De como el famoso géiser ‘Viejo Fiel’ fue usado como lavadora

Piscina Morning Glory El icónico géiser de Yellowstone Viejo Fiel (Old Faithful) es para muchos el aforamiento hidrotermal más famoso del mundo. Visitado por una legión de turistas cada año, este surtidos envía agua por los aires cada 90 minutos aproximadamente, y el chorro hirviente puede alcanzar hasta 75 metros de altura. Este géiser es por tanto un espectáculo natural al que los vándalos no pueden sustraerse.

Regularmente, los guardias forestales de Yellowstone tienen que limpiar el entorno de los géiseres y piscinas hidrotermales del parque, ya que los turistas tienden a arrojar cosas a su interior. El delicado ecosistema de los afloramientos geotermales de Yellowstone, poblado por microbios extremófilos, se ve por tanto amenazado por nuestra aparente necesidad de ver que sucede cuando se arrojan cosas al interior de un geiser.

La idea no es nueva, de hecho existen relatos de los primeros exploradores blancos a la zona bastante sorprendentes. En 1877 por ejemplo, se produjo una expedición “literaria” al por aquel entonces recién declarado Parque Nacional de Yellowstone, y es que protegido por ley en 1872 (con la rúbrica del presidente Ulysses S. Grant), este tesoro natural es por tanto el parque nacional más antiguo del mundo.

Pero volvamos a aquel viaje, en el que participó el escritor Frank D. Carpenter, y que inspiró su posterior libro The wonders of geyser land. A trip to the Yellowstone National Park of Wyoming. En esa obra se puede leer su relato del peculiar uso que los expedicionarios le dieron al Viejo Fiel: el de lavadora.

Según el relato, Frank D. Carpenter y sus compañeros de viaje llegaron al emplazamiento del Viejo Fiel y decidieron experimentar con él “hirviendo” su ropa para limpiarla. El grupo metió su ropa sucia en una funda de almohada y la arrojó al cono del géiser. Cuando entró en erupción, la ropa fue enviada por los aires volando a más de treinta metros de altura. Cuando recuperaron la funda, el agua revuelta y caliente había lavado la ropa. En el libro se cuenta como, después de ese experimento, los miembros de la expedición se “divirtieron” largo rato arrojando piedras, troncos y cuantas cosas se les ocurrió al interior del géiser, y esperando a ver como este las arrojaba por los aires.

La imagen que abre este post corresponde a una piscina natural llamada “Morning Glory”, a la que según puedo leer en Smithsonian, los constantes vertidos de objetos por parte de los turistas han terminado por alterar su color.

Me enteré leyendo Atlasobscura.


5 Comentarios

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U-95U-95

los constantes vertidos de objetos por parte de los turistas han terminado por alterar su color.

Donde vamos los humanos la acabamos estropeando. No falla.

TonyGTonyG

Tienes razón. Debe estar en nuestra naturaleza.
Aunque hay que reconocer que, en esta ocasión, el resultado es vistoso.

Jose PJose P

El problema es que ya no sabemos si los colores originales eran mas vistoso aún….

TDI

El Handkerchief pool era igual de famoso, pero debido a las monedas, botellas y rocas que le tiraron, ahora no es una sombra de lo que fue.

RafaRafa

Se confirma con esas estúpidas barbaridades en géisers lo que llevo diciendo desde chico: la gente en general es imbécil profunda irrecuperable.
No es que si los tontos volasen no dejarían ver el Sol, sino que si los idiotas desaparecieran se revertiría el calentamiento global incluso sin política ecologista alguna. O.o :-/

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