De como Luke Skywalker y Ronald Reagan están en deuda con Robin Hood gracias a Hitler

Foto final1 A veces la cultura, la historia y las artes confluyen, enlazándose, haciendo aparecer vínculos que uno no ve. Comencemos hablando de un joven austriaco, niño prodigio, llamado Wolfgang, músico brillante, capaz de estrenar en el palacio imperial su primera obra a la edad de 11 años. ¿Mozart? No, aunque los críticos y músicos de su tiempo, entre ellos el mismísimo Gustav Mahler, lo saludaban como el nuevo Mozart. Se trataba de Erich Wolfgang Korngold, a quien observáis en la imagen superior junto a su inseparable piano, flanqueado en lo alto por tres personajes famosos con quienes guarda relación, según descubriréis más adelante.

Caricatura de la época mostrando a Korngold maravillando al piano a Richard Strauss, Max Reger, Eugen d'Albert, Siegfried Wagner y Arthur Kikisch Pero volvamos sobre los orígenes de Korngold, que como he dicho llamó la atención, gracias a su precoz talento, de las figuras consagradas de la música de su época. Sobre estas líneas podéis contemplar una caricatura de la primera década del sigo XX, publicada en un periódico vienés, en la que un infante Korngold al piano deja atónitos a Richard Strauss, Max Reger, Eugen d’Albert, Siegfried Wagner y Arthur Kikisch.

No era para menos, a los 11 años estrenó su primera obra en el Teatro Imperial, y a los 14 orquestó la opertura Schauspiel con tal virtuosismo, que su maestro Alexander von Zemlinsky creyó que trataba de engañarlo. Estaba claro que el joven Korngold estaba destinado a reinar en los palacios de ópera de la vieja Europa, pero la vida le depararía un destino completamente diferente.

En otoño de 1938 Erich (ya una celebridad mundial) y su familia son invitados a visitar Hollywood por los estudios Warner Bros, donde le ofrecen un encargo: componer la banda sonora de la super producción The Adventures of Robin Hood (estrenada en España como “Robin de los Bosques”), que habrían de protagonizar Errol Flynn y Olivia de Havilland. Korngold ve la película, pero declina el ofrecimiento. Sus palabras fueron: “no soy un ilustrador musical de películas de acción”. A pesar de que en la vecina Alemania, la amenazante figura de Adolf Hitler era ya una realidad desatada, Korngold y su familia deciden regresar a Viena ignorando la crisis política.

Pero para fortuna de los estudios Warner Brothers, lo que sus cheques no lograron terminaron por conseguirlo los nazis. La misma semana de marzo en que la familia Korngold regresó a su Austria natal, Hitler invadió el país. En escasos días el Tercer Reich requisó la casa de los Korngold, y su música se prohibió. ¿La razón? Seguramente lo habréis adivinado, Korngold es un apellido judío. Tras esto los acontecimientos se precipitaron. El libretista con quien componía sus óperas se suicidó saltando por la ventana, y el pediatra de sus hijos, también judío, puso fin a su vida con una sobredosis de barbitúricos. En una carta de la época, la esposa del compositor reconoce angustiada: “solíamos pensar en nosotros mismos como vieneses, Hitler nos hizo judíos”. Así, no es de extrañar que finalmente la familia Korngold decidiese huir de Austria para mudarse a California, y que el afamado compositor aceptase por fin el encargo del estudio cinematográfico.

robin hood Años más tarde, el vienés no tuvo reparo en admitir que Robin Hood le había salvado la vida. Y es que pese al rechazo inicial, la composición musical para la película es brillante, y la academia cinematográfica le premia con un Oscar. Conviene aclarar que, previamente, Korngold ya había adaptado algunos clásicos para películas estadounidenses, lo hizo con Mendelssohn para “El sueño de una noche de verano” (1935), aunque trabajaba desde Viena, desplazándose a los EE.UU. lo estrictamente necesario.

El contrato que firmó en Hollywood le permitía trabajar desahogadamente, una o dos bandas sonoras por año, muchas de las cuales se consideran obras maestras. Curiosamente, tras el final de la Segunda Guerra Mundial Korngold regresó a su hogar, donde descubrió que el romanticismo tardío de sus composiciones sinfónicas ya no estaba de moda. Pese a que dejó de componer para el cine en 1947, entre la docena larga de películas a las que dotó de banda sonora hay, como digo, algunas joyas. Aún a día de hoy, al escuchar esas composiciones uno puede retrotraerse a la edad dorada del cine de estudio en los Estados Unidos, tal es así que la industria reconoció que no es que la música de Korngold sonase a Hollywood, sino que es la propia fábrica de los sueños la que suena a Korngold .

Aparte de la citada banda sonora de “Robin de los Bosques” (que podéis escuchar sobre estas líneas interpretada por la Orquesta John Wilson) existe una composición de su época cinematográfica que a mi particularmente me encanta. Se trata de la partitura que el vienés compuso para “Abismo de Pasión” (1942) cuyo título original es “Kings Row”. Protagonizada por un joven Ronald Reagan, quien la consideró toda su vida como su trabajo más logrado en Hollywood, escuchar el aire marcial y épico de la partitura debería traeros a la mente otra banda sonora mucho más actual. La encontraréis a continuación en vídeo, escuchad y a ver qué os parece…

¿Lo habéis notado? En efecto, el oscarizado compositor estadounidense John Williams, homenajeó en 1977 a Erich Wolfgang Korngold al rescatar su influencia en la banda sonora de “La guerra de las Galaxias: una nueva esperanza”, inspirándose en la banda sonora de “Abismo de Pasión”. Y es así mis queridos lectores como una sola referencia cultural, puede tender hilos entre las figuras de Adolf Hitler, Luke Skywalker y el expresidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan.

Korngold murió en noviembre de 1957 en la tierra que le hizo un mito mundial, Hollywood, y por fortuna recientemente su música está siendo revisada y revalidada. Tal es así que yo he llegado a conocer la historia de este compositor, aparentemente olvidado, gracias al violinista Gil Shalam, quien decidió interpretar la semana pasada en Oviedo (11 de febrero) el Concierto para violín y orquesta en re mayor, op. 35 de este compositor. La pieza, compuesta en 1947, una vez que Korngold abandonó la composición para películas y se centró en los esquemas clásicos, es de un lirismo espectacular, y si sois melómanos deberíais de darle una oportunidad.

Por si mi consejo os ha convencido, tras estas líneas os dejo una fantástica interpretación de este concierto, con una solista escocesa llamada Nicola Benedetti (hija de italiano) en estado de gracia.

6 Comentarios

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Warren Keffer

Te leo desde hace la tira de años, pero creo que nunca había escrito. Como amante de la música, con especial predilección por la de cine, este artículo me ha resultado especialmente conmovedor :) :)

Ricardo

Ese «homenaje» de Williams camina en el sutil límite entre «inspirado en» y «copiado de»… 😉

¡Gracias por el artículo!

ToromboloTorombolo

No solo Starwars. Tambien tiene un aire a la banda sonora de Superman (Richard Donner, 1978) tambien de John Williams.

Se nota que tuvo mucha influencia en sus composiciones

RawandiRawandi

Lo de “gracias a Hitler” me ha recordado una frase del físico Leonard Mlodinow, hijo de refugiados judíos polacos que se conocieron en EEUU:
“Tengo que darle las gracias a Hitler por mi existencia” (‘El andar del borracho. Cómo el azar gobierna nuestras vidas’, 2008)

Orbatos

Parece que la primera película de esta “épica” saca ha bebido de muchas fuentes, y algunos no solo musicales.
Si uno ve la película de Kurosawa “La fortaleza escondida” de 1958 descubre que el guión es “calcado” en muchos aspectos a esa primera película de la saga. Hecho reconocido por el mismo Lucas en mas de una ocasión.

Al menos se reconoció la influencia sin llegar a los tribunales por plagio, como ocurrió en otros dos sonados casos como “Yojimbo” de Kurosawa y “Por un puñado de dolares” de Sergio Leone o el mas que evidente de “Los siete Samurai” y “Los siete magníficos” cuyas similitudes van mas allá del numero.

Pero vamos, una cosa es “inspirarse” y otra el plagio y no creo que estemos en el caso de la banda sonora ante lo segundo, pero como todo es una opinión

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