Depresión de Danakil, Etiopía ¿Tu suegra te ha pedido que le ayudes seleccionando un lugar tranquilo para que pase sus vacaciones? ¿Dudas entre ofrecerle la “inmersión volcánica” en Vanuatu, o el “Sahara Milenario” sin guía, ni agua, ni protección solar? Bien, entonces está claro que o bien eres muy mala persona, o bien tu suegra es de esas que conviene tener lejos.

En fin, al margen del chiste fácil, me he preguntado cuál sería el lugar más peligroso del planeta, únicamente a efectos de “riesgos naturales” (volcanes, tornados, terremotos, etc). Y creo que ya tengo la respuesta: se trata del Desierto de Danakil, situado en la depresión de Afar en Etiopía.

Danakil 4 Por lo que puedo leer, a este rincón del planeta se le suele llamar “el lugar más cruel de la Tierra”. ¿La razón? En este punto confluyen tres placas tectónicas, por lo que probablemente es el lugar de mayor actividad volcánica del mundo. Además, la temperatura media anual es de 34,4 ºC, lo que lo convierte en uno de los lugares más cálidos de la Tierra.

Con una tasa de precipitaciones realmente baja y un paisaje plagado de fosas volcánicas, campos hidrotermales y grandes salares, cabría pensar que es imposible que nadie viva aquí. ¡Error! El caso es que este pintoresco lugar, situado a 60 metros por debajo del nivel del mar (amenazado por tanto de inundación por el Mar Rojo en un futuro lejano) y salpicado de paisajes de belleza casi extraterrestre, es el hogar del pueblo Afar (véase primera imagen).

Depresión de Danakil 2 Según parece, llegar hasta este rincón de África no resulta sencillo, y además se corre el peligro de ser secuestrado por comandos separatistas eritreos. No obstante, si sientes la llamada de este mágico lugar, una vez allí en tu retina permanecerán para siempre las imágenes de salares de un blanco resplandeciente, de pequeñas pilas de agua verde sulfurosa, y de manantiales de lava que brotan aquí y allá. Si contásemos con un lugar así de exuberante en España, los turistas ávidos del riesgo extremo llegarían en oleadas.

Depresión de Danakil 3 En fin, más allá de la curiosidad que supone el Desierto de Danakil, si os da por visitar la depresión de Afar, tened en cuenta que este lugar de Etiopía tiene una enorme importancia paleontológica, puesto que ahí se encontraron los restos de Lucy, la famosa Australopithecus afarensis a la que algunos llaman la abuela de la humanidad.

VariolaciónReconozco que me siento fascinado por todo aquello que tenga que ver con el sistema inmunológico y sus “extrañas” alianzas. ¿Sabíais por ejemplo que algunos virus que habitan en nuestras mucosas (por ejemplo los fagos que se adhieren a nuestro intestino) combaten de su lado contra los patógenos?

Y es que hay muchos datos sorprendentes relacionados con el sistema inmunológico, como bien se cuenta en un muy recomendable compendio en LiveScience de 11 de estas curiosidades.

¿Sabíais por ejemplo que esta línea de defensa que nuestro cuerpo establece contra los patógenos está despertando mucho interés entre los oncólogos? En efecto, la medicina moderna ha vuelto su mirada hacia el sistema inmune con la esperanza de “entrenarlo” para que sea capaz de reconocer a los tumores como amenazas letales, y comiencen a combatirlos. De hecho os hablé de inmunoterapia hace escasos meses en este mismo blog.

Pero vamos con un poco de historia. Afortunadamente hemos avanzado mucho desde los tiempos previos a la teoría de los gérmenes, y es que aunque casi lo hayamos olvidado, durante 2000 años y hasta el siglo XIX, en Europa la corriente médica predominante se basaba en la completamente acientífica teoría de los cuatro humores.

Aquella desacreditada teoría proponía que el cuerpo humano se componía de cuatro sustancias líquidas o humores: sangre, bilis, bilis negra y flema. Cuando el cuerpo mostraba un exceso o defecto en una de estas cuatro sustancias, llegaba el temido desequilibro de humores, y con él las enfermedades. Esa era la causa por la que los médicos solían recurrir a las sangrías (y me refiero a extraer sangre, no a la bebida a base de vino y fruta) como solución a casi todos los males de sus pacientes. Teniendo en cuenta el dineral que costaba contratar un médico en aquellos tiempos, es irónico pensar que te ‘desangraban’ la cartera para hacer lo propio con tus reservas de hemoglobina.

En fin, los occidentales solemos tender a pensar en nuestras sociedades como las más avanzadas científicamente del planeta desde tiempos inmemoriales, pero conviene recordar que mientras que en Europa recurríamos a salvajadas como las citadas en el anterior párrafo, en otros lugares de la Tierra como China, la experimentación había llevado a grandes triunfos con enfermedades como la viruela.

Plaga de Atenas En efecto, antes de que Edward Jenner desarrollase la primera vacuna a finales del siglo XVIII, la inmunidad era un concepto comprendido e importante en el mundo antiguo. Los griegos lo sabían perfectamente, y de hecho durante la plaga que asoló a Atenas en el año 430 a. de C., estos se dieron cuenta de que aquellos que habían sobrevivido a un brote anterior de viruela se volvían inmunes, por lo que recurrían a estos supervivientes para que atendiesen a los que enfermaban.

Los curanderos chinos, como he dicho antes, también tenían nociones sobre inmunidad a la viruela. En el sigo X (véase la ilustración que abre el post) estos sanadores inoculaban costras resecas de viruela en la nariz de pacientes sanos, que de este modo contraían una forma suave de la enfermedad de la que solían recuperarse. En realidad aquello era un poco jugar a la ruleta rusa, porque no todos los inoculados lograban sanar, pero el índice de supervivencia era indudablemente mucho mayor que el que se daba cuando llegaba una plaga.

Este proceso, llamado variolización se extendió a Europa y sus colonias en el siglo XVIII, y a pesar de los riesgos que entrañaba salvó muchas vidas. Afortunadamente, como se cuenta en el recomendable artículo de Juan Pascual ¿Por qué las vacunas deben su nombre a las vacas?, Edward Jenner mejoró la técnica de inmunización a la viruela con la ayuda de nuestras amigas bovinas.

No obstante ¡bravo por los chinos! Ahora que el señor Trump se empeña en despertar el miedo al extranjero, es muy recomendable recordar “historias orientales” como las de los citados curanderos chinos, o las del enorme sentido común de Al-Razi.

Convivir nos hace más sabios.

comadreja electrificada en el CERN Hace unas semanas, hablaba yo en mi blog en Yahoo! de la que se lió en Twitter a costa del concurso al mejor cadáver animal. Sin duda, la garduña que veis sobre estas líneas se habría merecido un capítulo aparte por el modo en que pasó a mejor vida.

Os lo resumo. Durante el otoño de 2016, cierta garduña (un pariente de la comadreja) hizo caso omiso a los múltiples carteles de advertencia que rodean las instalaciones del LHC en Ginebra, y se adentró en las instalaciones científicas. Poco después, 18.000 voltios recorrieron su cuerpo, sin duda de forma poco agradable, achicharrando al pobre mustélido. Aquel “eléctrico” incidente, hizo que el colisionador tuviera que detener su actividad de forma temporal.

Ahora, sin duda ignorando la actual corriente animalista que podría provocar motines frente a la vanguardista instalación suiza, los responsables del CERN han decidido ceder el cadáver de la criatura para una exposición titulada ““Cuentos de animales muertos”” organizada por el Museo de Historia Natural de Rotterdam, en los Países Bajos.

En dicha exposición, se exhiben cadáveres de animales que murieron en diversas circunstancias provocadas por la actividad humana. La idea partió del director del museo, Kees Moeliker.

La comadreja es el último cadáver animal que incorporan a la exposición en el museo. Se une a un gorrión que recibió un disparo tras sabotear un intento de record mundial de derribo de piezas de dominó (23.000 en concreto). También contamos con un erizo que se cayó fatalmente en un recipiente en el que se cocinaban helados McFlurry en una fábrica de McDonalds. También mostramos un siluro que cayó víctima de una tradición holandesa que consiste en beber grandes cantidades de cerveza acompañadas de peces extraídos de un acuario. Resulta que el siluro contaba con un escudo protector, y una vez tragado se hinchó haciendo aflorar sus espinas. Esta estratagema no le salvó la vida al pez, pero hizo que el muchacho de 28 años que se lo tragó pasara una semana en la UVI.

A causa de otro desafortunado incidente, Kees Moeliker decidió poner en marcha esta exposición. Sucedió en 1995, cuando un pato macho se estrelló contra la fachada de cristal del museo y murió a causa del impacto, este extraño incidente no impidió que otro macho de pato decidiese violar el cadáver de su congénere durante 75 minutos. Aquel suceso fue muy comentado en la comunidad e hizo ganar a Moelkner un premio IgNobel cuando publicó sus observaciones. “Fui el único testigo” sostiene Moelkner. “Soy un biólogo experimentado, pero lo que vi era completamente nuevo para mi”.

En fin, después del revuelo en Twitter que causó el pasado enero la iniciativa #BestCarcass, no he podido dejar de escribir sobre esta extraña exposición, que confieso me ha hecho sonreír abiertamente. ¿Seré un malvado opositor a los animalistas?

Me enteré leyendo The Guardian.

Castle_Bravo_BlastApenas lleva una semana al mando, pero ha conseguido poner de acuerdo (más bien “en contra”) a un montón de gente. Hablo del nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que ha puesto nervioso a muchos de sus conciudadanos, incluido al panel de científicos que gestiona el “Bulletin of Atomic Scientist”, (responsables de la iniciativa Reloj del Juicio Final), que el pasado jueves anunció que nos encontramos a solo dos minutos y medio del apocalipsis. ¡El fin del mundo se aproxima hermanos, y el neoyorquino multimillonario que se sienta en el despacho oval es su heraldo!

Según puedo leer en el Washington Post, los responsables de la inciativa Doomsday Clock anunciaron el jueves pasado en conferencia de prensa que han adelantado 30 segundos las manecillas del reloj, por lo que nos encontramos en el momento más cercano al Armagedón desde 1953, que fue cuando Estados Unidos probó su primer dispositivo termonuclear, acción que fue respondida meses después con la prueba de otra bomba de hidrógeno fabricada por la Unión Soviética.

Al anunciar que el reloj se movía 30 segundos más hacia el final de la humanidad, el Grupo hizo notar que en el año 2016: “el panorama de seguridad mundial se oscureció a medida que la comunidad internacional se mostró incapaz de manejar con eficacia las principales amenazas que presionan a la humanidad: las armas nucleares y el cambio climático“.

Pero la organización también citó la elección de Presidente de Trump como causante del cambio de hora en el simbólico reloj.

“Para empeorar las cosas, los Estados Unidos ahora tiene un presidente que se ha comprometido a impedir el progreso en ambos frentes”, sostuvieron el físico teórico Lawrence M. Krauss y el contraalmirante retirado de la marina David Titley, en una nota publicada en el New York Times en nombre del boletín de científicos atómicos. “Nunca antes el boletín había decido adelantar el reloj debido en gran parte a las declaraciones de una sola persona, pero cuando esa persona es el nuevo Presidente de los Estados Unidos, sus palabras importan.”

Me enteré leyendo Boing Boing.

No uses pomos de puerta esféricos de cristal pirómano Cuando uno elige elementos decorativos para su casa, como por ejemplo unos bonitos pomos esféricos de cristal para nuestras puertas, lo último en que piensa es que al hacerlo puede estar poniendo en riesgo su vida y la de los suyos. Pero la fatalidad tiene estas cosas.

La imagen que abre este post corresponde al incendio casero que se originó en Londres a costa de uno de estos pomos, que al recibir la luz directa del sol puede actuar como la lente de una lupa, magnificando la luz hasta provocar un fuego.

Los propietarios de esta casa aprendieron la lección de forma dolorosa, pero afortunadamente la cosa se quedó en un susto porque en el momento en que comenzó el fuego se encontraban en casa y fueron capaces de apagarlo.

Lo dicho, cuidado con estos pomos “vintage” que parecen estar poniéndose de moda. Ah, y lo mismo es aplicable para esas bonitas esferas huecas de cristal que contienen paisajes sumergidos en agua, e incluso algo que simula ser nieve en movimiento cuando se las voltea. No digo que no las compréis, claro, pero como precaución no estaría de más alejarlas del alcance directo del sol.

¡Que conste que no quiero ser alarmista! Seguramente la probabilidad de que pase algo así es muy baja. Pero en fin, el consejo no es mío, es de unos señores bastante expertos cuya web acabo de visitar: Cuerpo de Bomberos de Londres.

Pulpo alienígena Los pulpos y sus parientes (las sepias y los calamares) representan una isla de complejidad mental en el mar de los animales invertebrados. A pesar de la distancia evolutiva que nos separa, al interactuar con ellos uno llega a admirar el grado de destreza e inteligencia que han adquirido. Nuestro ancestro común más reciente es tan distante (más de dos veces más antiguo que los primeros dinosaurios) que a efectos evolutivos tanto de cerebros grandes como de comportamientos complejos, estas criaturas representan un experimento totalmente independiente. Si podemos conectar con ellos como seres conscientes, no se deberá a una historia compartida ni al parentesco, sino a que la evolución logró construir mentes en dos ocasiones. Probablemente son lo más parecido que nos encontraremos en nuestro planeta a un alien inteligente.

Los peces, las sepias y los calamares pertenecen a una clase de moluscos marinos llamados cefalópodos, a la que pertenecieron otras criaturas extintas llamadas amonitas y belemnitas. El registro fósil de los pulpos sigue siendo escaso. Al tratarse de los únicos cefalópodos que carecen de cáscara externa o interna, así como de partes duras (excepto un pico) sus restos no se conservan bien. Pero en algún momento de su evolución se extendieron y diversificaron formando las alrededor de 300 especies que se conocen en la actualidad, incluidas las que habitan en aguas profundas y en arrecifes. Sus longitudes varían desde unos pocos centímetros, hasta la que alcanza el pulpo gigante del Pacífico, que pesa unos 50 kilos y puede extender sus tentáculos de punta a punta por encima de los 6 metros.

A medida que el cuerpo de los cefalópodos evolucionó hacia las formas modernas (internalizando la concha o perdiéndola por completo) se produjo otra transformación: algunos de los cefalópodos se hicieron inteligentes, si bien “inteligente” es un término polémico que conviene usar con cautela. En primer lugar, estos animales desarrollaron grandes sistemas nerviosos, incluyendo cerebros grandes. Grande ¿en qué sentido? Un pulpo común (Octopus vulgaris) tiene alrededor de 500 millones de neuronas en su cuerpo. Eso es mucho casi para cualquier estándar. Los seres humanos tienen muchas más – alrededor de 100 mil millones – pero el pulpo está en el mismo rango que varios mamíferos, muy cerca por ejemplo de los perros, y los cefalópodos cuentan con sistemas nerviosos mucho más grandes que el del resto de los invertebrados.

El tamaño absoluto es importante, pero generalmente se considera a este parámetro como menos informativo que el del tamaño relativo (es decir el tamaño del cerebro como fracción del tamaño corporal). Esto nos indica el grado en que un animal “invierte” en su cerebro. En base a esta medida, los pulpos también obtienen una puntuación alta, que les sitúa aproximadamente en el rango de vertebrados, aunque no tan alto como los mamíferos. Sin embargo, los biólogos consideran todas estas evaluaciones sobre el tamaño solo como una guía para aproximarse a la capacidad intelectual de un animal. Algunos cerebros se organizan de manera diferente a los demás, con más o menos sinapsis, que también pueden ser más o menos complejas. De hecho, el hallazgo más sorprendente en los trabajos recientes sobre inteligencia animal ha tenido que ver con algunas aves, especialmente loros y cuervos. Las aves tienen cerebros muy pequeños en términos absolutos, aunque muy potentes, de modo que como vemos, en cuestión de cerebros inteligentes, a veces el tamaño no importa.

¿Queremos que nuestros astrobiólogos practiquen comunicación con especies alienígenas inteligentes? Bien, mientras llega el momento del contacto… empecemos por los pulpos.

Me enteré leyendo un artículo de Peter Godfrey-Smith para Scientific American.

Enfermedades provocadas por la masturbación En 1760, el doctor francés Sammuel-Auguste Tissot escribió un libro sobre los perniciosos efectos de la masturbación al que tituló: “L’Onanism. Dissertation sur les maladies produites par la masturbation”. ¿Recordáis aquello que se decía cuando éramos críos de que la masturbación conducía a la ceguera? Pues en vista del título, y sin haberlo leído, supongo que esta disertación estará llena de absurdas conjeturas similares, pero con un aire aún más viejuno por aquello de haberse escrito en el siglo XVIII.

Bueno, lo más curioso es que la disertación de Tissot sigue editándose, y para muestra un botón: abriendo el post encontraréis la portada de una edición de 2015 en lengua inglesa titulada “Enfermedades causadas por la masturbación“. (Si te va el masoquismo puedes leer unas páginas, e incluso compártelo en Amazon por algo menos de 9 dólares en papel).

Por lo que puedo leer, el libro hace un recuento de historias relatadas por los propios pacientes del doctor Tissot, así como por los pacientes de otros doctores europeos de renombre, que apoyaban la afirmación de que la masturbación deterioraba tanto la mente como el cuerpo de una persona. Tissot cita también en la obra a médicos clásicos como Galeno y Celso, así como a los doctores más preminentes de su tiempo, como Herman Boerhaave, con el fin de dar más fuerza a sus afirmaciones.

Es bastante fácil dilucidar cómo pudo Tissot llegar a esas erróneas conclusiones. En primer lugar, todos los que acudían a su consulta lo hacían para recibir tratamiento porque sufrían alguna enfermedad física. En segundo lugar, no todos se masturbaban en el siglo XVIII ya que la mayoría se sentía culpable por ello. ¿Qué pasaba con los pocos que se atrevían a confesarlo? Pues que preferían contárselo al médico que al sacerdote. La correlación está clara.

Confieso que estoy deseando ver que clase de anuncios contextuales elige adsense para este post, aunque lo más probable es que no pueda leerlos porque ya me he quedado ciego. Por otro lado me pregunto si las pajas mentales del doctor Tissot le llegaron a provocar también enfermedades de todo tipo.

Me enteré leyendo Neatorama.

ciclo-masculino Creemos saber todo sobre los ciclos hormonales femeninos. Al fin y al cabo sus “efectos secundarios” físicos suelen ser apreciables de un modo sangrante (y hay quien “malevolamente” dice que también los psicológicos). Pero ¿pasan los hombres también por ciclos hormonales? Pues sí, diariamente, y la ciencia lo tiene bien constatado.

En efecto, los niveles de testosterona tienen a ascender a primera hora de la mañana, tal vez de forma concertada con los ritmos circadianos, y luego van disminuyendo a lo largo del día. Eso si, el ejercicio puede hacer que los nives vuelvan fugazmente a ascender. No obstante, hasta el momento la ciencia no ha demostrado si los niveles de hormonas van elevándose y disminuyendo a lo largo de las semanas o los meses, tal y como sucede con las mujeres.

Algunos investigadores creen que los niveles hormonales masculinos varían con las estaciones. En 2003, un estudio descubrió que los niveles de testosterona de los hombres de un pueblo noruego alcanzaban su nivel más bajo en verano, y que eran más altos que nunca a finales de otoño. Un estudio posterior realizado con hombres daneses descubrió unas variaciones estacionales similares (aunque con cambios ligeros de agenda). Si se confirmase que estos ritmos son reales, podrían tener que ver con la exposición al sol y el ejercicio veraniego, o con la habitual ganancia de peso típica del invierno. Sin embargo cuando se realizaron trabajos similares en la soleada San Diego (California) y en la habitualmente nevada ciudad de Boston (Massachusetts), no se consiguieron replicar los hallazgos escandinavos. En una revisión realizado en 2012, un equipo de urólogos de la Facultad de Medicina Baylor de Houston concluyó que “existen algunas evidencias que apoyan la noción” de los ciclos estacionales, pero al mismo tiempo alertaban de que era necesaria más investigación sobre el asunto.

El endocrinólogo Peter Celec de la Universidad Comenius de Eslovaquia, cree que los hombres también pasan por un ciclo hormonal continuo y mensual. En 2002, Celec publicó un estudio que mostraba que tanto los hombres como las mujeres experimentaban ciclos casi lunares de testosterona; los niveles en la saliva de los hombres descendían drásticamente en el día 18 de un ciclo total de 30. Los hallazgos de Celec en este campo no han sido ni replicados ni aceptados por sus colegas. Aún así, el eslovaco se muestra convendido de su existencia: “He buscado en la literatura hallazgos que se opongan al mío, pero no he encontrado nada”.

En su defensa Celec argumenta que si las mujeres no sangrasen, el mundo académico también se mostraría escéptico sobre la existencia de sus ciclos mensuales.

Me enteré leyendo Popular Science.

magufos-magufos-everywhere ¿Alguna vez te ha pasado, que al enfrentar a la gente con hechos que son contrarios a sus creencias más profundas, les consigues convencer para que cambien de opinión? A mi tampoco. De hecho, la gente parece multiplicar por dos sus creencias cuando las abrumadoras evidencias les muestran los dientes. La razón está relacionada con la cosmovisión, que ellos perciben como amenazada por los datos en conflicto.

Los creacionistas, por ejemplo, debaten contra las evidencias de la evolución que encontramos en fósiles y ADN, porque están preocupados por las fuerzas seculares que intentar violar la fe religiosa. Los anti-vacunas desconfían de las grandes farmacéuticas y piensan que el dinero corrompe a la medicina, lo que les lleva a creer que las vacunas causan autismo a pesar del hecho (totalmente inconveniente) de que el único estudio que afirmaba tal vínculo fuese retractado, siendo además su principal autor acusado de fraude.

Los creyentes en la conspiración del 11 de septiembre, se centran en minucias tales como el punto de fusión del acero en los edificios del World Trade Center, que causaron su colapso, porque creen que el gobierno miente y lleva a cabo operaciones “subterráneas” para crear un Nuevo Orden Mundial.

Los negacionistas del cambio climático estudian los anillos de los árboles, los núcleos de hielo y las partes por millón de gases de efecto invernadero, porque son unos apasionados de la libertad, especialmente la de los mercados y la de las industrias para operar sin limitaciones a causa de las restrictivas regulaciones gubernamentales.

Los estudiosos del nacimiento de Obama, diseccionaron desesperadamente el largo certificado de nacimiento del presidente en busca de fraude, porque creían que el primer presidente afroamericano de la nación era un socialista que pretendía destruir el país.

En estos ejemplos, las visiones de mundo más profundas de quienes las defienden se perciben como amenazadas por los escépticos, lo que hace de las evidencias el enemigo al que hay que asesinar. Este poder que coloca a la creencia sobre la evidencia es el resultado de dos factores: la disonancia cognitiva y el efecto de retroceso.

En el libro clásico de 1956, “Cuando fallan las profecías”, el psicólogo Leon Festinger y el resto de coautores describieron lo que le sucedió a un creyente en los OVNIS cuando la nave nodriza no llegó a la hora señalada. En lugar de admitir el error, “los miembros del grupo intentaron frenéticamente convencer al mundo de sus creencias”, y además hicieron “una serie de intentos desesperados para borrar la disonancia que les enojaba, haciendo predicción tras predicción con la esperanza de que alguna se hiciera realidad”. Festinger llamó a esto disonancia cognitiva, que es la tensión incómoda que proviene del sostenimiento de dos pensamientos conflictivos simultáneamente.

Dos psicólogos sociales, Carol Tavris y Elliot Aronson (este último ex alumno de Festinger), documentan en su libro de 2007 “Se cometieron errores (pero yo no fui)” miles de experimentos que demuestran cómo la gente distorsiona los hechos para ajustarlos a sus creencias preconcebidas y de este modo reducir la disonancia. La metáfora de la “pirámide de elección” de Tavris y Aronson, coloca a dos individuos, uno al lado del otro, en el ápice de un pirámide y muestra la rapidez con la que divergen y terminan en las esquinas inferiores opuestas de la base, a medida que cada uno de ellos se apuntala en la posición que defiende.

En una serie de experimentos realizados por el profesor de la Universidad de Dartmouth, Brendan Nyhan, y el profesor de la Universidad de Exeter, Jason Reifler, los investigadores identifican un factor relacionado al que llaman efecto de retroceso, “el cual hace que las correcciones aumenten las percepciones erróneas entre el grupo en cuestión”.

¿Por qué? “Pues porque amenazan su cosmovisión o su autoconcepto”. Por ejemplo, a los sujetos se les dieron falsos artículos periodísticos que confirmaban conceptos erróneos generalizados, tales como la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. Cuando a los sujetos se les dio un artículo correctivo sobre las armas de destrucción masiva que nunca fueron encontradas, los liberales que se opusieron a la guerra aceptaron el nuevo artículo y rechazaron los viejos, mientras que los conservadores que apoyaron la guerra hicieron lo contrario … es más: admitieron estar más convencidos de la existencia de las armas después de la corrección, argumentando que eso sólo probaba que Saddam Hussein las ocultó o las destruyó.

De hecho, Nyhan y Reifler percibieron entre muchos conservadores que “la creencia de que Irak poseía armas de destrucción masiva inmediatamente antes de la invasión por parte de Estados Unidos, persistió mucho tiempo después de que la propia administración Bush concluyera lo contrario”.

Pero entonces, si los hechos correctivos sólo empeoran las cosas, ¿qué podemos hacer para convencer a la gente del error de sus creencias?

De acuerdo con la experiencia del autor de este artículo (Michael Shermer), hay que seguir ciertas estrategias:

1 Mantener las emociones al margen durante el debate.

2 Discutir, no atacar (nada de ad hominem ni de ad Hitlerum).

3 Escuchar atentamente y tratar de articular la posición del contrario con precisión.

4 Mostrar respeto.

5 Reconocer que entiendes por qué alguien puede sostener esa opinión.

6 Tratar de mostrar que los hechos cambiantes no implican necesariamente cambios en las visiones del mundo.

Estas estrategias no siempre funcionan a la hora de hacer cambiar de opinión a las personas, pero pueden ayudar a reducir la innecesaria división.

Me enteré leyendo un artículo de Michael Shermer para Scientific American.

anguila-electrica-descargas-de-600-voltios En su expedición al Amazonas venezolano en el sigo XIX, el explorador prusiano Alexander von Hulmboldt relató haber visto a los habitantes locales emprender una extraña caza. Al parecer, los indígenas hacían entrar en una charca a un par de caballos, tras lo cual observaban como sufrían sacudidas eléctricas a cargo de las anguilas (Electrophorus electricus), que saltaban del agua para aumentar la superficie de contacto con los equinos. Luego, cuando a estos peces (en realidad no son anguilas sino miembros de la familia Apteronotidae) se les agotaba la corriente, los lugareños los cazaban con sus propias manos para comérselos.

Hasta el momento, ese relato era considerado falso, tratado como la típica historia de pesca exagerada que muchos aficionados a esta actividad cinegética cuentan las tardes de aburrimiento. De hecho, los científicos no la tenían en cuenta porque no creían la descripción de anguilas saltando fuera del agua para alcanzar los cuerpos de los caballos.

Aparte del hecho de considerar si merece o no la pena perder un par de caballos para comer algo de pescado, la historia de von Humboldt podría ser veraz después de todo, al menos en lo relativo a los saltos fuera del agua de estos peces de agua dulce sudamericanos. El profesor Kenneth Catania de la Universidad Vanderbilt (Nashville, Tennessee, EE.UU.) acaba de realizar una investigación que así parece indicarlo.

En el vídeo inferior observaréis como se introduce en una pecera que contiene a una anguila eléctrica, dos simulacros de brazo humano y cabeza de caimán, recubiertos ambos con LEDs que se iluminan cuando reciben descargas eléctricas. En efecto se observa que las anguilas se lanzan fuera del agua para aumentar la superficie de contacto corporal con sus presas, y así incrementar el voltaje con el que las aturde.

Catania descubrió que la anguila podía suministrar una descarga más concentrada si se proyectaba fuera del agua y presionaba su barbilla contra los animales que la amenazaban.

En sus propias palabras: “Las anguilas podrían no ser demasiado buenas a la hora de aturdir a animales que no están completamente sumergidos en el agua, de modo que lo solucionan con este comportamiento. Cuanto más alto llega la anguila, más energía le llega a su víctima y menos se pierde en el agua. Estas anguilas han evolucionado para generar una producción eléctrica muy notable, y al parecer, al mismo tiempo también ha desarrollado comportamientos muy singulares.

Me enteré leyendo Smithsonian.com.