EE.UU. se planteó pintar el Monte Fuji en plena Segunda Guerra Mundial

Monte Fuji La guerra psicológica puede en ocasiones alcanzar “tintes” de lo más curioso, y si no que se lo pregunten a los estadounidenses. Según puedo leer, en plena Segunda Guerra Mundial, los cerebros encargados de la propaganda norteamericana, trazaron un plan para minar la confianza de su enemigo en el pacífico, los japoneses. ¿Qué hacer para desmoralizar a las tropas? Pues atacar a los símbolos del país. Imitando a Gila, que enviaba a tartamudos sobre seiscientos descapotables a disparar ametralladoras sin balas … algo que “no mataba pero desmoralizaba”, los estadounidenses estudiaron un plan de lo más “pintoresco” con el Monte Fuji, el icónico volcán extinto y permanentemente nevado que en días despejados puede contemplarse desde Tokyo.

Y es que en pleno conflicto, a la unidad de operaciones psicológicas del Centro de Inteligencia de la Junta para las Areas del Pacífico (JICPOA), se les ocurrió que podría ser una buena idea centrarse en el pico más alto del archipiélago nipón, como forma de atacar al orgullo de los súbditos del emperador Hirohito.

Como explican en Atlas obscura, cuando se desclasificaron documentos de 1945 firmados por el Coronel Johnston, se descubrió que había estudiado la propuesta del General Joseph Twitty (oficial en jefe del JICPOA por aquellos años), al respecto de una operación que pretendía “dar otro color al Fujiyama que alterase el aspecto que la naturaleza de daba en cada estación”.

En otras palabras, el plan solicitaba que se les destinase las tropas y equipamiento necesario para teñir el Monte Fuji de algún color “cantoso” (¿rosa palo, azul celeste?). Afortunadamente, alguien con cerebro ejerció de abogado del diablo haciéndoles ver lo absurdo del plan a aquellos “pintamonas”. Las acciones que el ejército estadounidense realizó posteriormente para no tener que invadir Japón son sobradamente conocidas y forman parte de la historia. De hecho, Einstein y esta carta parecen haber tenido alguna culpa de lo que sucedió en Nagasaki e Hiroshima.

La guerra fría no impidió que el ejército estadounidense siguiese planteando operaciones que parecían diseñadas por un “bombero jubilado”, como aquel plan para lanzar bombas nucleares sobre la luna que prepararon en la década de los 50. Menos mal que ahora en Estados Unidos ha terminado por imponerse la cordura. Oh wait!

6 Comentarios

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U-95U-95

¿Enviar tropas al corazón de Japón en plena contienda sabiendo que si les descubrían -que acabaría pasando, porque pintar un volcán entero requeriría una buena cantidad de equipo y tropas y queda por ver como les sacarían de allí después- su destino sería peor que morir allí (vivisecciones en alguna Universidad, directos a un campo de prisioneros para su uso en trabajos forzados, y todo salpicado por hambruna y torturas)?. Menos mal que no se llevó a cabo.

AlbertAlbert

Ja, ja, ja,… digo yo,… que a lo mejor,… igual a alguien se les ocurrió que también se podría lanzar la pintura desde aviones, ¿no? :)
Saludos.

Pedro

Por lo que dice el artículo, lo harían aviones. La nada desdeñable cantidad de 30.000 en total. Pero eso era una época en la que el ejército invitaba a sus miembros a enviar propuestas al alto mando “sin importar lo ridículas que parecieran a simple vista”.

U-95U-95

:Facepalm: Entendí que lo que querían era usar tropas, no aviones. Dudo que hubiera suficientes para esa misión. Lo comentado sobre el trato de prisioneros por parte de los japoneses sigue en pie.

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