Cráter podría solucionar el misterio del meteorito de Tunguska de 1908

A finales de junio de 1908, una bola de fuego explotó sobre los bosques de la remota Tunguska, en Siberia (Rusia) aplastando más de 2.070 kilómetros cuadrados de árboles. Los investigadores pensaron que el responsable de la devastación era un meteorito, pero jamás hallaron sus fragmentos y tampoco descubrieron ningún cráter de impacto.

Los astrónomos han tenido que imaginarse si el objeto era un asteroide o un cometa, pero si averiguaran de que se trató podrían fabricar modelos de predicción mejores para avisarnos de futuras calamidades potenciales.

Investigadores italianos creen ahora que han descubierto el árma humeante del asesino: el lago Cheko de 50 metros de profundidad, y ubicado solo a 5 millas al noroeste del epicentro de la destrucción. “Cuando observamos el fondo del lago, pudimos medir ondas sísmicas reflejándose en algo”, comentó Giuseppe Longo, físico de la Universidad de Bolonia (Italia) y coautor del estudio. “Nadie había apreciado esto con anterioridad. Para explicar este fenómeno, y la forma del lago, solo se me ocurre que sea un cráter por impacto a baja velocidad”.

El equipo debería presentar evidencias concluyentes de la presencia de un asteroide o de un cometa cuando realicen la próxima expedición, en la que pretenden obtener muestras más profundas del núcleo presentes bajo el lago, tal vez entonces el persistente misterio que rodea al evento de Tunguska pueda solucionarse.

Los hallazgos del equipo se detallan en la versión online de la edición de este mes de la revista Terra Nova.

Evidencia sumergida

Durante una expedición en 1999, el equipo de Longo no planeaba investigar el lago Cheko como crater de impacto, sino que más bien querían buscar polvo meteorítico en sus sedimentos sumergidos. Mientras que el barrido de sónar realizaba la topografía del lago, se quedaron sorprendidos por su forma de cono.

“Expediciones realizadas en la década de 1960 concluyeron que el lago no era un cráter de impacto, pero sus tecnologías eran limitadas”, comentó Longo. Con la llegada de mejores sónares y en plena era de los ordenadores el lago tomó forma, explicó.

Yendo un paso más allá, el equipo de Longo se sumergió hasta el fondo y allí tomó muestras enterradas a 1,80 metros, las cuales revelaron sedimentos frescos similares al barro situados sobre “depósitos caóticos”. Aún así, explica Longo, las muestras no son concluyentes como para determinar que el lago es un cráter de impacto.

“Para averiguar si este es un cráter de impacto”, añadió Longo, “necesitamos tomar muestras del núcleo, el cual se encuentra a 10 metros de profundidad bajo el lago”, de ese modo podrían investigar el punto “reflectante” anómalo que detectaron con sus instrumentos sísmicos. Creen que este punto podría ser el suelo compactado por un impacto, o incluso parte del propio meteorito: el objeto, si lo encontramos, podría tener más de 9 metros de diámetro y pesar casi 1.700 toneladas – el peso de 42 semi-remolques con su carga.

De momento precaución

Desde un OVNI a un agujero negro vagabundo, toda clase de explicaciones absurdas (y sin evidencias) han sido propuestas para explicar el suceso de Tunguska. Alan Harris, científico planetario del Instituto de Ciencia Espacial de Boulder, Colorado, comenta que la propuesta de Longo y su equipo no es una de ellas.

“Me he quedado impresionado con su trabajo, y creo que no debemos desecharla sin más”, comentó Harris, que no está relacionado con la investigación.

Longo y su equipo “están entre las autoridades reconocidas sobre Tunguska” en el mundo, comentó Harris. “Sería excitante poder excavar y extraer trozos del cuerpo del meteorito, si es que pueden hacerlo. Zanjaría de una vez el asunto sobre si el evento de Tunguska fue producido por un cometa o por un asteroide”.

Sin embargo algunos investigadores tienen menos confianza en las conclusiones del equipo.

“Sabemos, por la física de entrada, que los objetos más grandes y más energéticos penetran más profundamente”, comentó David Morrison, astrónomo de la NASA en el Centro de Investigación Ames. Según Morrison, que solo un fragmento de la explosión principal alcanzase el suelo para hacer un cráter relativamente pequeño, y sin crear un cráter principal mayor parece contradictorio.

Harris está de acuerdo que la física podría ir en contra de la explicación de Longo, pero hizo notar que eventos similares – con cráteres de impacto – se han documentado a lo largo de todo el mundo. “En 1947, el meteorito ruso Sikhote-Alin creó 100 pequeños cráteres. Algunos medían 20 metros de ancho”, comentó Harris. También existe un lugar en Polonia, explicó, donde explotó un meteorito grande y creó una serie de lagos pequeños. “Si el fragmento viaja los suficientemente lento, existe de hecho una buena oportunidad para que el equipo de Longo desentierre parte del material del meteorito”, comentó Harris.

El equipo de Longo planea regresar al lago Cheko el próximo verano, cerca del centenario del suceso de Tunguska. “Este es un trabajo importante porque podemos sacar mejores conclusiones sobre los cuerpos cósmicos que impactan contra la Tierra, y de qué están compuestos”, comentó Longo. “Y podría ayudarnos a encontrar formas de proteger a nuestro planeta de futuros impactos de esta clase”.

Traducido de Crater Could Solve 1908 Tunguska Meteor Mystery.

4 Comentarios

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Cabezón

La cuestión no es sólo si este lago se originó por un impacto, si no si ese impacto fue el de Tunguska. Podría ser un impacto anterior, no documentado

Janzo

Hola Maikel. Una sugerencia: podrías haber completado esta información con un enlace al mapa de Google. Lo buscaría yo mismo pero soy un poco malo con la geografía :(

¡Gracias por tus artículos!

MILTONMILTON

estas cosas me paresen sorprendentes y fabulosas ala ves por que ami me encanta la astronomia y es muy sorprendente y guarda muchos secretos. grasias por publicar estas notisias y fotografias sigan adelante chauuuuuuuuu

2 Trackbacks

Cráter podría solucionar el misterio del meteorito de Tunguska de 1908

A finales de junio de 1908, una bola de fuego explotó sobre los bosques de la remota Tunguska, en Siberia (Rusia) aplastando más de 2.070 kilómetros cuadrados de árboles. Los investigadores pensaron que el responsable de la devastación era un mete…

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