Sinéstetas tacto-espejo, cuando uno siente lo que ve en otro

Siento fascinación por algunos trucos que el cerebro es capaz de realizar sin pedirle permiso a su portador. Es el caso del síndrome del miembro fantasma, que hace que los amputados sigan sintiendo la presencia fantasmal del miembro perdido (recordad aquel post de hace una década sobre el caso del “pene fantasma”).

Otra de esas rarezas cerebrales tiene que ver con otro tema que también traté aquí en su día: la sinestesia, esa rara condición que sufren algunas personas capaces de entremezclar su información sensorial de modo que, por ejemplo, puedan saborear las palabras, o los colores.

Sin embargo confieso que hasta hoy, nunca antes había oído hablar de la sinestesia tacto-espejo, que viene a ser una especie de súper poder que solo algunas personas extremadamente empáticas pueden experimentar (entre un 1% y un 2% de la población según dicen en Vice).

Al parecer, estas personas no solo son capaces de apenarse cuando ven a alguien sufriendo como hacen los empáticos “de toda la vida”, sino que literalmente “sienten” que les tocan la cara, si en ese momento están viendo a alguien enfrente a quien le están palpando el rostro.

Según puedo leer, una persona que tiene esta capacidad súper-empática es incapaz de notar diferencia alguna entre lo que siente cuando le tocan de verdad a él, o cuando se lo hacen a la persona que hay frente a él como en un espejo (de ahí el nombre). De hecho, si alguien le toca realmente la mejilla derecha, mientras ve la imagen de alguien a quien le tocan la mejilla izquierda, se sentirá confuso intentando averiguar qué está pasando.

Reconozco que todo el asunto me ha sonado tanto a magufo que he tenido que buscar información científica seria al respecto para creer que algo así es posible. Y bueno, si hacemos caso al trabajo que el profesor de psicología Michael Banissy publicó en Nature neuroscience, no me queda otra que dar el asunto como auténtico (salvo que algún experto entre el público me convenza de lo contrario). Tal vez me resista a creerlo por algo que me dice habitualmente mi pareja: que tengo el nivel de empatía de un cenicero de granito.

En fin, aún con el sentido arácnido-escéptico encendido, leo comentarios de la doctora Natalie Bowling (alumna del citado Michael Banissy, con quien ha publicado en Journal of Experimental Social Psychology), explicando que hay muchas personas que ni siquiera saben que este sexto sentido existe. Cito sus propias palabras: “Tu cerebro lo integra todo. Tienes latidos del corazón, un estómago, receptores al tacto en tu pues, pero tu cerebro lo junta todo de forma holística. En realidad ni siquiera pensamos en ello, todo queda en un segundo plano”. (Sí, también a mi la palabra “holística” me provocó temblores).

Con ello trata de justificar que ese 1% o 2% de sinéstetas desconozca que lo es. Al fin y al cabo, si llevas toda la vida experimentando como propias la sensaciones ajenas ¿cómo no creer que es lo normal?

No se vosotros, pero yo creo que todo este asunto ha de ser realmente agotador. No es de extrañar que ese pequeño grupo de sinéstetas tacto-espejo se confiese abrumado en múltiples ocasiones. Imagino lo horrible que debe ser ver un telediario sintiendo en las propias carnes todas las tragedias que acontecen en el mundo.

Yo apagaría la tele… De verdad que prefiero seguir teniendo el nivel de empatía de un cenicero.

Me enteré leyendo Vice.



2 Comentarios

  1. Considero que cada día estámos más desconectados de otros seres humanos y de nosotros mismos, ya no hacemos empatía ni con el espejo, habría que replantear la posibilidad de manifestar más emociones positivas que negativas hacía el prójimo y dejar de poner una barrera para poder manifestar lo que realmente somos, con defectos y cosas buenas.

  2. Hola
    En marzo de 2014, investigadores de la Universidad de California en San Diego (EE. UU.) descubrieron que los sinestésicos de grafema-color completaban tres veces más rápido que los sujetos control una serie de puzles en los que había letras escondidas o impresas al revés. Su mayor habilidad al encajar las piezas se debía a que para ellos las letras destacaban gracias a los colores con que veían las letras, incluso antes de ser conscientes de que el puzle contenía tales letras.
    Está claro (para mí) que en la naturaleza existe una gran variedad de “alteraciones” con respecto a lo que podemos entender como “lo más común o habitual”. Alteraciones en el sentido más amplio de su significado y libre de connotaciones negativas. Alteraciones en todos los aspectos y ámbitos, algunos de los cuales pueden afectar significativamente a la vida de la persona que los disfruta o sufre. Por eso en parte no me sorprende encontrar las diferentes tipos de sinestesia.
    Yo tengo algo de sinestesia con la empatia y siempre he sentido la necesidad de conectar con lo que sienten los demás y también de estar solo para sentirme a mi mismo, de sentir mis propias emociones y sentimientos y no los de los demás. Pero antes no me pasaba, me aislaba de las emociones, me afectaba demasiado, me abrumaban.
    Por eso, a veces, los que tienen la empatia de una piedra como yo tenía de joven,puede que realmente pongan una barrera inconsciente para no abrumarse cuando están con otros.
    Yo creo que si en una película buena eres capaz de sentir emociones fuertes, llegando incluso a llorar con la interpretación de los actores, puede que en realidad puedes tener una gran capacidad empàtica de la que un dia quizas puedas ser consciente.
    Un saludo

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Por maikelnai
Publicado el ⌚ 12 noviembre, 2018
Categoría(s): ✓ Curiosidades