longyangxia_oli_2017005 Hace unas semanas os hablaba del futuro dorado que le espera a la generación energética fotovoltaica gracias al nuevo impulso que China le está dando. Si pensabais que el gigante asiático se limitaría a exportar su producción de paneles estáis equivocados, y como muestra un botón que la NASA nos hace llegar desde el espacio (véase imagen superior).

Sobre la meseta tibetana, en el este de China, hay desplegados al sol 4 millones de paneles solares que forman parte del Parque Solar de la Presa de Longyangxia. Se trata de la granja solar más grande del mundo y su extensión supera los 25 kilómetros cuadrados en el paisaje desértico de la alta meseta.

La construcción del complejo se inició en 2013 y se ha venido expandiendo rápidamente desde entonces. La imagen que veis al inicio del post es de enero de 2017. Con esa extensión, se cree que la instalación podría generar unos 850 megavatios de electricidad, lo cual serviría para cubrir la demanda energética de 140.000 hogares estadounidenses.

Y el Parque Solar de la Presa de Longyangxia es solo una pieza más de la enorme revolución en energías renovables que está ocurriendo en China. El gigante asiático invirtió casi 100.000 millones de euros en renovables en el año 2015 (aún no hay datos de 2016) lo cual ayudó a elevar la cifra de negocio mundial de este sector hasta los 270.000 millones de euros, todo un récord hasta la fecha.

Según los datos preliminares sobre 2016 que realiza el panel de energía de Green Peace, el año pasado China instaló el equivalente a un campo y medio de futbol de paneles solares cada hora. Eso acerca mucho a China a alcanzar los objetivos sobre energías renovables, que se habían previsto para 2020, antes de lo previsto (en algún momento de 2018).

Estos objetivos en energías renovables de China se alinean con los compromisos climáticos internacionales del país. El gobierno anunció anteriormente que reduciría la intensidad del uso de carbono de su economía en un 40% o 45% por debajo de los niveles de 2005. En virtud del Acuerdo de París, China se ha comprometido a alcanzar su nivel máximo de emisiones de dióxido de carbono en 2030.

Me enteré leyendo LiveScience

Monte Fuji La guerra psicológica puede en ocasiones alcanzar “tintes” de lo más curioso, y si no que se lo pregunten a los estadounidenses. Según puedo leer, en plena Segunda Guerra Mundial, los cerebros encargados de la propaganda norteamericana, trazaron un plan para minar la confianza de su enemigo en el pacífico, los japoneses. ¿Qué hacer para desmoralizar a las tropas? Pues atacar a los símbolos del país. Imitando a Gila, que enviaba a tartamudos sobre seiscientos descapotables a disparar ametralladoras sin balas … algo que “no mataba pero desmoralizaba”, los estadounidenses estudiaron un plan de lo más “pintoresco” con el Monte Fuji, el icónico volcán extinto y permanentemente nevado que en días despejados puede contemplarse desde Tokyo.

Y es que en pleno conflicto, a la unidad de operaciones psicológicas del Centro de Inteligencia de la Junta para las Areas del Pacífico (JICPOA), se les ocurrió que podría ser una buena idea centrarse en el pico más alto del archipiélago nipón, como forma de atacar al orgullo de los súbditos del emperador Hirohito.

Como explican en Atlas obscura, cuando se desclasificaron documentos de 1945 firmados por el Coronel Johnston, se descubrió que había estudiado la propuesta del General Joseph Twitty (oficial en jefe del JICPOA por aquellos años), al respecto de una operación que pretendía “dar otro color al Fujiyama que alterase el aspecto que la naturaleza de daba en cada estación”.

En otras palabras, el plan solicitaba que se les destinase las tropas y equipamiento necesario para teñir el Monte Fuji de algún color “cantoso” (¿rosa palo, azul celeste?). Afortunadamente, alguien con cerebro ejerció de abogado del diablo haciéndoles ver lo absurdo del plan a aquellos “pintamonas”. Las acciones que el ejército estadounidense realizó posteriormente para no tener que invadir Japón son sobradamente conocidas y forman parte de la historia. De hecho, Einstein y esta carta parecen haber tenido alguna culpa de lo que sucedió en Nagasaki e Hiroshima.

La guerra fría no impidió que el ejército estadounidense siguiese planteando operaciones que parecían diseñadas por un “bombero jubilado”, como aquel plan para lanzar bombas nucleares sobre la luna que prepararon en la década de los 50. Menos mal que ahora en Estados Unidos ha terminado por imponerse la cordura. Oh wait!

Robert Oppenheimer

El físico Robert Oppenheimer era un erudito multidisciplinar. Hablaba con fluidez ocho idiomas y, al margen de su actividad científica, estaba interesado en campos tan diversos como la poesía, la lingüística y la filosofía. Como resultado, Oppenheimer a veces tenía dificultades al tratar de comprender las limitaciones del resto de los humanos.

Se cuenta que en 1931, cuando la prestigiosa Universidad de California en Berkeley le invitó a dar una conferencia, Oppenheimer le pidió a su colega Leo Nedelsky (ruso de nacimiento y llegado a Estados Unidos en 1923), que le preparase el texto. Para tranquilizar a su colega, Oppenheimer le dijo que sería muy fácil porque todo lo que quería decir estaba recogido en el libro que le entregaba.

Segundos más tarde, Leo Nedelsky volvió sobre sus pasos muy confuso para pedirle explicaciones a su colega, ya que el libro estaba escrito en holandés.

¿La respuesta de Oppenheimer? – “¡Pero el holandés es tan fácil!”

Me enteré leyendo un entretenido artículo de 2013 publicado en LiveScience.

nitroglicerina y alfred nobel Uno de mis post más visitados tiene que ver con la serendipia, o lo que es lo mismo, con el acto de descubrir cosas por casualidad que no se estaban buscando. Y bueno, navegando por la red he llegado también casualmente a un interesante artículo sobre un medicamento “explosivo”, la nitroglicerina.

Más allá del líquido explosivo e inestable al que es mejor no agitar, descubierto en 1846 por el químico italiano Ascanio Sobrero (quien por cierto tenía la cara cubierta por cicatrices debido a una explosión sucedida en su laboratorio), la nitroglicerina en píldoras, espray o en parches, lleva más de un siglo siendo usada como un fármaco efectivo contra la angina de pecho. Obviamente, las dosis que se suministran son diminutas, y además van diluidas en material inerte por lo que no son explosivas en absoluto. Atrévete a agitar una cajita si te la dejan en la farmacia, no hay problema.

¿Pero quién fue el primer valiente que se atrevió a darle un uso médico? Bien, como podéis adivinar por lo mencionado en el primer párrafo, el descubrimiento de las propiedades beneficiosas de este explosivo fue totalmente casual, y se lo debemos a los trabajadores de las fábricas de Alfred Nobel, quien había mejorado la fórmula del explosivo líquido para hacerlo más estable y manejable.

Efectivamente, la dinamita se le ocurrió en 1860 al padre de la fundación que otorga los prestigiosos galardones Nobel, al fabricar una pasta mezcla de nitrógeno y de tierra de diatomeas, con la que mejorar el invento de Ascanio Sobrero. Y sucedió que los trabajadores que fabricaban la dinamita fueron los primeros beneficiados por los efectos terapéuticos de la nitroglicerina. Cada mañana, cuando llegaban al trabajo, aquellos que padecían problemas cardíacos descubrían que sus dolores de pecho se atenuaban, la mala noticia venía en cambio para casi todos los demás trabajadores, que se quejaban de enormes dolores de cabeza.

Y es que resulta que el vapor de la nitroglicerina en la fábrica, incrementaba el flujo de sangre, lo que provocaba que aquellos que necesitaban más sangre en el corazón porque padecían de angina, se viesen beneficiados, y hacía que el resto (que recibían el exceso de flujo sanguíneo en la cabeza) las pasasen canutas. ¿Por qué sucedía? Los médicos no lograban explicarlo, pero igualmente aprovecharon el descubrimiento para prescribir tratamientos con nitroglicerina ya en 1879.

Curiosamente, los doctores del propio Alfred Nobel le recomendaron su uso poco tiempo antes de su muerte, en 1896. Sin embargo el magnate sueco se negó a tomarla porque no soportaba los dolores de cabeza que recordaba de sus visitas a la fábrica.

Tuvo que pasar casi un siglo hasta que en 1970 los investigadores descubrieran por qué funcionaba la nitroglicerina como fármaco, y es que al parecer, el cuerpo la convierte en óxido nítrico. En la década de los 80, descubrirían además que las moléculas de ese compuesto actúan como mensajeras indicando a los músculos lisos que rodean los vasos sanguíneos que se relajen. Para cerrar el círculo, los tres investigadores que estuvieron detrás de estos hallazgos recibieron de forma colectiva el Premio Nobel de medicina en 1998.

¿Curioso verdad? Pues eso no es todo, los investigadores siguen encontrando nuevos usos y nuevas formas para la nitroglicerina aún hoy en día. Por ejemplo, recientemente se ha descubierto que logra reducir la resorción ósea y mejorar la formación de hueso, e incluso se está estudiado su posible uso en la curación de las úlceras en los pies inducidas por la diabetes.

Me enteré leyendo una de mis webs favoritas, de la que os he hablado aquí en numerosas ocasions: Straighdope.

besar una rana ¿Quién no ha escuchado historias de perros u otros animales que han muerto tras comerse a un sapo? Incluso es posible que hayais oído relatos de animales que han aprendido a lamer sapos para disfrutar de los efectos alucinógenos. Es más que probable que el trasfondo de realidad que hay detrás de todo cuento, explique por qué las princesas que se atrevieron a besar a un sapo terminaron por “ver” príncipes en lugar de batracios. ¿La razón? La piel de las ranas y sapos que pertenecen a la familia bufonidae, contiene unas extrañas toxinas.

Estos compuestos químicos, llamados bufotoxinas, han evolucionado probablemente para disuadir a los depredadores, pero también podrían tener otras utilidades, incluso en medicina. El Bufo gargarizans, un especie asiatica de sapo, produce una sustancia que podría incluso ser útil en el tratamiento de ciertos cánceres. Según un estudio de 2011, este sapo produce una sustancia entre cuyos efectos se incluyen: “actividad antitumoral significativa incluyendo la inhibición de la proliferación celular, inducción de la diferenciación celular y la apoptosis, interrupción del ciclo celular, inhibición de la angiogénesis del cáncer, revocación de la resistencia a múltiples fármacos, y regulación de la respuesta inmunológica”.

Se han empleado otras bufotoxinas para tratar enfermedades que afectan a los caballos y al ganado bovino. En el pasado, se estudiaron las bufotoxinas de forma individual, pero no había un compendio único de investigación sobre todas ellas. Roberto Ibáñez, un científico que trabaja para el Instituto de Investigación Tropical Smithsonian en Ancón, Panamá, es coautor de un trabajo publicado en la revista Journal of Ethnopharmacology, que ha unido todos los trabajos actuales realizados sobre bufotoxinas. Ibañez ha ayudado a identificar 47 especies de ranas y sapos empleados en medicina tradicional, centrándose especialmente en 15 especies pertenecientes a la familia bufonidae.

Pero uno nunca sabe si su trabajo llegará a perderse algún dato vital, puesto que mientras que investiga las poblaciones de muchas de esas ranas y sapos están reduciéndose notablemente.

Podéis leer más sobre el trabajo de Roberto Ibáñez en la web Smithsonian.com.

Foto final1 A veces la cultura, la historia y las artes confluyen, enlazándose, haciendo aparecer vínculos que uno no ve. Comencemos hablando de un joven austriaco, niño prodigio, llamado Wolfgang, músico brillante, capaz de estrenar en el palacio imperial su primera obra a la edad de 11 años. ¿Mozart? No, aunque los críticos y músicos de su tiempo, entre ellos el mismísimo Gustav Mahler, lo saludaban como el nuevo Mozart. Se trataba de Erich Wolfgang Korngold, a quien observáis en la imagen superior junto a su inseparable piano, flanqueado en lo alto por tres personajes famosos con quienes guarda relación, según descubriréis más adelante.

Caricatura de la época mostrando a Korngold maravillando al piano a Richard Strauss, Max Reger, Eugen d'Albert, Siegfried Wagner y Arthur Kikisch Pero volvamos sobre los orígenes de Korngold, que como he dicho llamó la atención, gracias a su precoz talento, de las figuras consagradas de la música de su época. Sobre estas líneas podéis contemplar una caricatura de la primera década del sigo XX, publicada en un periódico vienés, en la que un infante Korngold al piano deja atónitos a Richard Strauss, Max Reger, Eugen d’Albert, Siegfried Wagner y Arthur Kikisch.

No era para menos, a los 11 años estrenó su primera obra en el Teatro Imperial, y a los 14 orquestó la opertura Schauspiel con tal virtuosismo, que su maestro Alexander von Zemlinsky creyó que trataba de engañarlo. Estaba claro que el joven Korngold estaba destinado a reinar en los palacios de ópera de la vieja Europa, pero la vida le depararía un destino completamente diferente.

En otoño de 1938 Erich (ya una celebridad mundial) y su familia son invitados a visitar Hollywood por los estudios Warner Bros, donde le ofrecen un encargo: componer la banda sonora de la super producción The Adventures of Robin Hood (estrenada en España como “Robin de los Bosques”), que habrían de protagonizar Errol Flynn y Olivia de Havilland. Korngold ve la película, pero declina el ofrecimiento. Sus palabras fueron: “no soy un ilustrador musical de películas de acción”. A pesar de que en la vecina Alemania, la amenazante figura de Adolf Hitler era ya una realidad desatada, Korngold y su familia deciden regresar a Viena ignorando la crisis política.

Pero para fortuna de los estudios Warner Brothers, lo que sus cheques no lograron terminaron por conseguirlo los nazis. La misma semana de marzo en que la familia Korngold regresó a su Austria natal, Hitler invadió el país. En escasos días el Tercer Reich requisó la casa de los Korngold, y su música se prohibió. ¿La razón? Seguramente lo habréis adivinado, Korngold es un apellido judío. Tras esto los acontecimientos se precipitaron. El libretista con quien componía sus óperas se suicidó saltando por la ventana, y el pediatra de sus hijos, también judío, puso fin a su vida con una sobredosis de barbitúricos. En una carta de la época, la esposa del compositor reconoce angustiada: “solíamos pensar en nosotros mismos como vieneses, Hitler nos hizo judíos”. Así, no es de extrañar que finalmente la familia Korngold decidiese huir de Austria para mudarse a California, y que el afamado compositor aceptase por fin el encargo del estudio cinematográfico.

robin hood Años más tarde, el vienés no tuvo reparo en admitir que Robin Hood le había salvado la vida. Y es que pese al rechazo inicial, la composición musical para la película es brillante, y la academia cinematográfica le premia con un Oscar. Conviene aclarar que, previamente, Korngold ya había adaptado algunos clásicos para películas estadounidenses, lo hizo con Mendelssohn para “El sueño de una noche de verano” (1935), aunque trabajaba desde Viena, desplazándose a los EE.UU. lo estrictamente necesario.

El contrato que firmó en Hollywood le permitía trabajar desahogadamente, una o dos bandas sonoras por año, muchas de las cuales se consideran obras maestras. Curiosamente, tras el final de la Segunda Guerra Mundial Korngold regresó a su hogar, donde descubrió que el romanticismo tardío de sus composiciones sinfónicas ya no estaba de moda. Pese a que dejó de componer para el cine en 1947, entre la docena larga de películas a las que dotó de banda sonora hay, como digo, algunas joyas. Aún a día de hoy, al escuchar esas composiciones uno puede retrotraerse a la edad dorada del cine de estudio en los Estados Unidos, tal es así que la industria reconoció que no es que la música de Korngold sonase a Hollywood, sino que es la propia fábrica de los sueños la que suena a Korngold .

Aparte de la citada banda sonora de “Robin de los Bosques” (que podéis escuchar sobre estas líneas interpretada por la Orquesta John Wilson) existe una composición de su época cinematográfica que a mi particularmente me encanta. Se trata de la partitura que el vienés compuso para “Abismo de Pasión” (1942) cuyo título original es “Kings Row”. Protagonizada por un joven Ronald Reagan, quien la consideró toda su vida como su trabajo más logrado en Hollywood, escuchar el aire marcial y épico de la partitura debería traeros a la mente otra banda sonora mucho más actual. La encontraréis a continuación en vídeo, escuchad y a ver qué os parece…

¿Lo habéis notado? En efecto, el oscarizado compositor estadounidense John Williams, homenajeó en 1977 a Erich Wolfgang Korngold al rescatar su influencia en la banda sonora de “La guerra de las Galaxias: una nueva esperanza”, inspirándose en la banda sonora de “Abismo de Pasión”. Y es así mis queridos lectores como una sola referencia cultural, puede tender hilos entre las figuras de Adolf Hitler, Luke Skywalker y el expresidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan.

Korngold murió en noviembre de 1957 en la tierra que le hizo un mito mundial, Hollywood, y por fortuna recientemente su música está siendo revisada y revalidada. Tal es así que yo he llegado a conocer la historia de este compositor, aparentemente olvidado, gracias al violinista Gil Shalam, quien decidió interpretar la semana pasada en Oviedo (11 de febrero) el Concierto para violín y orquesta en re mayor, op. 35 de este compositor. La pieza, compuesta en 1947, una vez que Korngold abandonó la composición para películas y se centró en los esquemas clásicos, es de un lirismo espectacular, y si sois melómanos deberíais de darle una oportunidad.

Por si mi consejo os ha convencido, tras estas líneas os dejo una fantástica interpretación de este concierto, con una solista escocesa llamada Nicola Benedetti (hija de italiano) en estado de gracia.

Depresión de Danakil, Etiopía ¿Tu suegra te ha pedido que le ayudes seleccionando un lugar tranquilo para que pase sus vacaciones? ¿Dudas entre ofrecerle la “inmersión volcánica” en Vanuatu, o el “Sahara Milenario” sin guía, ni agua, ni protección solar? Bien, entonces está claro que o bien eres muy mala persona, o bien tu suegra es de esas que conviene tener lejos.

En fin, al margen del chiste fácil, me he preguntado cuál sería el lugar más peligroso del planeta, únicamente a efectos de “riesgos naturales” (volcanes, tornados, terremotos, etc). Y creo que ya tengo la respuesta: se trata del Desierto de Danakil, situado en la depresión de Afar en Etiopía.

Danakil 4 Por lo que puedo leer, a este rincón del planeta se le suele llamar “el lugar más cruel de la Tierra”. ¿La razón? En este punto confluyen tres placas tectónicas, por lo que probablemente es el lugar de mayor actividad volcánica del mundo. Además, la temperatura media anual es de 34,4 ºC, lo que lo convierte en uno de los lugares más cálidos de la Tierra.

Con una tasa de precipitaciones realmente baja y un paisaje plagado de fosas volcánicas, campos hidrotermales y grandes salares, cabría pensar que es imposible que nadie viva aquí. ¡Error! El caso es que este pintoresco lugar, situado a 60 metros por debajo del nivel del mar (amenazado por tanto de inundación por el Mar Rojo en un futuro lejano) y salpicado de paisajes de belleza casi extraterrestre, es el hogar del pueblo Afar (véase primera imagen).

Depresión de Danakil 2 Según parece, llegar hasta este rincón de África no resulta sencillo, y además se corre el peligro de ser secuestrado por comandos separatistas eritreos. No obstante, si sientes la llamada de este mágico lugar, una vez allí en tu retina permanecerán para siempre las imágenes de salares de un blanco resplandeciente, de pequeñas pilas de agua verde sulfurosa, y de manantiales de lava que brotan aquí y allá. Si contásemos con un lugar así de exuberante en España, los turistas ávidos del riesgo extremo llegarían en oleadas.

Depresión de Danakil 3 En fin, más allá de la curiosidad que supone el Desierto de Danakil, si os da por visitar la depresión de Afar, tened en cuenta que este lugar de Etiopía tiene una enorme importancia paleontológica, puesto que ahí se encontraron los restos de Lucy, la famosa Australopithecus afarensis a la que algunos llaman la abuela de la humanidad.

VariolaciónReconozco que me siento fascinado por todo aquello que tenga que ver con el sistema inmunológico y sus “extrañas” alianzas. ¿Sabíais por ejemplo que algunos virus que habitan en nuestras mucosas (por ejemplo los fagos que se adhieren a nuestro intestino) combaten de su lado contra los patógenos?

Y es que hay muchos datos sorprendentes relacionados con el sistema inmunológico, como bien se cuenta en un muy recomendable compendio en LiveScience de 11 de estas curiosidades.

¿Sabíais por ejemplo que esta línea de defensa que nuestro cuerpo establece contra los patógenos está despertando mucho interés entre los oncólogos? En efecto, la medicina moderna ha vuelto su mirada hacia el sistema inmune con la esperanza de “entrenarlo” para que sea capaz de reconocer a los tumores como amenazas letales, y comiencen a combatirlos. De hecho os hablé de inmunoterapia hace escasos meses en este mismo blog.

Pero vamos con un poco de historia. Afortunadamente hemos avanzado mucho desde los tiempos previos a la teoría de los gérmenes, y es que aunque casi lo hayamos olvidado, durante 2000 años y hasta el siglo XIX, en Europa la corriente médica predominante se basaba en la completamente acientífica teoría de los cuatro humores.

Aquella desacreditada teoría proponía que el cuerpo humano se componía de cuatro sustancias líquidas o humores: sangre, bilis, bilis negra y flema. Cuando el cuerpo mostraba un exceso o defecto en una de estas cuatro sustancias, llegaba el temido desequilibro de humores, y con él las enfermedades. Esa era la causa por la que los médicos solían recurrir a las sangrías (y me refiero a extraer sangre, no a la bebida a base de vino y fruta) como solución a casi todos los males de sus pacientes. Teniendo en cuenta el dineral que costaba contratar un médico en aquellos tiempos, es irónico pensar que te ‘desangraban’ la cartera para hacer lo propio con tus reservas de hemoglobina.

En fin, los occidentales solemos tender a pensar en nuestras sociedades como las más avanzadas científicamente del planeta desde tiempos inmemoriales, pero conviene recordar que mientras que en Europa recurríamos a salvajadas como las citadas en el anterior párrafo, en otros lugares de la Tierra como China, la experimentación había llevado a grandes triunfos con enfermedades como la viruela.

Plaga de Atenas En efecto, antes de que Edward Jenner desarrollase la primera vacuna a finales del siglo XVIII, la inmunidad era un concepto comprendido e importante en el mundo antiguo. Los griegos lo sabían perfectamente, y de hecho durante la plaga que asoló a Atenas en el año 430 a. de C., estos se dieron cuenta de que aquellos que habían sobrevivido a un brote anterior de viruela se volvían inmunes, por lo que recurrían a estos supervivientes para que atendiesen a los que enfermaban.

Los curanderos chinos, como he dicho antes, también tenían nociones sobre inmunidad a la viruela. En el sigo X (véase la ilustración que abre el post) estos sanadores inoculaban costras resecas de viruela en la nariz de pacientes sanos, que de este modo contraían una forma suave de la enfermedad de la que solían recuperarse. En realidad aquello era un poco jugar a la ruleta rusa, porque no todos los inoculados lograban sanar, pero el índice de supervivencia era indudablemente mucho mayor que el que se daba cuando llegaba una plaga.

Este proceso, llamado variolización se extendió a Europa y sus colonias en el siglo XVIII, y a pesar de los riesgos que entrañaba salvó muchas vidas. Afortunadamente, como se cuenta en el recomendable artículo de Juan Pascual ¿Por qué las vacunas deben su nombre a las vacas?, Edward Jenner mejoró la técnica de inmunización a la viruela con la ayuda de nuestras amigas bovinas.

No obstante ¡bravo por los chinos! Ahora que el señor Trump se empeña en despertar el miedo al extranjero, es muy recomendable recordar “historias orientales” como las de los citados curanderos chinos, o las del enorme sentido común de Al-Razi.

Convivir nos hace más sabios.

comadreja electrificada en el CERN Hace unas semanas, hablaba yo en mi blog en Yahoo! de la que se lió en Twitter a costa del concurso al mejor cadáver animal. Sin duda, la garduña que veis sobre estas líneas se habría merecido un capítulo aparte por el modo en que pasó a mejor vida.

Os lo resumo. Durante el otoño de 2016, cierta garduña (un pariente de la comadreja) hizo caso omiso a los múltiples carteles de advertencia que rodean las instalaciones del LHC en Ginebra, y se adentró en las instalaciones científicas. Poco después, 18.000 voltios recorrieron su cuerpo, sin duda de forma poco agradable, achicharrando al pobre mustélido. Aquel “eléctrico” incidente, hizo que el colisionador tuviera que detener su actividad de forma temporal.

Ahora, sin duda ignorando la actual corriente animalista que podría provocar motines frente a la vanguardista instalación suiza, los responsables del CERN han decidido ceder el cadáver de la criatura para una exposición titulada ““Cuentos de animales muertos”” organizada por el Museo de Historia Natural de Rotterdam, en los Países Bajos.

En dicha exposición, se exhiben cadáveres de animales que murieron en diversas circunstancias provocadas por la actividad humana. La idea partió del director del museo, Kees Moeliker.

La comadreja es el último cadáver animal que incorporan a la exposición en el museo. Se une a un gorrión que recibió un disparo tras sabotear un intento de record mundial de derribo de piezas de dominó (23.000 en concreto). También contamos con un erizo que se cayó fatalmente en un recipiente en el que se cocinaban helados McFlurry en una fábrica de McDonalds. También mostramos un siluro que cayó víctima de una tradición holandesa que consiste en beber grandes cantidades de cerveza acompañadas de peces extraídos de un acuario. Resulta que el siluro contaba con un escudo protector, y una vez tragado se hinchó haciendo aflorar sus espinas. Esta estratagema no le salvó la vida al pez, pero hizo que el muchacho de 28 años que se lo tragó pasara una semana en la UVI.

A causa de otro desafortunado incidente, Kees Moeliker decidió poner en marcha esta exposición. Sucedió en 1995, cuando un pato macho se estrelló contra la fachada de cristal del museo y murió a causa del impacto, este extraño incidente no impidió que otro macho de pato decidiese violar el cadáver de su congénere durante 75 minutos. Aquel suceso fue muy comentado en la comunidad e hizo ganar a Moelkner un premio IgNobel cuando publicó sus observaciones. “Fui el único testigo” sostiene Moelkner. “Soy un biólogo experimentado, pero lo que vi era completamente nuevo para mi”.

En fin, después del revuelo en Twitter que causó el pasado enero la iniciativa #BestCarcass, no he podido dejar de escribir sobre esta extraña exposición, que confieso me ha hecho sonreír abiertamente. ¿Seré un malvado opositor a los animalistas?

Me enteré leyendo The Guardian.

Castle_Bravo_BlastApenas lleva una semana al mando, pero ha conseguido poner de acuerdo (más bien “en contra”) a un montón de gente. Hablo del nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que ha puesto nervioso a muchos de sus conciudadanos, incluido al panel de científicos que gestiona el “Bulletin of Atomic Scientist”, (responsables de la iniciativa Reloj del Juicio Final), que el pasado jueves anunció que nos encontramos a solo dos minutos y medio del apocalipsis. ¡El fin del mundo se aproxima hermanos, y el neoyorquino multimillonario que se sienta en el despacho oval es su heraldo!

Según puedo leer en el Washington Post, los responsables de la inciativa Doomsday Clock anunciaron el jueves pasado en conferencia de prensa que han adelantado 30 segundos las manecillas del reloj, por lo que nos encontramos en el momento más cercano al Armagedón desde 1953, que fue cuando Estados Unidos probó su primer dispositivo termonuclear, acción que fue respondida meses después con la prueba de otra bomba de hidrógeno fabricada por la Unión Soviética.

Al anunciar que el reloj se movía 30 segundos más hacia el final de la humanidad, el Grupo hizo notar que en el año 2016: “el panorama de seguridad mundial se oscureció a medida que la comunidad internacional se mostró incapaz de manejar con eficacia las principales amenazas que presionan a la humanidad: las armas nucleares y el cambio climático“.

Pero la organización también citó la elección de Presidente de Trump como causante del cambio de hora en el simbólico reloj.

“Para empeorar las cosas, los Estados Unidos ahora tiene un presidente que se ha comprometido a impedir el progreso en ambos frentes”, sostuvieron el físico teórico Lawrence M. Krauss y el contraalmirante retirado de la marina David Titley, en una nota publicada en el New York Times en nombre del boletín de científicos atómicos. “Nunca antes el boletín había decido adelantar el reloj debido en gran parte a las declaraciones de una sola persona, pero cuando esa persona es el nuevo Presidente de los Estados Unidos, sus palabras importan.”

Me enteré leyendo Boing Boing.