Avances en el entendimiento del origen de la vida en la Tierra

Todo aquel que ha estudiado bioquímica se ha tenido que enfrentar al ciclo de Krebs, el conjunto de reacciones químicas por el que las células realizan la oxidación de hidratos de carbono, ácidos grasos y aminoácidos hasta producir CO2 y agua, liberando energía en el proceso. Ahora, unos científicos demuestran que algunas partes de este ciclo también funcionan “marcha atrás”, y que además producen ciertas biomoléculas que podrían haber resultado fundamentales en la aparición de la vida en la Tierra.

Nuevos elementos para entender el origen de la vida en la Tierra

En un avance hacia el entendimiento del origen de la vida en la Tierra, científicos han demostrado que algunas partes del ciclo de Krebs pueden funcionar en sentido contrario, produciendo biomoléculas que, junto a la luz solar y a un mineral presente en los océanos primigenios, podrían haber ayudado al comienzo de la vida.

El ciclo de Krebs consiste en una serie de reacciones químicas cuya importancia es capital para las células; es parte de la ruta metabólica que cambia los carbohidratos, grasas y proteínas en dióxido de carbono y agua, elementos necesarios para la generación de energía.

Scot T. Martin y Xiang V. Zhang explican que una versión “marcha atrás” del ciclo, que fabrica enzimas y otras biomoléculas a partir del dióxido de carbono, ha recibido ultimamente bastante atención por parte de los científicos que estudian el origen de la vida. Si el ciclo “contrario” hubiese entrado en acción en una tierra carente de vida, podría haber producido los elementos bioquímicos fundamentales necesarios para el desarrollo de sistemas biológicos avanzados como el ARN, que podrían reproducirse a si mismos.

En un informe cuya publicación está prevista para hoy 13 de diciembre en el semanario Journal of the American Chemical Society, Martin y Zhang demuestran que tres de las cinco reacciones químicas que tienen lugar en el ciclo de Krebs “marcha atrás” funcionan y producen biomoléculas sobre la superficie de un mineral del que se cree, estaba presente en las aguas de la Tierra primigenia. El mineral en concreto – la esfalerita – actuó como un fotocatalizador que empleaba la luz solar para fomentar las reacciones químicas.

Fuente: American Chemical Society

Traducido de New insights into the origin of life on Earth

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