
¿En qué se parece un pez a un oso? Bueno, si hablamos del bacalao antártico (Notothenia coriiceps), en que a los dos les gusta hibernar. En respuesta al descenso de la luz diurna, el balao ralentiza su metabolismo hasta un 58%, reduciendo a la mitad su ritmo cardíaco y perdiendo la respuesta al tacto – algo similar a lo que sucede con los mamíferos que hibernan. No está muy claro el por qué el N. coriiceps ha desarrollado este comportamiento, tal y como explican los investigadores en la edición del 5 de marzo de la revista online PLoS ONE. Si acaso, el descubrimiento envuelve a este inusual pez – ya conocido por las proteínas “anticongelantes” de su sangre y por su exiguo ritmo cardíaco – en otra capa de misterio. (Foto: Hamish Campbell)
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