Cuando llegue tu último momento, compóstate bien

Por , el 6 mayo, 2019. Categoría(s): Curiosidades ✎ 2


Las cosas no son tan sencillas como nos quieren hacer creer los guionistas de nuestras series favoritas. ¿Recordáis lo “chupao” que le parecía al señor Walter White – aka Heisemberg– fabricar un “tupper de tumbadito” (o si lo preferís, disolver un cadáver con ácido fluorídrico en un bidón de plástico) en Breaking Bad? Pues nada, todo mentira tal y como demostraron en MythBuster.

Tal vez por eso cuando hoy he leído acerca de la propuesta de ley SB 5001 sobre el tratamiento de restos humanos, que el Estado de Washington va a aprobar en breve, inicialmente me lo tomé a broma. Pero no, la cosa va en serio y promete hacer las delicias tanto de los ecologistas como de los fanáticos de los brico-consejos jardineros del mítico programa Bricomanía.

¿Eres muy poco de nicho y bastante más de incineración? Yo también, pero claro, quemar un cuerpo en un crematorio cuesta trabajo, ladrillos refractarios que se desgastan con el uso, gas natural a mazo, y un operario que controle el trabajo mientras intenta minimizar las fugas de CO2 a la atmósfera. ¡Ni muertos dejamos de contaminar!

Pero volvamos con la ley SB 5001. Por lo que puedo leer, si el gobernador del estado, el señor Hay Inslee, termina por firmar la propuesta, la ley entrará en acción el 1 de mayo de 2020, y por primera vez permitirá la “reducción orgánica” de restos humanos mediante hidrólisis alcalina, un proceso de disolución al que a veces llaman “cremación líquida”. Por fin habrá alternativas a los ya clásicos enterramiento o cremación. ¿No te suena el proceso? Pues el mercado está lleno de productos líquidos que usan este principio para desatascar el desagüe de tu cocina de pelos y grasa.

Imagen creada por ordenador de un futuro centro de compostaje.

En fin, veo que al proceso propuesto se le conoce también como “compostaje humano”, de ahí mi chistecito anterior sobre brico-consejos. Al parecer, la contienda por la legalización de este proceso ha durado varios años y responde al deseo de una ciudadana de Seattle llamada Katrina Spade, que deseaba completar su visión de un sepelio “eco-friendly”, urbano, y que pudiera realizarse en el suelo. La citada Spade, es la CEO y fundadora de una empresa llamada Recompose, cuyo objetivo es simplemente ese: convertir los restos de nuestro envoltorio mortal en suelo, tierra, compost.

Según el periódico Seattle Times, las pruebas previas realizadas con cuerpos de animales, que se descompusieron en el suelo, demostraron que el compost resultante cumplió, y en ocasiones superó, los estándares de seguridad estatales y federales para patógenos y metales que pudieran resultar peligrosos para los humanos, animales o plantas cercanas. (Ah, y seguro que os parecerá importante: el suelo resultante olía a tierra y nada más.) ¡Es bueno saberlo!

Apuesto a que si la ley se aprueba pronto y esta nueva forma de sepelio termina por recalar en España, pronto veremos un boicot por parte de los fabricantes de ataúdes y urnas. Legiones de especuladores con sus carteras cargadas de “tóxicos” nichos vacíos y columbarios, acompañados por miles de gestores de horno crematorio en paro, se manifestarán por la Castellana desesperados.

¿Pero no sería hermoso irse al otro barrio sabiendo que tus hijos usarán sabiamente el compost que les entreguen en la eco-funeraria? Si fuiste bueno con ellos acabarás albergando geranios en su terraza si no prosperaron mucho, o ayudando a crecer a un manzano en su jardín trasero si les fue bien económicamente. En cambio si fuiste malo acabarás en el arenero del gato.

Sea como sea el planeta no sufrirá tus malos humos, y por una vez el libro del Génesis acertará con aquello de que “polvo eres, y al polvo volverás”.

Me enteré leyendo Seatle Times.



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