno universal (el cruelmente asesinado Victor Jara) algo sobre cinco minutos que hacían florecer a una tal Amanda. Como le comprendía yo, pincho en mano, cada vez que saboreaba el café con tortilla hojeando el Marca o La Voz de Avilés, en mi paréntesis de marfil.

Aquellos momentos tan nuestros Paqui, aunque ni nos mirásemos… ajenos el uno al otro, cada cual absorto en sus rituales, nunca volverán.

Nunca te pregunté, pero estoy por apostar que a ti la bavaroise de rochefort, las cassoulets, los croquembouches y los creppes de paté de foi al Armagnac te la debían de traer floja. Tu dominabas el arte del pincho en todas sus variedades. El tradicional ‘empanao’, el revuelto de atún con mayonesa y tomatito en rodajas, el anabolizante picadillo de chorizo noreñense. Sin despreciar tu lomo con pimientos fritos, tu vegetal en pan de sándwich y sobre todo tu maravillosa, épica y mítica tortilla de kilo y medio de peso.

Pedazo de musa del pop-culture Paqui, lo que yo te diga.

A ti te resbalaban los debates estériles. Hacías la tortilla como Frank Sinatra: “a tu manera”. No consultabas los gustos del público. ¿Con cebolla o sin cebolla? ¿Poco o muy hecha? Ni falta que hacía, la tortilla volaba sola.

La brasileira, en cambio, si hacía preguntas ¿En plato, o en bollo? ¿Te la caliento un poco, o te la comes fría? Y mientras algún parroquiano pensaba alguna barbaridad al hilo de esta última frase, esperando a que la hermosa latina se diera la vuelta de nuevo y nos regalara el glorioso fin de su espalda, Paqui hacía cuentas y pensaba: “si en el otro lado me pagan más, cojo mis 5 meses de finiquito y abandono el barco”. Y así ha sido, sin consultar…

Esta mañana una impostora de patata y huevo ocupaba el sagrado podio en el que antes se exhibía el humilde y culinario milagro nuestro de cada día (en porciones de a 1,10 € el pincho). No tenía mala pinta, la verdad, pero no he querido probarla en honor a un acto hasta ayer rutinario, y añorado desde ya. La parada ha sido triste, apenas un café y una miradita al culo de la carioca.

No me jodas Paqui. ¡Esto no se hace!

[Actualización 29-01-2010] Cosas del destino. Resulta que una compañera de trabajo tenía el teléfono de Cuqui ¿Quién dijo Paqui? (definitivamente me encamino al sonotone) por lo que hoy mismo he podido hablar con ella. Me comenta Cuqui además que se ha ido a otro local en calidad de empresaria y no fichada por otro hostelero, así que como véis no he dado una. Resumiendo, que a partir del próximo 5 de febrero podréis encontrarla y disfrutar de sus viandas en “Casa Adolfo”, San Miguel de Quiloño. ¡Qué quede constancia! 😉



54 Comentarios

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. No hay manjar que supere a una tortilla como la que defines, y mucho más a media mañana.
    Por cierto, recuerdo una tortilla poco hecha en el Bar Artabe de Oviedo que… ¡snif!

  3. Es que hay cocineros y cocineros. Yo jamas me he tomado un bocadillo de atun con mayonesa como el que hacian en la cantina de Maristas. Pero por una tortilla de patatas se hace cualquier sacrificio.

    Mi mejor tortilla de patatas (y de lo que fuera) está en pueblo perdido de Guadalajara, cerca de Sigüenza llamado Peregrina donde Rodríguez de la Fuente rodaba sus documentales de lobos.

    PD: foto de la brasileña ya, hombre XD

  4. Tortilla de papas, ¡papas! Lo de patatas es una chorrada que nos impuso la iglesia proque el nombre inca del humilde tubérculo parecía una ofensa al Santo Padre. Patata es un anglicanismo, viene de potato. En la mayor parte del mundo hispano, se dice papa.
    ¡Me encanta la tortilla de papas, sobre todo si está bien hecha!

  5. Soberbio Artime. Yo se que te has hecho conocidillo con tus rollos tecno-científicos, tus traducciones y demás leches, pero cuando de verdad me dejas con la boca abierta es cuando creas historias. La de Weston, la de la almorrana aquella, esta misma.

    Déjate de coñas, tu eres un escritor. Lo tuyo son las letras. Cuanto antes lo asumas antes disfrutaremos los demás de tu don. Piénsatelo ¿quieres?

    1. Uff. No se por donde tomarme tu comentario. Lo mío son las ciencias, solo que a veces tengo ganas de dejar salir al plumilla que llevo dentro.

      De todos modos no creo que todo el mundo opine como tu. Posts como este son anecdóticos, tienen buena acogida y me reconfortan mucho, pero no me veo haciendo exclusivamente esto. La ciencia me tira mucho.

      De todos modos muchas gracias por los ánimos 😉

      1. Más ánimos anónimos.
        Que sí, hom!
        Tu yes el Bill Bryson de Avilés. Lo que pasa que te fastidia dir de viaje cada tres por cuatro. Tas muy apegau a la neña…
        Pero anímate, dediques un par de hores al día y en tes pataes tamos toos yendo a comprátelu a Ojanguren; como borreguinos, que somos legión. Y vendríen de fuera que hay que atraer turismu. Igual si vas a hablar con Tini te da perres pa los gastos y la edición. Pero igual esti no te conoz aunque salgas en la tele.
        Enhorabuena, gracies y un abrazu!!!

    2. Apoyo la opinión de Roper. Lo de la ciencia está muy bien pero donde demuestras un filón de arte es en el uso del verbo.
      No todos los escritores consagrados poseen tal fluidez de escritura. Creo que dentro de tu más intimo ser se esconde un gran poeta (o contador de historias)
      No desestimes tus cualidades y enhorabuena por tu ARTE.
      Por cierto, yo también recuerdo la deliciosa tortilla de los años del insti. Eso también era arte (o voraz hambre adolescente, por eso de que estabamos creciendo)

  6. Me sumo a lo de Roper. Cuando escribe usted cosas de estas se sale.

    Y no se preocupe, cuando la linda mulata aprenda a hacer la tortilla de patata se olvida usted de Paqui al primer bocado. A la tortilla, claro.

    Un saludo.

    1. A mí tampoco me gustan las tortillas tan gruesas. Y es cierto que el término más usado no es tortilla de papas sino tortilla española. Claro que en España decir tortilla española es tan absurdo como decir toritlla francesa en Francia.
      Pero sobre el grosor, no entiendo esa manía de las tortillas gruesas de tantos bares. Conozco sitios donde las hacen finas y pequeñas, casi al momento en que las pides, así no hay que echar mano del microondas. Las tortillas gruesas son muy secas, porque si son jugosas se deshacen. Las finas pueden ser tan jugosas como uno desee. Así es como me gustan. Una rica tortillita con papas y bien jugosa, acompañada de un cacho pan calentito. ¡Hum!

  7. En mi casa aquí en Montevideo comemos la tortilla de papas mucho más cruda que la de la foto, pero en los bares son igualitas.
    Faltó la foto de la carioca, o no te vamos a creer la descripción.

  8. ¡ Vaya Oda bella a Paqui !
    Preciosa lectura, así como precioso debe ser el culo de esa brasilera.
    Me consuelo pensando que al menos Paqui debe estar ganando más dinero y sus condiciones laborales serán mejor que ahora.
    ¡Pobre Maikelnai!

  9. No es como el alcorconazo, es peor. No cometas el error nuestro de creer que siempre seremos los mejores y que zidane o diestefano no se retirara nunca. Sin paños calientes, amigo maikelnai, que todos nos vemos en esta: los tiempos cambian, pero la gloria es eterna…

  10. jajaja, genial epopeya a tan sublimes bocados. No te apures que pronto encuentaras otro baluarte en cual resguardarte tras un buen pincho. Mas dificil sera encontrar otras curvas sugerentes. Saludos! R.I.P. a la tortilla de paqui….

  11. Diox mio, que poetiso se estña perdiendo este mundo, pero claro está como buen esceptico he de decirte que así es la afirmación, así tiene que ser la prueba así que, ¡FOTOS DE LA BRASILEÑA YA! y si vienen con el número de teléfono mejor.

  12. Me siento totalmente identificado contigo, “mi camarera” tambien se llama Paqui y pido a lo mas sagrado que nos dure muchos años a mi y a mis compañeros de farra, sería una gran perdida…esa tortillita, esas alitas, esas empanadillas caseras recien hechas, albondigas, ensalad….por cierto aqui en mi pueblo son gratis las tapitas, cuando querais estais invitados…

  13. Lo siento en el alma tan amarga pérdida.
    Y no es por hacer propaganda o sí, pero pruebe usted, si se pasa por Gijón, el pincho de tortilla del café Gijón , Marqués de San Esteban. Una delicia, oiga usted

  14. que torton!!!!! acá en Colombia le decimos tortilla española y es una maldita delicia. Y es algo tan sencillito de hacer.

    bitácora de bitácoras esta! saludos!!

  15. Diosssssssss estoy en Madrid currando y estaba esperando sólo el momento de volver a la tierra para comer un trozo de la tortilla de mi suegra ,,, que aunque parezca mentira hasta el momento es la mejor del mundo …

  16. Mi Paqui está en Galicia, en Melide, en la pulperia Ezequiel. Hace un par de años que no voy por ahi, pero cuando viajaba estuviera donde esuviera de Galicia iba allí a comer pulpo. Una vez hice 150 km. expresamente.

    Ella estaba alli siempre, con su sonrisa permanente, a la entrada con las tijeras sacando el pulpo de la olla de cobre y cortándo sin parar ese delicioso pulpo, que con la jarrita de vino tinto de la casa, y acompañado con patatas cocidas es un manjar de recuerdo imborrable.

    Un fin de semana, cuando yo llevaba ya años yendo 2 o 3 veces al año a Galicia por temas de trabajo, estaba en casa, a cientos de kilometros, y en el suplemento del periodico venía un artículo sobre oficios antiguos. Y ahi estaba mi pulpera, oronda y sonriente, por lo visto la pulperia mas antigua (dato que desconocia) …. Un dia tengo que volver a Galicia aunque sea expresamente para ir a comer donde mi pulpera.

    1. Vaya, he buscado sobre mi pulperia, y he leído que murió la señora mayor que lo regentaba. En el foro que lo comentan ya dicen que sin ella no es lo mismo 🙁

      Pues además de la tristeza de saber la pérdida de mi pulpera, s confirma la importancia de las “Paquis”

  17. Maikelnai, coincido con el resto de compañeros comentaristas en que me encanta cuando nos sales con una perla narrativa de las tuyas. Al leerlo da la sensación de que fuéramos íntimos y supieras como llegar al corazoncito que todos tenemos muchas veces bien escondido.
    Y no se si te has dado cuenta, pero con el tiempo tus posts científicos han pasado de meras anotaciones sobre ciencia a unas veces divertidos y otras veces profundos (siempre interesantes y rigurosos) artículos científicos dignos de revista del CSIC con mucho mas de ti que al principio.
    Lo quieras o no amigo(permiteme el atrevimiento de llamarte así) te estas convirtiendo en un escritor de los de verdad que sabe hacer que una historia sobre una ¿vulgar? tortilla de patatas en una delicia que todos tus lectores estamos deseando paladear. Podría decirse que en el mundo de los blogs tu eres mi paqui personal, alguien que sin pretenderlo y sin necesidad de tonterías ni florituras ni modas tontas es capaz de cocinar una delicia para paladares exquisitos.
    Sigue así y no te vayas nunca a un restaurante donde te paguen mas.

    P.D: Después de este comentario… ¿me he ganado el teléfono de la brasileña o al menos la foto? 😉

    1. Joer, que cosa tan bonita. Da gusto leer comentarios como los de este post. Al final vais a terminar emocionándome leñe. 😉

      En cuanto a lo del teléfono… ¿ya no os vale con una foto, ahora queréis su teléfono? A este paso tendré que dedicarle un post a la mulata jejeje.

      Saludetes y mil gracias.

  18. Jajja que bueno! Me ha encantado 🙂
    Mi Paqui se llama Loli, y desde un bar en un parque empresarial madrileño unifica criterios: todos las que la disfrutamos estamos de acuerdo en que su tortilla no es “una tortilla de patatas” es “la tortilla de patatas”. The one.
    20 cm. de diámetro, 4 de grosor. Contundente, rotunda, jugosa.
    La pruebas y entrecierras los ojos con sonrisa beatona, esa cara que se nos pone de “la leche que bueno está esto por todos los santos”
    Por aquello de que no a todas nos favorece en culo voluminoso, que penita mas grande no ser brasileña, la tortilla solo la disfruto de vez en cuando, y por ello le dedico toda la ceremonia, saboreándola como si fuese la última vez (que real parece esta posibilidad ahora, después de leer tu experiencia!) dejando bote y a partir de ahora halagos a la cocinera, pa que se sienta reconocida jaja
    En fin, que mi mas sentido pésame, y que si te decides y pones fotos de la brasileña, acuérdate de tus lectoras femeninas y ponnos un mulato, aunque tampoco venga a cuento, solo por lo de la paridad jeje

  19. me has decepcionado…

    ERES DEL BARÇA

    La historia buena muy bonita y tal, pero si quitas el parrafo 3 linea de la 3 a la 6 mucho mejor jejejejeje

  20. Tremendo tío. Me ha encantado la narración sobre tu amada Paqui y su sabrosísima tortilla.

    Hombre, sobre lo de escribir… dices que no, que te tira más la ciencia pero… lo de la divulgación científica pero rollo ameno… no estaría mal.

    Supongo que conocías a Juan Antonio Cebrián (La Rosa de los Vientos). Ese tío consiguió que me leyera un libro sobre los Reyes Godos… y qué decirte… era genial y ameno. Tú podías intentar lo mismo. Hablar de ciencia pero de modo ameno en formato libro, of course, lo otro ya lo haces aquí.

    Es una sugerencia.

    Sigue así… y lo siento por la Paqui y por la tortillona.

  21. Si señor del Barça, como los buenos amantes del futbol, y si encima puedes disfrutar partido y tortilla, ya vamos, una autentica Gozada. Fantastico blog maikel

  22. jajajajajajajajajaja, eres espectacular, dijo el joven Carlos Alberto Blanco Pérez (niño prodigio) que la inteligencia tiene que ser un medio para la comunicacion y el humor, y tu eres la personificación de ese dicho, gracias por culturizarnos, explicarnos y hacernos reir de la manera que lo haces,los politicos tendrian que ser como tu. un abrazo!!!

  23. Sin palabras maikel nai. Si es que pones acentos y todo!. Y mira que en tu artículo no has nombrado la palabra ‘culo’, ‘`pompis’, ‘trasero’, ‘ass’ ni cualesquiera otro sinónimo de la parte trasera inferior humana. Un artículo sublime de amor a algo al que todos, con esa descripción , desearíamos, ansiaríamos hincarle el diente…. Si, por supuesto, la susodicha tortilla de papas.
    Viva paqui,cuqui, miqui o como se llame.

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Por maikelnai
Publicado el ⌚ 14 enero, 2010
Categoría(s): ✓ Personal