El despiste de Norbert Wiener

norbert-wienerNorbert Wiener [1894 – 1964] fue un brillante matemático estadounidense al que se recuerda principalmente por haber acuñado el término “cibernética”. Wiener, que trabajó durante una temporada en el MIT como profesor de matemáticas, era famoso por sus despistes y mala memoria.

Entre las anécdotas que se cuentan sobre su mala cabeza hay una desternillante que le sucedió precisamente cuando trabajaba en el MIT y junto a su familia decidió cambiar de domicilio. Su mujer, sabiendo que sería de escasa ayuda durante la mudanza, prefirió enviarle a trabajar al Instituto Tecnológico mientras ella gestionaba el traslado desde Cambridge hasta Newton.

¿Quién ha dicho que los genios sean perfectos? Desde luego la esposa de Wiener sabía que al menos el suyo no. Consciente de que pese a ser un matemático brillante, su marido era un cabeza de chorlito, le explicó claramente que esa tarde, cuando saliera de trabajar, la mudanza habría concluido y que por tanto tendría que dirigirse a la nueva casa en Newton. A pesar de la explicación, estaba segura de que Wiener lo olvidaría, por lo que le entregó un papel con la nueva dirección manuscrita, que el matemático guardó diligentemente en el bolsillo.

Como era habitual, en el transcurso del día Wiener tuvo una idea matemática que necesitó plasmar en un papel de forma inmediata. Rebuscó en su bolsillo, encontró el pedazo de papel que su esposa le había dado, y escribió algunas notas de forma furibunda en el dorso del mismo. Luego, repensando en lo que había escrito, decidió que su idea era una falacia, por lo que hizo una bola con el papel y lo tiró a la papelera.

Cuando acabaron las clases, Wiener regresó a su casa (a la vieja en Cambridge, por supuesto). Allí, tras recordar de pronto que aquel ya no era su domicilio, cayó en la cuenta de que no tenía ni idea de cuál era la nueva dirección, y recordó además que su esposa se la había apuntado en un papel del que se había desecho inconscientemente.

Afortunadamente la inspiración le vino de pronto. Había una chica en el jardín que tal vez pudiera ayudarle, de modo que se acercó a la joven y le dijo: “Discúlpeme, tal vez me conozca, soy Norbert Wiener y acabo de mudarme. ¿Sabría usted dónde vivo ahora?”.

La joven respondió de inmediato: “Claro papá, mamá pensó que te olvidarías de todos modos”.

PD: En el foro en el que encontré esta anécdota (aquí el enlace ), el narrador cuenta que tuvo la oportunidad de hablar con su hija muchos años más tarde, y que entonces le preguntó acerca de la veracidad de la misma. Su hija reconoció que el final de la historia había sido exagerado ya que Wiener nunca olvidó quienes eran sus hijos, pero que el resto era del todo veraz.


1 Comentario

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jorgejorge

Bonita historia.
Sin embargo, me cuesta aceptar que alguien tan brillante como Norbert Wiener tuviese mala memoria.
Una cosa es ser despistado, que no tiene nada que ver con la memoria sino más bien con la atención y el interés y otra tener mala memoria.
.
La “buena memoria” es fundamental en cualquier disciplina, y por supuesto también en las matemáticas. Otra cosa es que este señor sólo guardase en su memoria aquello que realmente le interesase.

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