El imán que me dejó sin habla

[Por Roger Highfield para The Telegraph] Las palabras me fallaron. Comencé a tartamudear en cuanto el profesor Vincent Walsh (en la foto) desconectó el centro del habla en mi cerebro durante una pocas milésimas de segundo para demostrarme el poder de la estimulación magnética transcraneal (EMT), una forma popular de interferir con el objeto conocido más complejo de todo el universo.

Sentado en el sótano de un laboratorio en Queen Square, Londres, donde existe la mayor concentración de neurocirujanos de todo el Reino Unido, me pide que recite una canción infantil para ver si el experimento ha funcionado.

Para esta notable demostración de como aturdir a un cerebro, el profesor utiliza algo que se parece a una llave negra gigante y que coloca sobre mi cabeza.

Estoy recitando la canción infantil cuando el doctor mueve la bobina y descarga un pulso de alta potencia, lo cual viene acompañado de un chasquido, de un tic en el cuero cabelludo y de una incómoda aunque no dolorosa sensación nerviosa en la boca.

El profesor Walsh mueve ligeramente la bobina por el lado izquierdo de mi cabeza, buscando detectar el área del habla en mi cerebro, llamada área de Broca en honor a este doctor del Siglo XIX.

Desconcertamente para mi (al profesor Walsh no pereció preocuparle), tuvo dificultades en encontrar mi área de Broca y solo pudo encontrarla cuando pidió usar una bobina más grande, mientras que su colega el doctor Neil Muggleton arrojaba potentes pulsos magnéticos contra mi cráneo.

Yo seguía recitando Humpty Dumpty con la esperanza de que los neurocirujanos y neurólogos de Queen Square no tuvieran luego que arreglar un desaguisado cerebral.

Finalmente Walsh encontró mi área de Broca y el tren de pulsos me detuvo y me hizo perder el hilo. Yo deseaba recitar la rima, pero tropezaba y tartamudeaba porque habían desconectado mi área del habla.

Lo más intrigante es que aunque no podía recitarlo mientras manipulaban mi área de Broca, si pude cantarla puesto que esta habilidad es controlada por el lóbulo derecho del cerebro, el opuesto al que estaba siendo estimulado.

“Por eso puedes cantar, pero no hablar”.

Esta es la razón por la que algunas personas que padecieron un infarto cerebral pueden cantar frases, aunque no puedan hablar.

La primera demostración práctica de EMT la realizó hace 23 años el profesor Anthony Barker de la Universidad de Sheffield.

Desde entonces, se ha convertido en una forma relativamente simple, no invasiva e indolora, de interferir con el funcionamiento del cerebro, aunque existe un riesgo de epilepsia.

Muchos científicos la emplean hoy en día en sus investigaciones básicas. Algunos la han utilizado para inducir cambios eléctricos en los lóbulos temporales del cerebro, los cuales han sido relacionados con las creencias religiosas, ya que algunos pacientes que sufre epilepsia de lóbulo temporal dicen experimentar alucinaciones que recuerdan a las experiencias místicas relatadas por los santos.

Muchos doctores creen que esta técnica ayuda a reparar los cerebros dañados.

El EMT supone una alternativa más amable que la terapia electroconvulsiva, el tratamiento de último recurso para las personas que padecen depresión severa intratable mediante fármacos.

Otros la han usado para tratar la epilepsia grave, y existen esfuerzos en marcha para usarla para acallar a las voces que oyen los esquizofrénicos y para controlar el desarrollo nervioso de los niños.

Unos pocos creen incluso que en realidad podría servir para mejorar las habilidades cognitivas.

El profesor Allan Snyder de la Universidad de Sydney cree que el EMT puede actuar como una “máquina amplificadora de la creatividad”.

Pero el profesor Walsh es tremendamente escéptico. “La estimulación cerebral no libera talentos ocultos y cuando se la emplea para mejorar ciertos aspectos en un paciente, suele ser a costa de bloquear otros senderos nerviosos”.

Traducido de How a magnet turned off my speech

8 Comentarios

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Gandolpus

mmmmm,será seguro eso de que te pongan un toroide de alta potencia en la cabeza ????? Yo no me arriesgaría. Aunque en algunos casos extremos como los que se mencionan tal vez valga hacer la prueba.

AlonAlon

que buen artículo, entonces si se estimula cciertra prate eld cereblo me ghidk awkes mn…. 😉

Maureen Muñoz SancheMaureen Muñoz Sanche

Me acabo de someter a un tratamiento de (TMS), por padecer por muchos años de severas depresiones que me llevaron al suicidio.
Ya terminé las 20 sesiones y estoy cambiando bastante, amanecía todos los dias con el malestar de la depresión, eso ya ha desaparecido, dormía únicamente si tomaba una pastilla para conciliar el sueño, ahora la tomo de vez en cuando pero no todos los días.
Uno de los médicos que me ve en el Hospital de mi país (Costa Rica), me dice que las ondas magnéticas transcraneales duran 2 meses haciendo efecto.
Así que si tienen la posibilidad de hacerse el tratamiento no teman, la salud no tiene precio y sobre todo si se padece de depresiones.

Maureen

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Las palabras me fallaron. Comencé a tartamudear en cuanto el profesor Vincent Walsh (en la foto) desconectó el centro del habla en mi cerebro durante una pocas milésimas de segundo para demostrarme el poder de la estimulación magnética transcraneal (EM…

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