Dejad que los niños se aburran (o la importancia de soñar despierto)

Una mañana de domingo en 1974, Arthur Fry, ingeniero de 3M y cantante en el coro de una iglesia presbiteriana de Minnesota tuvo una idea genial mientras soñaba despierto. Fry solía poner pedacitos de papel en el libro de himnos para poder encontrarlos pronto, pero al más mínimo movimiento se le caían. Ese domingo, mientras escuchaba el sermón, Fry dejó su mente vagar en vez de escuchar las palabras del pastor y pensó: “lo que necesito es un pequeño librito de hojas que se peguen al papel, pero que no lo rompan cuando las retire”. Ese pensamiento errante le condujo al Post-it, uno de los productos para oficina de mayor éxito de todos los tiempos. Existen múltiples anécdotas de este tipo asociados a grandes logros (sin ir más lejos Einstein era famoso por su mente errante) y sin embargo habitualmente pensamos en la ensoñación como algo negativo. A los niños en la escuela les animamos a dejar de soñar y a “centrarse”. Y solemos ver este acto como una de las principales causas de accidentes de tráfico. Vivimos una cultura obsesionada con la eficiencia en la que la ensoñación se asocia a la haraganería y a la falta de disciplina. Soñar despierto es lo que hacemos cuando no queremos pensar. Es un signo de procrastinación, de falta de productividad, algo de lo que debemos librarnos.

Y sin embargo recientemente los científicos han comenzando a pensar en el acto de soñar despierto de un modo completamente distinto. Han logrado demostrar que el ensoñamiento es un rasgo fundamental de la mente humana. De hecho es tan fundamental, que a menudo se refieren a este estado como el “modo por defecto” del pensamiento. Muchos científicos creen que es una herramienta crucial para la creatividad, un proceso de pensamiento que permite al cerebro establecer nuevas asociaciones y conexiones. La ensoñación nos libera para poder dedicarnos al pensamiento abstracto y perdernos por los laberintos de la imaginación. Al hacerlo vemos cosas que en realidad no existen, como las notitas amarillas autoadhesivas.

Durante la ensoñación nuestra mente practica el ejercicio del “¿y si?” imaginando como se comportaría en ese nuevo escenario. ¿Cómo sería el mundo si perdiésemos nuestro carácter, o si tuviésemos superpoderes? Esta habilidad para desconectarse del momento presente y contemplar uno “fabricado” es lo que separa a la mente humana de las demás. Sin este rasgo seríamos criaturas muy limitadas.

Teresa Belton, investigadora asociada de la Universidad East Anglia en Inglaterra, comenzó a interesarse en la ensoñación mientras leía una colección de historias escritas por niños de la escuela elemental. Belton animó a los alumnos a que escribiesen sobre cualquier cosa que desearan. Quedó sorprendida por la falta de inspiración que mostraban la mayoría de las historias. “Los cuentos solían ser tediosos y faltos de imaginación, como si los niños restringiesen su forma de pensar. Incluso animándoles a pensar de forma imaginativa, simplemente no sabían como hacerlo”.

Tras monitorizar la agenda diaria de los niños durante varios meses, Belton llegó a la conclusión de que la falta de imaginación se debía, en parte, a la ausencia de “tiempo libre” (entendida como períodos sin ninguna actividad de estimulación sensorial). La investigadora se dio cuenta de que esos niños, en cuanto comenzaban a sentirse mínimante aburridos, encendían la televisión. Las imágenes en movimiento ocupaban sus mentes. “Es una reacción muy automática”, afirma. “Ver televisión es lo que hacen cuando no saben que otra cosa hacer”.

El problema con este hábito es que se priva a los niños de soñar despiertos, porque lo cierto es que los chavales de hoy rara vez se aburren (al menos si tienen cerca una televisión). De modo que nunca aprenden a usar la imaginación como forma de entretenimiento. “La capacidad de soñar despierto permite que una persona llene su tiempo libre con una actividad agradable que puede llevarse a cabo en cualquier parte”. Belton cree que esta habilidad requiere práctica real y que muchos niños simplemente nunca practican.

En opinión de Belton “soñar despierto implica un estilo de pensamiento más relajado, en el que las personas son capaces de contemplar ideas que parecen tontas o lejanas”. Esta clase de pensamiento imaginativo no siempre es práctica, pero muy a menudo se convierte en el manantial de ideas creativas.

No obstante, lo cierto es que no todo el ensoñamiento es útil. Jonathan Scholer (psicólogo de la Universidad de California en Santa Bárbara) y autor de un sencillo experimento mental, distingue dos tipos. El primero, consta de los “errantes” que no fueron conscientes de estar dejando vagar su mente durante el experimento. Cuando se les pidió que apretaran un botón al detectarse “ensimismados”, simplemente no lo hicieron. El segundo tipo, en cambio, fueron capaces de descubrirse soñando despiertos sin necesidad de que les llamaran la atención.

Schooler y sus colegas descubrieron que la primera clase de individuos no mostraban un incremento en la creatividad. “Lo cierto es que no basta con soñar despierto”, afirma Schooler. “Dejar vagar la mente es la parte fácil, lo dificil es mantenerse lo bastante consciente como para interrumpir a voluntad la ensoñación cuando aparece el pensamiento creativo”.

En otras palabras, Fry es un inventor tan prolífico (más de 20 patentes) porque también es un soñador prolífico y porque es capaz de prestar atención a sus ensoñaciones para detectar esos momentos en los que su pensamiento conduce a una idea útil.

Este post es un resumen de un artículo de Jonah Lehrer publicado en el Boston Globe.

Crédito imagen: Rob Gonsalves (Título: “Bedtime Aviation”).

24 Comentarios

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wildfirewildfire

Yo muchas veces en clase dejo la imaginación al poder XD y cuando estoy en la cama siempre se me ocurren las mejores ideas pero tengo una mente muy volatil y suelo olvidar los pequeños detalles

santiagosantiago

anota todas tus ideas en una libreta, por mas locas, estupidas que sean tu anotalas , despues de eso, leelas y piensa en ellas y encontraras las formas de acerlo realidad

nokiz

Esto debe de estar un poco relacionado con el momento en el que estas apunto de dormirte y tu mente “viaja” aunque aún puedas ser bastante consciente de tus pensamientos.

Ese momento, junto con los que paso en el baño, son mis momentos más creativos 😉

Cabezón

Dos comentarios nacidos de mi experiencia personal.
1) Los chicos no saben ni aburrirse. Cuando en el recreo se les priva de un balón, ¡no saben qué hacer! Casi siempre acaban dándole patadas a una piedra o una lata. Va en la misma línea de lo que comentaba Maikel: se supone que los recreos en los centros son para jugar a la pelota. Me estoy refiriendo, evidentemente, a los varones; las chicas se entretienen con sus historias, así que tienen más material para aburrirse. No soy sexista, me limito a comentar lo que he observado.
2) Cuando me echo a la siesta suele ser el momento más productivo para mis escritos. Dejando volar la mente me vienen ideas que luego aprovecho 😉

Alex

Ya se que rollo pegarle a los profesores cuando me digan que atienda a sus tediosas y repetitibas explicaciones.

AraelArael

¿Entonces eso que me pasaba antes que me ponia a hablar con alguien y de repente me ponia a pensar en algo surgido por la conversación haciendo que el otro se me quedara mirando con cara de “este tio está tonto…” era bueno?

Los videojuegos están matando mi imaginación lentamente…

VacceoVacceo

Sinceramente, cualquiera que fume marihuana podrá confirmar que lo defines como ensoñación es la descripción perfecta del “estar colocado” de los fumetas cuando se quedan mirando las nubes, o una pared. La mente enlaza pensamientos unos con otros, sin saber porqué te surgen las ideas, a veces piensas que has descubierto algo genial, o se te ocurre una idea extraña. Como bien dices la mayor parte de las veces son ideas absurdas, como un cuadro surrealista, pero otras veces, pocas, son como dibujos de esos en 3D que se pusieron de moda hace años, de repente ves algo que está ahi oculto, pero que una vez que lo ves te parece evidente. Si esas ideas se saben aprovechar pueden ser geniales. Luego habra quien fume para ensoñarse solamente y otros que serán capaces de “aprovecharse” de esa ensoñación.
Dicho todo esto sin animo de hacer apologia de las drogas, pero en plenos efectos de lo que en el post se describe tan magnificamente.
Chapeau.

pommepomme

Esto me recuerda un curso de filosofía, en el que la profe pregunto porque siempre que estamos haciendo algo como ver televisión, escuchar música o simplemente descansar decimos que estamos haciendo nada… Luego de tanto hablar llegamos a preguntarnos a quienes les parecía una buena actividad dejar su espíritu divagar, a algunos esto les parecía horrible, según ellos era una perdida de tiempo, para otros era algo insoportable no estar haciendo “algo”.

Y la verdad es que aun sigo sin entender porque para algunos es tan horrible pensar desconectándose de todo sin estar dormido…

itsmeitsme

Me encanta este articulo, soy una “soñadora” nata, es algo que nadie conoce de mi porque me da verguenza admitirlo, tengo la sensacion de sentirme infantil, pero me descubro en el autobus, imaginandome cosas absurdas y recreandolas en mi mente y justo dejo de hacerlas unos segundos antes de mi parada, para levantarme y bajar. En misa de pequeña tambien lo hacia, ahora simplemente ya no voy a misa, pero en algun tedioso evento tambien lo hago. Ese pequeño rinconcito onirico es para mi fundamental, me entristece que los niños cada vez sean menos soñadores y mas automatas. Estan perdiendo la capacidad de imaginarse a si mismos con una profesion, ganando determinada competicion, etc…sin visualizar exitos posibles, muchos perderan la capacidad de ilusionarse por el futuro, se convertiran en una juventud vacia, sin rumbo, que no sabe bien que quiere, que necesita algo para encontrar diversion, ya sea beber, la presencia de sus amigos o la consola y el juego de turno. No es que la juventud este camino de echarse a perder, es que nosotros estamos equivocandonos mucho con los niños hoy.

RobRob

Eso no se llama “Serendipia”? los descubrimientos accidentales como el que comentas del postit?. Hay varios libros al respecto.

fernandofernando

“Esta habilidad para desconectarse del momento presente y contemplar uno “fabricado” es lo que separa a la mente humana de las demás. Sin este rasgo seríamos criaturas muy limitadas.”
Esto es cierto, pero desconectar del presente cuando no viene a cuento es también lo que produce la infelicidad. Hay gente que no atiende a ningún estímulo de su presente, porque siempre se está comiendo el coco; torturándose, literalmente, con aquellos pensamientos que más le angustian. Hay que tener DOS habilidades: la habilidad de desconectar del entorno e imaginar, y la habilidad de desconectar de la mente cuando no es necesario pensar, como ha dicho siempre la filosofía oriental.

fernandofernando

Por cierto, ¿alguien sabe de quien es la ilustración de esta entrada? Me suena, y me gustaría ver más del autor

Rafa

Muy revelador. Algo que todos intúimos de alguna manera. Como aspirante a escritor en ocasiones sufro el temido mal del ‘bloqueo’ y lo cierto que no hay nada como dejar vagar la mente para que fluyan las ideas de la forma más insospechada.

Slurm McKenzieSlurm McKenzie

Yo tenía entendido que los “post-it” se inventaron por casualidad, ya que se debieron al error de nuevo tipo de pegamento que provocaba ese efecto ….. según el artículo fue un invento premeditado …… ummmmm

KavyKavy

Esto está muy relacionado con el llamado “pensamiento lateral”. En la resolución de problemas como podría ser el diseño de objetos, de estrategias de comunicación o la invención propiamente dicha, es importantisimo combinar la capacidad que tenemos de hacer análisis sistemáticos y lógicos con la capacidad de concebir caminos que a priori parecen absurdos. La mayoria de la gente se nutre de sus propias experiencias, conocimientos y/o referencias a la hora de crear algo. El proceso de génesis se amplifica cuando además, buscamos fuera de nuestros límites, en las experiencias de otro y encima combinamos de manera improbable a priori esta nueva información sin seguir un trazado lógico.
El resultado es que en un momento dado surgen soluciones inesperadas, incluso para el propio individuo, que resultan correctas, posibles e innovadoras.
En resumen, pasamos de un incompleto I + D a un I + D + I. (innovación)
Un saludo a todos.

xym40xym40

Yo tengo la capacidad de hacer películas mentales con personajes inventados desde pequeña, con ello ya he escrito varios cuentos, ¿tiene algo que ver con eso?

epyblast

Tal es el poder del “embobamiento”, que mi nick “nació” precisamente mientras dormía XDD

Muy interesante el artículo. Gracias por él!!

lehendakarinholehendakarinho

puedes “escuchar” tu ensoñación; no hay que prestar atención excesiva para no interrumpirla. (jugar con el hilo de plata decíamos los hermanos los hermanos, de niños cuando descubríamos la mente. -con un lirismo oriental que ahora nos sorprende-) jugando con esa conexión, un poco esquizoide, también te puedes asomar al duermevela, al sueño de siesta, incluso al sueño profundo- a veces ordenandote despertar para salir de una pesadilla pues has descubierto su condición de absurdo onírico (La salida es vortiginosa y nada agradable).
decía el grande mario benedetti que los sueños de siesta no son como los de la noche; por la noche sueñas que llamas a un corazón, y no te abren. en la siesta sueñas que llaman a tu corazón,,y tú no habres……….

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Información Bitacoras.com…

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[…] La importancia de soñar despierto. – Un artículo muy interesante sobre la creatividad. Recientemente los científicos han comenzando a pensar en el acto de soñar despierto de un modo completamente distinto. Han logrado demostrar que el ensoñamiento es un rasgo fundamental de la mente humana. De hecho es tan fundamental, que a menudo se refieren a este estado como el “modo por defecto” del pensamiento. Muchos científicos creen que es una herramienta crucial para la creatividad, un proceso de pensamiento que permite al cerebro establecer nuevas asociaciones y conexiones. La ensoñación nos libera para poder dedicarnos al pensamiento abstracto y perdernos por los laberintos de la imaginación. Al hacerlo vemos cosas que en realidad no existen, como las notitas amarillas autoadhesivas. […]

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