Heces de 2000 años muestran como se extendieron las enfermedades infecciosas a través de la ruta de la seda

palos-de-higiene

Los anglosajones suelen usar una expresión para referirse a la importancia de la experiencia propia a la hora de juzgar cualquier cosa. Ellos dicen The proof of the pudding (is in the eating). Bien, pues parece que las pruebas no siempre están en lo que comemos, sino que a veces están en lo que defecamos. Esto es lo que ha pasado en el oeste de China, donde los científicos han encontrado parásitos intestinales fosilizados en excrementos humanos de 2000 años de edad.

Este escatológico dato, ha resultado ser la primera evidencia de que las enfermedades infecciosas se extendieron a lo largo de la ruta de la seda.

Preservada por las paredes de piedra y el clima árido de la letrina en la que se encontraron, las heces se depositaron el “palos de higiene” como el de la foto. Estos precursores del papel higiénico, consistían en palos de bambú con tiras de tela atados, y como podéis imaginar se usaban para limpiar las regiones inferiores. Los palos, se extrajeron en 1992 de una excavación arqueológica realizada en una letrina situada en una estación de relevo, un lugar donde probablemente los viajeros dormían y comían. Tras su hallazgo se mantuvieron olvidados en los archivos de un museo, pero su suerte cambió recientemente.

Tanto los palos como sus “guarniciones”, fueron transportados a la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, donde los investigadores examinaron las heces a través de microscopios. Los científicos descubrieron en ellos huevos de cuatro parásitos diferentes, incluyendo el de la duela hepática china, un gusano plano chino endémico de zonas pantanosas. Las personas contraen este parásito por el consumo de peces infectados.

Debido a que los palos se encontraron en el borde oriental del desierto de Taklamakan (seco y árido incluso en aquellos tiempos) los científicos concluyeron que el parásito debió haber sido recogido en las tierras pantanosas de lo que hoy es la provincia de Guangdong, a una distancia de alrededor de 2000 kilómetros.

Los resultados, publicados el pasado 22 de julio en la revista Journal of Archaeological Science sugieren dos cosas: que las enfermedades infecciosas se transportaron y extendieron a lo largo de la ruta de la seda, y que aquellos viajeros cargaban con muchas más cosas aparte del valioso tejido.

Me enteré leyendo Science.


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