Borrachera en la piara (o de como Jane se hizo abstemia)

En 1974 un etólogo norteamericano realizó un experimento en una pequeña granja próxima a Kansas City, estado de Missouri (EE.UU.). La piara la constituían 9 cerdas, y a la cabeza de la misma se encontraba Jane, la hembra de mayor rango.

Jane era la que indicaba cada noche cuando había que echarse a dormir. Llegado ese momento, la nº 1 en la jerarquía elegía el mejor lugar (el más calentito) de la pocilga, y las otras 8 cochinas cesaban el habitual escándalo para irse acostando por riguroso orden jerárquico en el escalafón, siendo la de menor rango la que dormía más cerca de la puerta (el lugar más frío). Pero una mañana algo nuevo empapó los hocicos de las 9 marranas. De la artesa venía un embriagante olor a zumo de naranja mezclado con algo más, alcohol etílico. Jane apartó enseguida al resto de hembras del bebedero y se tragó ávidamente un par de litros de aquel dulzón jarabe. ¡Lo que se dice un desayuno sano!

Como era de esperar, unos instantes más tarde Jane tenía tal cogorza que se tambaleaba de un lado a otro mientras gruñía y gritaba como una posesa. Tras tropezar con otra hembra, la líder cayó sobre su vientre y se quedó tumbada roncando de forma ruidosa.

Desde ese momento, y a pesar de que el resto de hembras también iban pasaditas de copas, sus “súbditas” le perdieron el respeto degradándola de su envidiada posición en lo alto del escalafón.

Eliza, la tercera hembra en el antiguo esquema jerárquico de la piara, solo había probado unas gotas de alcohol. Y en cuanto vio el lamentable estado de confusión que reinaba entre sus semejantes se autoproclamó nueva hembra dominante de la manada.

Cuando Jane se libró de la resaca descubrió horrorizada que había sido degradada, desposeída de sus privilegios y sustituida por Eliza. Aquello debió hacerla recapacitar ya que desde ese momento no volvió a probar ni una gota de alcohol pese a que se les ofrecía a diario. ¡Jane se había hecho abstemia por propia iniciativa!

Fue una sabia decisión, pues al cabo de tres días volvió a recuperar su posición de privilegio en la cochiquera. El resto de animales se dio cuenta también, tras aquella primera borrachera, de cual era la cantidad máxima que podían ingerir sin poner en peligro su posición social. Todas menos las que ocupaban los lugares más bajos en el escalafón.

La marrana que ocupaba el penúltimo puesto en el orden jerárquico comenzó desde entonces a “ahogar sus penas” en alcohol. Pasaba el tiempo junto al recipiente del brebaje, e incluso dejó de interesarse por la comida. Curiosamente la hembra que ocupaba la última posición, no bebía tan exageradamente como la cerda que se olvidó de comer. Pudiendo reclamar elevar su estatus una posición, había preferido resignarse a ser el farolillo rojo. ¡Cuestión de caracter!

No se vosotros, pero a mi todo este relato me ha parecido una muestra de inteligencia social verdaderamente interesante. Probablemente a día de hoy los defensores de los animales no habrían permitido que este experimento tuviera lugar, pero algo me dice que si el experimento se realizase con hombres el resultado no variaría lo más mínimo.

Encontré el relato en el libro de Vitus B. Dröscher “Sobrevivir, la gran lección del reino animal”. Dröscher atribuye el experimento a M.E. Tumbleson de la Universidad de Missouri en Columbia.

En el epílogo del libro aparece la siguiente referencia científica: Trinkgewohnheiten bei Schweinen, Naturwiss. Rundschau, tomo 27 (1974), p. 72.

Crédito imagen: Galería de Worleyx.

27 Comentarios

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Enrique

Una vez más se demuestra lo cercanos que estamos a nuestros parientes porcinos (lo digo por su comportamiento) Me recuerda mucho a un documental que ví en la tele acerca de la inteligencia de los chimpances que narraba como hacían una verdadera guerra entre clanes y la conclusión a la que llegué entonces es que la guerra y la crueldad eran inherentes a la inteligencia, y que ésta debe entenderse como la expresión máxima de la adaptación al medio para obtener del mismo las mejores condiciones de supervivencia.

Aureus

Muy interesante, demuestran los cerdos uno racionalidad social superior a la de los humanos.

Y lo digo porque discrepo en relación a que el resultado con humanos no variaria. Yo creo que si, que sería diferente, y ejemplos tenemos muchos: Entre humanos, la jefa borracha no sólo habría mantenido su puesto, sino que además las otras le habrían adulado y ayudado a recuperarse, y habrían apaleado a quien intentase decir que la jefa había hecho algo malo. Entre los humanos ya hace mucho que el mal (incluso el pésimo) comportamiento hace muy poca mella en los entresijos del poder.

Pero, siendo optimista, siempre cabe la posibilidad de que podamos aprender de los cerdos…

toñytoñy

totalmente de acuerdo con tu razonamiento.
bravo.
si nos acordaramos que compartimos tiempo y espacio con los llamados “seres inferiores”, animales, y mirasemos mas como son sus comportamientos, tal vez, y solo tal vez, seriamos mas listos,
toñy

Dean

Bonita historia, pero de nula aplicación práctica (a no ser que estos animales estén frecuentando los bares y yo aún no me he enterado). El comportamiento social (de cualquier especie) debe ser estudiado en sus condiciones normales. Las personas somos otra historia, así, se puede hacer un estudio en Irlanda (bebedores por naturaleza), y verás que el más bebedor puede ser visto con buenos ojos e incluso puede ser respetado.
Un saludo.

Cabezón

Coincido con Aureus en que el resultado en humanos habría sido diferente. ¿Cuántos líderes conocemos que son unos borrachos, incluso públicamente? Alguno incluso ha perdido su puesto pro el alcohol, pero eso no le ha hecho recapacitar; y aunque lo hubiera hecho, no creo que vuelva al poder al renunciar a la bebida.
Vamos, que los cochinos son más listos que nosotros. Lo que no deja de ser una cochinada… 😀

SirioSirio

muy interesante y parece que Maikelnai lo ha disfrutado mucho jajaja, muy buen bueno.

OscarOscar

¿Qué podemos extraer de esto?

Lo primero, que algunos piensan que somos como cerdos y creen comparables sus actitudes con las nuestras. Luego ya, partiendo de ahí…

– que importa lo que otros digan o piensen de ti
– que debe prevalecer sobre lo que tu quieres hacer
– que importa tu status social
– que ser el que manda es bueno
– que siempre hay alguna cerdo que intentará clavartela a la primera que te despites.

Todas son, y no son, aplicables a las personas. Depende de como lo mires.

Reflexión matinal: ¿y tú como lo ves? ¿como un cerdo, o como una persona?

bafometxxbafometxx

El cristianismo y el alcohol: los dos narcóticos por excelencia de “occidente”.

Joselite

Moraleja,

Entre más tomas, menos comes -buen tip para las gorditas.

Entre más tomas, pierdes más clase

Antes cerda que borracha.

Oh por Dios, que estudio mas interesante.

NachoNacho

Conclusión: experimentar con animales es absurdo, teniendo tantas personas para hacerlo. A mi sinceramente me parece una perdida de tiempo, además de una crueldad con los animales. Muchos experimentos con animales son irrelevantes. Entre los seres humanos tenemos un abanico muy amplio para experimentar, y más fiable. ¿Por qué echar humo de tabaco sobre un mono constantemente cuando tenemos disponibles millones de fumadores humanos?

ghsghrsehghsghrseh

Siempre estamos hablando y criticando el periodismo sensacionalista, pero como te gustan los titulares chistosos que llaman la atención.

El articulo realmente interesante.

Saludos

MarioMario

Coincido con Aureus y se me ocurre un ejemplo devastador: Boris Yeltsin.
De todas maneras creo que en el caso de los humanos el alcohol tiene un papel mucho más sofisticado, con muchas más implicaciones sociales. Los humanos controlan la dosis (algunos no) y se benefician de los efectos euforizantes de dosis menores. Tambien tiene efectos más curiosos. Me voy a poner de ejemplo: después de la segunda pinta mi inglés mejora más que despues de un master en el condado de Kent.

Cabezón

¿Tu inglés mejora o se amplía tu tolerancia hacia los fallos? También debe ampliarse la tolerancia de los demás, si se han mandado sus correspondientes pintas. A fin de cuentas, el habla de los borrachos se hace ilegible, y sin embargo se entienden, ¿no?
Probablemente, el oído corrige automáticamente.
Por otro lado, es cierto que una dosis reducida de alcohol hace a la gente más amigable. Pero un consejo con las amistades bajo el alcohol: pregúntate si esa misma personas (hombre o mujer) te seguiría interesando sin estar bajo los efectos del alcohol. Porque hay mujeres que con unas cuantas copas de más se ven preciosas, pero en seco… ¡HORROR!

Pep

“…pero algo me dice que si el experimento se realizase con hombres el resultado no variaría lo más mínimo.”

nos estas llamando cerdos a los hombres? xD

xym40xym40

los cerdos llegan a pensar igual que nosotros??? los animales en general llegan a pensar como nosotros??? O_O

aisseaaissea

No tiene sentido comparar en aspectos sociales los animales con los humanos pues aunque podamos tener instintos similares en nuestras decisiones se incluyen muchos mas factores que la comodidad social

ZuLZuL

Yo cambiaría “hombres” por “humanos”. Hay que cumplir la ley de igualdad también para las cosas malas… 😉

idoia

Eso es porque les daban garrafon, lo que aprendieron es a no beber alcohol del malo :) Lo mismo les va el gin-tonic :)

7 Trackbacks

Borrachera en la piara (o de como Jane se hizo abstemia)…

En 1974 un etólogo norteamericano realizó un experimento en una pequeña granja próxima a Kansas City, estado de Missouri (EE.UU.). La piara la constituían 9 cerdas, y a la cabeza de la misma se encontraba Jane, la hembra de mayor rango. Jane era la que…

La porcellada anava gat (cast)…

El 1974 un etòleg nord-americà va realitzar un experiment en una petita granja de porcs. La porcellada la formaven 9 verres i al capdavant hi era Jane, la femella rang més alt. Jane era la que indicava cada nit quan calia posar-se a dormir. Un dia, per…

De tal joneante, tal mascota……

…o cómo el alcohol puede acabar con tu posición social, o cómo el alcohol hace presa en las clases más desfavorecidas… había tantos títulos para esta noticia……

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